lunes, 19 de diciembre de 2016

Despacio, al castillo

Castle - Halsey


Ando despacio, subo poco a poco la cuesta, por el sendero, me retiro a mi castillo, ese palacio desde el que podré observar el mundo, a veces llena de amor, y a veces llena de ira, porque ya lo entiendo pero aún me desborda, porque aún no controlo mi poder, porque soy una novata dando palos de ciego. Me retiro a mi castillo, en el que se silencian las voces y el ruido, desde el que enfrentarme a todo aquello que debo enfrentarme, me retiro y no como una princesa, me retiro como una bruja, más como la reina de Blancanieves que como la dulce princesita. Hace un tiempo alguien me dejó un comentario duro, me decía que dejase de actuar como si fuese una princesita, que no lo era… en aquel momento me lo tomé como un ataque y hoy lo comprendo, hoy entiendo la verdad que encerraban esas palabras. Es cierto, no soy la princesa del cuento, soy la bruja, hermosa a veces, dura y cruel otras… con un gran poder, un poder que aún debo aprender a manejar. Por ello me despido de mi ciudad, de mi reino, en ese en el que he intentado ayudar y no he hecho más que dar poder a borbotones, ayudar sin control, no he hecho más que dar solo porque me lo pedían y porque sabía que lo tenía, qué irresponsabilidad más grande por mi parte, si aún no sé dar en su justa medida, si aún no sé dar, qué soberbia, si aún debo aprender a hacerlo…


De niña una amiga me dijo cuando me enfadé: “No pongas tu cara de mala”. Aquellas palabras aún retumban en las paredes de este castillo, yo no sabía que tenía esa cara, no lo entendía, pero es como aquel comentario, era un grito de la vida diciéndome que aceptara quién soy, qué soy, qué hay dentro de mí. Y es que la frialdad, la distancia, la dureza me son tan cómodas… diría que incluso más que la ternura, pero es que forman parte de mi naturaleza, no soy la cándida y tierna princesita, no lo soy, soy fuerte y poderosa, y necesito encerrarme en mi castillo, gritar, lanzar rayos y centellas con mis manos, necesito poner mi cara de mala, mirarla al espejo, ver que soy yo, aprender a sacarla cuando debo sacarla, debo caminar con la cabeza gacha, llena de humildad, escuchar qué dejaron para mí las que estuvieron antes, quién fui antes… dejar de dar porque sí, necesito aceptar que sí, que a veces me toca ser la mala, o que otros me consideren como tal  ¿Blancanieves habría tenido cuento sin la bruja? Yo sé que el Bien y el Mal no existen.


Adentrarme en el bosque encantado, ese en el que nací, ese en el que está mi castillo, del que formo parte sin haberme dado cuenta… y buscar, debo buscarme y no dar hasta no encontrarme, no quiero irradiar mi poder, no quiero ir derrochándolo, ir llamando sin saber qué llamo, a quién llamo, no quiero dar, dejadme que quiero ser ahora la bruja apática que pone carteles a su alrededor de “Peligro, no cruzar la puerta” dejadme que me encuentre, dejadme que llene mi cuerpo de luz y fuerza, de cuentos por contar. Y entonces, y solo entonces, podré abrir los brazos y abrazar la vida, abrazar al mundo, solo entonces os daré, daré lo que necesitéis, os lo juro, os entregaré mi amor, mi energía, porque solo entonces estaré fuerte para afrontar las consecuencias. Dejadme sola frente a mi espejo, quiero enfrentarme al reflejo, dejar salir de una vez ese Yo que clama por desgarrar mi carne y salir, ese Yo que me da consciencia, ese Yo que es sabio, ese Yo que me susurra que debo follar las noches de Luna llena, ese Yo que me cuenta historias pasadas, ese Yo que me recuerda que soy la Luna hecha carne, que soy la diosa hecha mujer y que mi misión es dar un grito, un alarido tan grande y espeluznante que a otras les ponga la carne de gallina para darse cuenta de que ellas también lo son. Y entonces vendrán a este castillo, que es mío y de todas, vendrán desnudas y con sus miradas de malas, que ya no será de malas, será la mirada bruja, esa que te conquista con intensidad, que te hace temblar y correrte… Esperad que mi retiro termine, y entonces reunámonos, bailemos desnudas, mordámonos, besémonos, volemos, separemos juntas los pies del suelo, que los demás crean que no se puede no significa que nosotras no podamos… Follaremos juntas, los demonios están invitados, follaremos salvajes, poseídas, por y sobre ellos. Mientras lo hacemos sentiremos que nuestro físico desaparece y que somos luces, luces que se unen en una sola, seremos las más hermosas malvadas que nadie haya visto nunca, nuestra onda expansiva se notará en las estrellas, seremos solo amor para el mundo aunque el mundo no sea consciente de que eso que tanto miedo les da es amor.


Me retiro a mi castillo, no intentéis retenerme, es inútil, dejadme apartada los que creáis que estoy loca, permitidme el silencio aquellos que me creáis, me voy a no hacer nada, porque lo único que quiero ahora es ser…


Ando despacio, subo poco a poco la cuesta, por el sendero, me retiro a mi castillo…

lunes, 12 de diciembre de 2016

El parto

“Lentamente, a media luz, desnudándose poco a poco, saboreando el roce de la ropa sobre su piel, como si fuese la primera caricia que recibe esa capa fina y blanca que recubre su cuerpo. Bajándose las bragas mientras se baja la dignidad. Odiándose por desearlo, odiando…”


Así empezó el libro y aquí termina


Ha sido una gestación lenta y bonita, una gestación en la que me he enfrentado a mí misma varias veces, he reconocido durante el proceso esos comportamientos que he ido repitiendo toda la vida. Ese motivarme y poco a poco desmotivarme yo solita, ese creer que lo que estaba haciendo valía, y un segundo después pensar que era una auténtica mierda, ese autoboicoteo que me he hecho sufrir toda la vida. El desenlace del mismo solía ser cortarme las alas, quitarme la idea de la cabeza y dejarla morir con la conclusión de que no soy lo suficientemente buena para llevarla a cabo. Pero el día que escribí el primer capítulo me propuse no dejarme superar por mi mente, me juré que lo haría, que lo publicaría pese a mí misma. Ojalá pudiese decir que ha sido fácil, que en mis momentos más oscuros pude ver las cosas con perspectiva, pude identificar ese autoboicot y obviarlo… no, como siempre digo, tengo una mente poderosa y esa es mi cruz. Pero estoy orgullosa, en todo momento tuve la sensación de estar embarazada, tuve la sensación de estar en ese proceso que cuando inicias no puedes parar, que por mucho miedo que tengas, por mucha inseguridad, acabas pariendo inevitablemente. Y, como supe cuando tuve a mis hijas, en el momento en que das a luz ya deja de ser tuyo, deja de ser algo que puedes controlar, el día que das a luz te despides de lo que sale de ti, de lo que has creado, lo dejas volar. Hoy para mí es un día emocionante, lleno de sentimientos encontrados, estoy contenta, triste, asustada pero me siento valiente, insegura… pero la certeza de que he hecho lo que tenía que hacer prevalece sobre todo. Tenía ganas de que este día llegase y no por el libro en sí, la sensación de que publicarlo sería un antes y un después en mi vida lleva meses acompañándome, y no hablo por lo que el libro pueda reportarme, hablo en general, creo que era un paso vital que debía dar, no sé hacía dónde ni para qué, pero es una sensación tan potente que no dudo de ella. ¿Gustará o no? ¿Escribiré más o no? No lo sé, no quiero cerrarme puertas, quiero dar este paso abierta a lo que la vida me tenga preparado, ya sin miedo, sin angustia.


Y como esto es una despedida hacia ese hijo hecho de letras y sentimiento, no puedo dejar de dar las gracias a todas las personas que me han acompañado en este proceso. Cada una, de una forma u otra, me han llevado hasta este día:


En primer lugar le voy a dar las gracias a mi madre, ella siempre ha creído en mí, de forma silenciosa ha observado mis idas y venidas en busca de mi vocación a pesar de que ella siempre la tuvo clara, el día en que le dije que la había encontrado no se me olvidará nunca. Ella fue la primera persona que lloró con mis escritos, a ella fueron dedicados la mayoría cuando era niña. Ella me regala cada año por mi cumpleaños el poder mantener mi blog, porque su apoyo es incondicional y me lo da de todas las maneras que puede. En segundo lugar le daré las gracias a mi padre, por ser todo un fan, por darme aliento y transmitirme su ilusión cuando a veces falla la mía, por ser otro apoyo, por alentar mis sueños por muy inverosímiles que parezcan. Y aunque se lo he dado por separado, juntos también se merecen mi agradecimiento, por ser mis padres, por hacerme como soy, por poner cada uno la parte que yo necesitaba en esta vida, me han enseñado que el amor está, no se enciende o se apaga, solo se manifiesta de distintas maneras, han conseguido que nunca dude de esto, en ningún aspecto de mi vida, y aunque parezca que no tiene relación, la tiene, porque con ese amor intento impregnar todo lo que hago.


Tengo que darle las gracias a Serafín, por decirme que no me quedase en casa con la bata azul, por materializar mis ideas, por enseñarme que todo se puede conseguir. Doy las gracias a mi familia, a mis amigas y amigos que desde que supieron de mi proyecto se han volcado con él, interesándome y recordándome las ganas que tenían de leerlo, me he sentido muy arropada. Tengo que darle las gracias a May, por ser mi conejillo de indias, por leer con ganas cada capítulo recién escrito, por valorarme y quererme como lo hace, por hacerme sentir especial. A Marieta por todo lo bonito que me ha dicho, por leerlo cada vez que se siente triste, por decirme que estaba “obligada” a publicar por ser algo bueno para compartir, por ponerme nerviosa, por ayudarme a fantasear y proyectar. A Belén, por ser mi compañera de vidas, por “golpearse” con mi libro, por reconocerme gracias a él, por decir que se acordó de mí al leer la frase: “No dejes que tu música muera dentro de ti”. A Zoraida, cómo no darle las gracias a Zoraida, si ha estado a mi lado, si me ha dado las herramientas para salir del pozo, para poder verme de verdad, si me ha dado las herramientas para que hoy yo pueda estar haciendo esto. También a Marilo, por encontrarme, por ser la persona que de una manera extraña y sin saberlo me animó a ir un paso más allá escribiendo. No puedo olvidarme de Abel Villen, el artista que plasmó lo que sintió al leer el libro en esa maravillosa portada, gracias por coger ese extraño encargo, y por poner todo tu esfuerzo en ella. A vosotros, deciros que nunca me cansaré de daros las gracias, por leerme, por comentarme, por animarme, por hacerme sentir aceptada, arropada, gracias por vuestro apoyo, y ya no solo a los que me lo transmitís en comentarios, mails o redes sociales, sino a los que me leéis de forma silenciosa, os siento también, sé que estáis ahí, y no puedo estar más emocionada por ello. Y por último a ellos tres, a mis hijas y a Él, porque ellos son los que viven (y sufren) mis procesos, porque me inspiran, porque me apoyan, por quererme tanto tal y como soy. Él es el imán que saca todo de mí, ellas son mi fuerza.


Sé que esta entrada puede parecer un poco empalagosa, pero necesitaba transmitir lo querida que me siento, lo afortunada. Este libro lo he escrito yo pero todos formáis parte de él.


Y así lo traigo al mundo, llena de amor y con una sonrisa triste, esa sonrisa que te sale cuando te despides de algo para que cada uno siga su camino porque sabes que es lo mejor. Adiós mi querido libro, a ti también tengo que darte las gracias por todo lo que me has hecho sacar, por todo lo que me has ayudado, por todo lo que me has hecho sentir. Ve y dale a otros lo que tengas para ellos.


Aquí o pulsando sobre la portada podréis encontrarlo. Por ahora sólo versión e-book


portada


Si alguien quiere escuchar las canciones que sonaban mientras escribía cada capítulo en el siguiente enlace tenéis la playlist. Están ordenadas por capítulos


https://open.spotify.com/user/srcarnal/playlist/2NxwTREYuH1DVKB8Tqttt7

lunes, 5 de diciembre de 2016

Yo puedo

Déjame enseñarte el mundo, déjame hacerte grande y hermosa, déjame llevarte a una lucha sin tregua pero sin daño, una lucha llena de dolor, pero una lucha ya ganada, déjame…


Puedo enseñarte a sanar, puedo enseñarte a hablar con la vida, con la naturaleza, puedo enseñarte a mirar con otros ojos, puedo mostrarte la luz que hay a tu alrededor, puedo romper cada piedra que te pesa, puedo hacerte volar por encima de los tejados de esta ciudad, por encima de los océanos, puedo hacerte volar alrededor del mundo, puedo enseñarte la vida, puedo enseñarte la magia.


Puedo alumbrar tus oscuridades, puedo afianzar tus certezas, puedo dar fuerza a tu voz, a tu mirada, puedo, puedo hacer tantas cosas… Puedo hacerte explotar, expandirte…


Puedo hacer que llames a las perdidas, puedo hacer que les recuerdes lo mágicas que son, puedo hacer que lances el alarido más espeluznante y poderoso que jamás hayas oído, puedo hacer que transformes las piedras en oro…


Puedo hacer que des la magia que rodea tu cintura, puedo hacer que cada persona que te bese, que te folle se sane, despierte, que cada persona que te folle se vaya llena de amor, puedo hacer que eso te haga crecer, puedo hacerte sentir que tu alma es eterna, que no acaba, que no se ensucia, que puedes dar tanto como desees, puedo hacerte sentir el amor que esas personas dejan en ti por el mero hecho de tú darles…


Puedo hacer que nunca sientas que es demasiado tarde, puedo hacer que nunca tengas ganas de rendirte, que no te canses, que no te agotes, que tiembles y el mundo tiemble contigo, puedo hacer que el gris del día sea tu gris pero que puedas abrir claros de sol a tu antojo, puedo hacer que seas el mismo sol, puedo hacer que sientas la Luna en tu vientre, que la sientas llenándote de su misterio, que la sientas controlando las mareas, puedo hacer que te dote del orgasmo de su poder…


Puedo hacer que tus manos sean fuego, fuego que calienta a quien desees, fuego que acoge e hipnotiza… puedo, puedo tantas cosas pero no me dejas, no quieres, me lo impides, no te giras a mirarme, solo lo haces de reojo, por encima…

Estoy tras de ti, gírate, gírate y mírame de una vez, acepta que existo, acepta que yo soy tú, acepta que puedo hacer todo eso, no temas, no dejaré que caígas, ten fe en mí, existo, ya me has sentido y eso que nunca me has mirado directamente.


Hay veces que te grito y no me escuchas, días que te susurro y lloras solo porque existo… días en que conviertes el cielo en gris solo porque me niegas, días que sale un rayito, el rayito de tu sensación, esa que te dice que estoy aquí, que solo tienes que girarte para ser tú, grande y fuerte, poderosa, que no es una locura, que soy real, que manejo tu instinto, que manejo tus manos que sanan, que me escondo tras tus ojos que hablan, que estoy tras esos orgasmos que esconden algo más que solo placer, sabes que soy dueña de tus noches de comprender, que manejo el aire que mueve tu pelo, el aire que hace que los árboles se postren ante ti, somos una con ellos, con la vida, con el mundo. Yo soy el aire que mueve tus torbellinos, tus huracanes, esos que te desestabilizan solo porque no me miras, mírame, seamos una juntas, soy tú, soy todo lo que sabes que eres, créeme, gírate, dame la mano y explotemos en luz, explotemos de vida. Tú y tu alma juntas, seremos grandes.


Yo puedo hacerte explotar, expandirte... Déjame hacerlo, por favor

lunes, 28 de noviembre de 2016

De sexo y laberintos

Lost on You - LP

Con la luz apagada, bajo el edredón me desnudo, no lo veo, no lo necesito, me basta Su piel, Su olor, Su calor para guiar mis besos por todo su cuerpo. Quiero hacerle el amor con todo mi ser, que no haya ni una parte de mi cuerpo que no le dé todo lo que tengo para Él. Siento Su piel en mis labios, despacio, sin prisa, tenemos toda la noche para amarnos. Comienzo a bajar suave por Su pecho, Su barriga hasta meterme bajo el edredón, pero antes coloco mi pelo para que mientras yo bajo lo vaya acariciando, quiero que mi pelo también le haga el amor, que lo acaricie como podrían hacerlo mis dedos, mi pelo soy yo también, ni uno solo de mis cabellos está falto de amor para Él. Noto mi melena por su estómago, y mi boca se encuentra con Su polla y entonces me pierdo en Él, lo lamo, lo saboreo, me entrego sintiéndome diosa, quiero darle mi magia, mi divinidad en cada lamida, quiero que Él también se pierda en mi boca, se pierda en mí, quiero lamer sus ingles, sus muslos, quiero perderme, quiero notar la suavidad de la lengua en Su piel, cada poro, cada rugosidad, cada vena, cada cicatriz, quiero perderme, lamerlo en un estado de semiinconsciencia, en ese estado que me surge cuando abandono mi mente, cuando la echo a un lado para solo sentir, para solo hacer sentir. Quiero transmitirle todo el amor que tengo, quiero hacerle llegar mi esencia, que me sienta tal y como soy, desnuda de mente y cuerpo. Vuelvo a subir lentamente, salgo de debajo del edredón y me siento como Alicia saliendo del País de las Maravillas por el agujero de la madriguera “¿Por qué? ¿Por qué me das tanto?” me pregunta con una voz profunda, y solo puedo contestarle dándole más… Le lamo el cuello, mordisqueo Su oreja mientras lo masturbo con el hueco que queda entre mi muslo y mi barriga, ningún recoveco de mí se quedará sin darle… Levanto Sus brazos y los acaricio con mis uñas suavemente, recorro Su axila con mi nariz, lo huelo, lo absorbo, transformo Su olor en pasión, me embriaga de deseo, me pierdo en sus feromonas, me pierdo en Él…


Y el momento ha llegado, quiero cabalgarlo, quiero subirme sobre Sus caderas y explotar, al fin explotar mi feminidad, mi divinidad, mi magia, quiero darle mi magia… Me penetra, en la oscuridad lo noto penetrarme, lo siento, lo acojo entre mis labios, lo saludo con mi humedad, lo complazco con la ternura de mi vientre, soy tierna por y para Él, soy laberinto pues se pierde en mí, Él es laberinto pues me pierdo en su amor… “¿Por qué me das tanto placer?”  Y qué es el placer sino una respuesta física positiva ante el amor que se recibe, no le doy placer, eso es solo el síntoma de que le llega mi amor. Y yo también lo siento, yo también echo la cabeza para atrás mientras noto Sus manos en mi cintura, mientras me mueve contundente. Me vuelco hacia delante, buscando Sus labios, Sus besos, busco que me llene la boca con Su gemido y llenarle la Suya con los míos. Vaya noche de sexo, vaya noche de laberintos bajo la Luna…


Pero el equilibrio es la base de la vida, el equilibrio es la búsqueda eterna, es la clave de la magia, yo ya le he dado mi energía suave y tierna, yo ya me he entregado como solo puedo hacerlo. La diosa dócil, templada y erótica ya ha hecho su parte, ahora el dios pide su turno, no lo pide, lo exige pues su energía es necesaria para que la magia ocurra. Me tumba, se yergue, veo su torso ancho elevarse sobre mí, lo veo entre mis piernas que separa con Sus manos firmes. Se echa sobre mí, pecho con pecho, hace el movimiento y busca una entrada más cerrada, busca perderse en mi dolor, busca equilibrar la ternura con Su brusquedad, y ese contraste me eleva, notar el dolor en mi culo después de tener mi coñito al borde del orgasmo, el contraste que me lleva al precipicio de la vida, me lleva a asomarme a mi verdad, a nuestra verdad. Me embiste y yo aguanto los quejidos, de nuevo el equilibrio, ante el gemido: la queja. Ante el flujo: la lágrima. Ante mis caricias: Sus bocados. Ante mi amor calmado que pide y entrega: su amor arrebatador que exige y da sin dilación. Y el momento de perderse definitivamente el uno en el otro se acerca, lo noto en mis entrañas, esas que se contraen locas de placer y felicidad, llenas de dolor y realidad, lo amo, me ama, y nos corremos juntos, gemimos, quejamos, apretamos los ojos, yo en el hueco de su clavícula y Él en el mío, le entrego mi orgasmo y Él me da el Suyo, es magia, es amor, es vida, es mundo, es historia, es la diosa y el dios siendo eternos y mágicos, no puedo ponerle palabras más sencillas, menos místicas, es la alquimia que convierte lo terrenal, lo carnal, en lo divino…


Se vence sobre mí, Su peso me devuelve a la realidad, me hace recordar que es humano, que somos carne y huesos. Me hace perder lo etéreo y es justo en ese momento, cuando mi cuerpo vuelve a sentir su límite, cuando se rompe, cuando de la boca del estómago sale un llanto inconsolable, un llanto que en el momento de máximo dolor no hacía ni el amago de asomar, pero ahora se derrama por esos ojos que vuelven a ver. Es un llanto que me vuelve mujer, que se despide de la diosa, que la guarda de nuevo en el cofre del tesoro, pues el mundo no está preparado para verla, pues por ahora sólo Él es digno de contemplarla en su totalidad.


Sale de mí y me prometo en silencio guardar su semen dentro el máximo tiempo posible, como si guardara un trocito de esas sensaciones mágicas, como si aguantándolo alargara la magia, como si guardando su esencia dentro me mantuviese perdida en Él…


Pero los laberintos no son eternos, al final encuentras la salida, al final te encuentras, y es que es eso, eso lo resume todo: perdiéndome en Él, me encuentro.


 

lunes, 21 de noviembre de 2016

El libro

"Mamá ¿Cuándo y cómo decidiste escribir un libro? ¿Por qué?"


En unos años imagino a mis hijas, ya mayores, haciéndome esas preguntas, quizá nunca lo hagan, pero no puedo evitar pensarlo. Por si acaso esto es lo que dejo escrito para ellas:


Un día decidí seguir lo que mi alma me marcaba, decidí escribir. Tenía un blog, cada semana me propuse publicar una entrada. Me costó mucho aceptar cuál era mi vocación, así que cuando lo hice me propuse hacer de ello parte fundamental en mi vida, darle el lugar que siempre le correspondió ¿Y sabéis qué pasa cuando decides escuchar a tu alma con todo lo que conlleva? Que obtienes recompensas. Un día estaba sentada frente a mi ordenador, sonó una canción y de repente mis dedos se pusieron a teclear, eso no era raro, pero lo que escribía sí, salía de un sitio distinto, las lágrimas brotaban sin entender el motivo. Cuando terminé ese texto lo leí como unas diez veces, qué era eso, me parecía realmente triste y hermoso, pero lo que me llamaba la atención es que no me servía como entrada de blog y no quería dejarlo olvidado en mi ordenador. Entonces comprendí que acababa de escribir el primer capítulo de un libro que yo no sabía que iba a escribir. Ese día empecé un camino extraño, de textos que salían aleatorios, textos en lo que me reconocía, no era mi vida, yo no era la protagonista pero ponía un poquito de esa Ángela, que era en ese momento, en cada palabra. Escribir ese libro fue una terapia, fue algo que necesitaba más que algo que quería hacer. Y un día lo terminé, porque toda historia tiene que tener un final y, cuando llega, te enfrenta al siguiente paso, te enfrenta a la certeza de que debes tomar una decisión, que sentarte frente a la chimenea a escribir sola, es fácil, sólo tú lees, solo tú te lees. Y tuve miedo, vuestra madre tuvo mucho miedo, aquello era una etapa, era algo que cuando leyese al tiempo ya no me diría tanto, ya no me resultaría tan sanador, porque escribir ese libro ya había sanado lo que tenía que sanar en mí. Solo por eso le debía sacarlo a la luz, no podía dejarlo morir en el olvido. Decidí publicarlo. Sabía que sería difícil, ese libro mostraba partes de mí que muchas personas no conocían, tenía miedo a mostrarme, tenía miedo a que me juzgaran. Tenía miedo pero siempre fui valiente por narices, no puedo hacer algo distinto a lo que tengo la determinación de hacer. Para superarlo di el libro a las dos personas ante las que más me preocupaba sincerarme y a la vez más necesitaba que me apoyasen: se lo di a mi madre y se lo di a mi padre… cuando ambos me llamaron llorando, emocionados, me sentí fuerte y afortunada, supe que cuando eres valiente y sigues tu camino todo se pone de tu parte.


Y el día llegó, ojalá pudiera decir que fui rápida, que lo hice sin inseguridades, pero no. Queridas hijas, si algún día leéis esto quiero que sepáis que pensé mucho en vosotras, en si había alguna posibilidad de que publicarlo os afectase pero, a pesar de esa angustia, quise dar ejemplo, quise predicar con mis actos. Pensé en vosotras de mayores, persiguiendo vuestros sueños, pensé en la de veces que os repetiría que lo hicieseis fuera el que fuese…


Queridas hijas, la historia de aquel libro fue la historia de una deuda con unas palabras, la historia de un sueño que no sabía que tenía, de un deseo que apareció y estaba obligada a cumplir. Y es que creemos que sabemos cuáles son nuestros sueños, creemos que lo sabemos todo de nosotros, y la realidad es que somos una auténtica sorpresa para nosotros mismos. Los sueños hay que dejarlos salir, no hay que buscarlos, si fluimos salen solos.


Estuve llena de incertidumbre ¿Qué pasaría después? ¿Quién lo leería? ¿Me criticarían? ¿Me juzgarían? ¿Sería positivo o negativo? ¿Escribiría después alguno más? Queridas hijas, si algún día leéis esto ya sabréis la respuesta a esas preguntas, yo aún no. El 13 de diciembre empezaré a salir de dudas…

lunes, 14 de noviembre de 2016

Recuerdos

Ride - Lana del Rey


Es curioso cómo es la mente, cuando echas la vista atrás idealizas todo lo que viviste, incluso cuando recuerdas que no estabas bien… Hoy me he puesto a Lana del Rey y he recordado cuando escribía con ella de fondo, cuando mi vida era bonita pero no dejaba de tener ese trasfondo triste que Lana da a sus canciones.


Cuando escribía con ella de fondo me sentía sumisa a secas, en aquella época aún no había descubierto el mundo que ahora he descubierto, aún no le había dado explicación a todo lo que le doy ahora. Cuando escribía con Lana de fondo, éramos solo un Amo y su sumisa. Ahora sigo entregada, pero hemos evolucionado, porque de eso va la vida, de eso se trata, de evolucionar siempre, por mucho que te guste algo debes seguir avanzando, y al avanzar esa sensación desaparece tal y como la sentías. Yo he avanzado, y ahora no siento como sentía cuando escribía con Lana de fondo, ahora percibo cosas más profundas, ahora los sentimientos se han matizado. La entrega es entrega pero no es igual a como fue, porque cuando avanzas todo se transforma inevitablemente. Y aunque ahora siento cosas más bonitas, aunque ahora la magia es más magia, no puedo olvidar todo lo que sentí por el camino, no puedo no añorar las diferentes etapas del camino. Añoro esos tiempos, como de aquí a nada añoraré estos…


Y hay que conducir, conducir adelante pues para atrás no se puede, es estancarse o avanzar, esas son las opciones. Quedarse paralizado, extasiado por lo maravilloso de este momento o crecer con la fuerza de esa maravillosa sensación.


Guardo mis recuerdos como tesoros en el corazón y a veces los saco para contemplarlos: el día que me regaló el collar, el sentirlo en mi cuello con los ojos cerrados, abrirlos y verme tan guapa en el espejo, aquellas bodegas, aquel vino, aquel cumpleaños, aquella noche, aquella pinza de madera que se resistía, aquel abrazo, mirarlo reflejado en un espejo mientras me tatuaban su nombre, aquel viaje a Bilbao, nuestro viaje de novios, aquel concierto, aquella sonrisa, aquellas palabras, aquellos azotes, aquel polvo, aquel, aquel… aquellos tiempos. Soy una melancólica, no lo puedo evitar, mis recuerdos componen mi vida. No puedo vivirlos y olvidarlos sin más, las sensaciones crean una red de emociones en mi interior, una red de seguridad, una red que no me deja caer, es la red que me protege mientras ando por esta cuerda de equilibrista que es mi vida. Y a veces cuando me  desequilibro, caigo sobre ellos y me paso unos días rememorando, obligándome a sentirme como me sentía, y dando las gracias, las gracias por todos y cada uno de esos recuerdos, gracias por saber que ahora construyo nuevos, aunque ahora no me parecen tan maravillosos como me parecen los más antiguos. Porque la mente es así, no podríamos cargar con todo lo que cada momento conlleva y nos deja solo lo bueno, incluso de los peores momentos, me deja una sensación de dolor pero dolor lejano, un dolor que también aporta. Porque de aquel vino solo recuerdas su sabor, tu sonrisa mientras lo bebías pero no recuerdas que en tu cabeza aún había un montón de preocupaciones absurdas porque no habías aprendido a vivir el presente, pero recuerdas solo el vino y la sonrisa… Cualquier tiempo pasado fue mejor siempre se ha dicho, y no creo que sea cierto, nuestros recuerdos están ahí para hacernos sentir como si tuviésemos dentro un cajón lleno de lucecitas de colores, de chispitas que utilizar cuando necesitemos sentir cosquillitas en el estómago, para recordarnos que lo que ahora vivimos pronto será un recuerdo, una chispita, así que hay que saborearlo, no menospreciarlo nunca.


Cuando escribía con Lana de fondo yo era mucho más triste, aún estaba muy perdida, ahora sigo perdida pero mucho menos y de otra manera, ahora tengo mucho más asentado. Y si hablo respecto a mi relación estoy totalmente encontrada, al fin he dado la vuelta que debía dar respecto a mi entrega, respecto a mi sumisión. Cuando escribía con Lana de fondo estaba en el proceso de renacimiento, de ajustes, estaba aprendiendo lo que era la entrega real. Por eso lo recuerdo con tanta nostalgia, porque eran sensaciones completamente nuevas, eran sensaciones duras pero maravillosas. Y ahora solo recuerdo lo bonito, pero debo repetirme que fue también duro, para comprender el momento en el que estoy ahora, que aunque es en otro aspecto de mí, es lo mismo. Estoy renaciendo, estoy descubriendo todas esas sensaciones nuevas, y aunque ahora me parezca duro, pronto reforzará esa red de seguridad que son mis recuerdos. Y es así como estos nos ayudan, no podemos olvidarlos ni tampoco vivir aferrados a ellos, los recuerdos deben enseñarnos en qué se convertirá esto que vivimos, nos ayudarán a superar los malos momentos, si sabemos usarlos, nos llenarán la vida de chispitas…


Ahora estoy frente a la chimenea, escribiendo con Lana del Rey de fondo, recordando, este es un momento sencillo, tranquilo, pero lleno de matices, un momento en el que me doy cuenta de qué quiero recuperar de aquellos días para aportar al ahora, y qué cosas, por muy bonitas que fueron, es mejor que queden en el pasado, en el recuerdo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Entrega ciega y entrega absoluta

En twitter empecé a seguir a una chica que está muy triste, contaba su historia de cómo entregarse la había dañado, cómo había acabado rota por entregarse. Eso me hizo reflexionar y al fin comprendí por qué muchos se llevan las manos a la cabeza cuando digo que mi entrega es absoluta. El problema es que confunden entrega ciega con entrega absoluta.


Mi entrega es total y absoluta, como ya sabéis los que me leéis, pero jamás ha sido ciega. La diferencia creo que salta nada más poner los dos títulos juntos. Yo conocía muy bien a quién me entregaba, pero conocer con lo bueno y lo malo. Para mí el Amo puede ser un dios pero no lo idolatro, no es un ser perfecto sin defecto ninguno, es un hombre, al que venero al completo, siendo consciente de todo lo que Él engloba, lo bueno y lo malo. Una vez que conoces a una persona en profundidad es cuando te planteas si en conjunto te da la confianza como para darte entera. Para mí sus puntos débiles no son importantes, no me ponen en peligro, ni me hacen tener miedo a que me destruya a ningún nivel. La entrega no ha de ser ciega en ningún sentido, tienes que mirarlo a Él en todo momento pero debes mirarte a ti también. Entregarte no te exime de la responsabilidad de crecer, de hacerte fuerte, de encontrar tu poder, no es un poder que amenaza al Amo pues no pretende entrar en una lucha de dominio, ya que tú conscientemente y conociendo toda tu fuerza te entregas a esa persona. Y eso no significa que renuncies a ella, simplemente en ese caso y sólo con esa persona, pones tu poder a su servicio. La entrega ciega es la que no se hace preguntas, la que no investiga por qué cada uno hace lo que hace. Imaginemos que nos da un ataque de celos, la entrega ciega no se pregunta por qué nos da, simplemente lo pasamos mal el rato que sea, y cuando estamos más calmados nos volvemos a poner bien hasta que llegue el próximo mal rato y así. Ante un ataque de celos habría que preguntarse ¿Por qué me estoy sintiendo así?¿Acaso hay algo que me haga sentir insegura?¿Ese algo tiene que ver con Él o conmigo?¿Él hace algo que me haga desconfiar o es que yo aún no estoy lo suficientemente segura de mí misma?... El mal rato es el mismo, o peor, os lo advierto, pero el resultado es lo importante.


La entrega ciega no solo nos hace daño a los que nos entregamos, también se lo hace a quién domina, imaginad la carga que debe ser para alguien que lo sigan ciegamente, la carga de que te consideren perfecto, que le eches la responsabilidad total de todo lo que pasa contigo, por dentro y por fuera, volvemos a una de mis comparaciones favoritas: guiar o tirar, de la que ya hablé aquí. Somos compañeros de viaje, cada uno lleva su camino, no dejo que Él ande el mío, solo me guía, Él en su camino domina y yo en el mío me someto, pero tengo que tener los ojos bien abiertos porque tengo que mirar por dónde piso, disfrutar de las vistas del trayecto, sentir cada paso que doy, porque es mi camino, mi vida. La entrega absoluta se hace muchas preguntas aunque al final la conclusión sea: tiro por donde Él me dice. Pero eso es una conclusión no un juicio ciego y vacío. Porque, en mi opinión, la entrega ciega es una entrega vacía, una entrega autómata que acaba aburriendo, o incluso destruyendo, a ambos, no hay preguntas, no hay crecimiento. Y ojo, yo no digo que cada orden se cuestione, no digo que le haga mil preguntas, es un proceso interno, es un trabajo personal, es un trabajo de escucharnos a nosotros mismos, a veces la pregunta o la conversación conmigo misma sencillamente es: ¿Lo hago o no lo hago? Es el Amo, yo soy Suya, lo hago. Otras es: Me ha dado tal orden y algo dentro de mí se resiste ¿Por qué me resisto? ¿Es porque creo que la orden me puede hacer daño o es porque mi soberbia se está revolviendo? Etc… en mi caso acabo obedeciendo porque sé que estoy con la persona que tengo que estar y que sabe bien qué estoy preparada para afrontar, y porque tengo claro que quiero dar los pasos que Él me dice que dé, pero eso no significa que yo sea consciente de que me costó dar ese paso y del porqué me costó darlo.


Yo lo venero, pero no estoy ciega, sé cómo es, qué cosas me encantan de Él y qué cosas podría mejorar, es una persona como lo somos todos. Y sabiendo la persona que es decido entregarme de forma absoluta, jamás ciega.


Hace poco en twitter se generó otro debate, hablar de los defectos del Amo sí o no. En mi caso no voy a negar que me esté costando escribir ciertas expresiones en público, porque aunque yo lo conozca en todos sus aspectos no significa que tenga que airearlos, pero como defendían algunas personas, hay una especie de teatralidad en la entrega y el dominio, una teatralidad que hace que parezcamos actores de peli romántica todos guapos y perfectos. Eso hace daño a todos, le arrebata lo real a la entrega y al dominio, lo relega a fantasía y lo destierra de ser una forma de vida, porque nadie puede cumplir expectativas fantasiosas las 24 horas 7 días a la semana. No voy a hablar específicamente de nada, pero creo que sí es necesario escribir esto, recalcar que somos humanos y que ser Suya también pasa por cuidarlo a Él, aconsejarlo cuando me lo pide, ayudarlo cuando algo le cuesta, decirle con mi actitud: no tiene que ser perfecto, yo me entrego y lo amo tal y como es.