Hace mucho que quiero escribir esta entrada, pero sinceramente no conseguía inspirarme. Pero hoy he recibido un mail que me ha llenado de ganas de deciros lo que quiero decir, y es que es algo tan sencillo y complejo a la vez…
GRACIAS, gracias a todos los que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, gracias a todos los que me leéis, no sabéis lo que me habéis hecho crecer, cómo me habéis ayudado a superar mi pereza, mi falta de motivación a largo plazo…
Abro el blog con la esperanza de encontrar alguno de vuestros comentarios, esos que me dicen que hay personas que me valoran sin haberme visto nunca, personas que me decís cosas preciosas sin ningún tipo de interés, simplemente porque me apreciáis solo de leerme. Y me dais las gracias a mí, eso es algo que aún no sé llevar bien, lo reconozco, pues para mí es al revés, para mí sois vosotros los que me dais a mí, me dais magia, me dais motivos, me dais ánimo, fuerza y mucho cariño. Me dais alas para creer que puedo cumplir mis sueños, me dais la sensación de que lo que pienso es importante. Que todo aquello que siempre pensé que era negativo en mí, no lo era, era mi manera de entender el mundo, y el miedo a que no me aceptaran era solo un fantasma, pues ahí estáis vosotros diciendo que me leeréis, que seguiréis ahí, porque os gusta mi voz, mis palabras…
Hoy he abierto el mail, tenía un mensaje de una chica que me decía que mi anterior correo, que mis palabras y consejo le habían dado el último empujoncito para vivir su vida como quería, y he notado el tono distinto de sus palabras, la he notado mucho más fuerte, más segura… y no he podido más que llorar, llorar de emoción, pues solo soy una muchachita de 1,50, debilucha y llorica, y he ayudado a que alguien saque esa fuerza, si yo lo único que hago es contar mi lucha por ser feliz, y animar a los demás a hacerlo. Ver que me escucháis, que doy algo, ese algo que me agradecéis, ese algo que sois capaces de ver aunque a mí aún me cueste…
Y cómo no daros las gracias, si cuando escribí mi primera entrada yo era una sombra, yo no era nada, era gris, triste… cómo no daros las gracias si habéis acompañado mi lucha por salir adelante, si no me he sentido sola, si os habéis emocionado con mi emoción ya fuese triste o alegre, cómo no daros las gracias si no me exigís, si no me pedís nada, por eso yo os lo doy, aunque sea una o dos veces por semana. Tengo poco que ofrecer, mis palabras, mi desnudez, la desnudez de una chica menuda y temblona, que da pasos firmes pero aterrada…
Cómo no daros las gracias si me siento arropada, si me habéis demostrado que existe el respeto incluso en la opinión contraria, si me habéis demostrado que hay personas dispuestas a escuchar, aunque lo que diga sean cosas duras, o fáciles de juzgar.
Y cómo no, para variar, en estas palabras tengo el mismo miedo que en todas, el miedo a no poder expresar las sensaciones bien, a no poder explicar la emoción que me da saber que hay personas que me leen, que hay personas que me escriben, que desean hablar conmigo, confesarme sus miedos, sus alegrías, sus deseos, que hay personas que sienten esa confianza conmigo sin haberme visto nunca…
Pues gracias a todas y a todos, me llenáis de fuerza para seguir esto que ahora es mi proyecto, esto que me ha ayudado a aceptar que yo siempre quise escribir, que es mi forma de comunicar, de vivir… Han pasado cuatro años ya desde aquella primera entrada, y aunque parece ya mucho tiempo os anuncio que esto es solo el principio, que estoy ante un mundo de posibilidades, y vosotros sois muy culpables de ello… Esto es solo el principio, aún nos quedan muchos ratos que pasar juntos, muchos cafés que tomarnos, aunque sea en la distancia…
Gracias, me habéis dado mucho más de lo que seguro pensáis, me habéis dado la energía necesaria para ir saliendo poco a poco de mi escondite, de mi rincón…
Gracias por estar al otro lado, gracias por leerme, por venir a visitarme.
Gracias por estar ahí