viernes, 18 de septiembre de 2015

Mi cuento: no eras tú

Segunda parte de "Mi cuento: princesa o puta"


Lana Del Rey - Once Upon a Dream


Miraba al ordenador y giré la cabeza, la luz de la pantalla te iluminó, vi tu sonrisa y lo supe, eras tú. Bailamos, nuestras caras se rozaron, tu olor impregnó mi nariz y mis sentidos, no podía mirarte, no quería que vieras en mis ojos que ya sabía que eras tú.
Tus manos en mi cintura, el primer contacto de nuestros cuerpos anunciaba grandes cosas. Los días posteriores sin verte, de ti presumía, tu magia me había impregnado, no sabía siquiera si volvería a verte, pero yo sabía que no me equivocaba, que eras tú, que eras el hombre de mi vida, puede que nunca fuera una princesa, pero siempre fui muy bruja. Y llego aquel día, llegó aquel banco en el que nos miramos y decidimos intentar algo, llegó ese primer beso con sabor a menta y olor a mora, ese beso perfecto y mágico que me confirmó que eras tú.
Pero qué idiota fui, qué equivocada estaba, pensé en el amor superficial y romántico, olvidé qué quería realmente, me dejé cegar por la idiotez de niña pija y tonta y creí que eras un príncipe, que eras mi príncipe azul. Erróneamente intenté ser princesa y desterrar a la puta.
Los años pasaron y la princesa se fue subiendo a su trono, fue volviéndose exigente y caprichosa. Fue dejando de valorar al príncipe que tenía a su lado. A pesar de salirse siempre con la suya aquella princesa estaba triste y llena de dolor… no podemos ignorar lo que somos, no podemos subirnos a un pedestal cuando sabemos que nuestro sitio está lamiendo pies…


Qué bonito fue, qué bonito es, que maravilloso descubrir que no eras tú, que felicidad descubrir que era Usted…


No bailé un vals con un príncipe, bailé con mi Amo, y no lo sabía, no sabía que era el hombre de mis sueños, el hombre que me sonrojaría la piel a azotes, el hombre que me follaría sin piedad, que me colorearía las mejillas a bofetadas, que me haría estar hermosa, que me coronaría como la princesa puta.
Y sé que Usted es Él. Lo sé por las veces que me hace reír, por los pellizcos y las cosquillas, lo sé porque me da de comer helado y semen, me da de beber vino y pis, me hace bailar como una diosa y me trata como una perra. Beso Sus manos, lamo Sus dedos, lo miro sin que lo sepa, lo venero sin que lo sepa, o al menos no sabe cuánto. Adoro Su cuerpo, Su piel, Sus ojos negros, adoro Sus dientes con todas mis fuerzas, creí que me enamoré de ellos por la sonrisa que le hacían tener, pero me enamoré de ellos por los bocados que me darían. Sé que es Usted porque me eleva a lo más alto con los besos que me dan Sus labios y me degrada como a la más cerda con un beso negro. Me regala ropa de princesa y me adorna el cuerpo con morados de puta. Yo soñé que me sometían a la fuerza, que me esclavizaban, que me obligaban a ser de alguien, pero llegó Usted e hizo que yo solita me pusiera a Sus pies, que yo solita pidiera ser Suya para siempre. Y nadie entiende que le entregué mi vida, que lo hice de verdad, porque mi vida dejo de ser mía cuando Usted la valoró más que yo. No importa si al final de todo no acabamos juntos, todo este baile se repetirá eternamente en el bucle infinito del tiempo, como un cuento que se cuenta una y otra vez y nunca muere, yo siempre seré Su pelusilla y Usted siempre será mi Amo.


PD.: Una mañana de Domingo, a los dos días de escribir este texto, yo estaba triste. Me paró en el pasillo para despedirse porque se iba, me levantó la barbilla, me besó, me abrazó fuerte y comenzó a mecerse, a mecernos muy poquito al ritmo de una canción, al ritmo de esta canción que casualmente sonaba. Él no sabía que yo había escrito todo esto con esta canción, Él no sabía que me estaba confirmando todo lo escrito… la noche anterior me había reventado el culo sin piedad, más salvaje que otras veces, había llorado por lo humillada que me había sentido, por lo mucho que había sufrido, y a la mañana siguiente estaba bailando conmigo una canción ñoña. Y es que es Él, porque me acepta, porque acepta mi parte princesa y mi parte puta, hace lo que le sale de los cojones con toda yo, pero sabe darle a cada parte de mí el pequeño gesto que necesita. No soy una sumiprincesa, no exijo, no me rebelo, sólo acato y obedezco, pero Él me conoce como nadie más, por eso me coronó como Su princesa puta.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La entrega

La entrega ¡Vaya cosa! Todo el mundo se entrega a algo, pero en BDSM la entrega es realmente importante, algo fundamental, perdonádme que sea tajante en esto: sin entrega una sumisa no es sumisa.


¿Qué es la entrega? La entrega es un sentimiento, no una sensación, un sentimiento. No la podemos buscar fuera, debe salir de nosotros, no querer que nos lo provoquen.
Dicho esto diré que hasta hace muy poco andaba un poco loca con este tema. Más bien no tenía bien definido este sentimiento en mi interior, como siempre había dos tendencias en mí. Una, la que me decía esto, y otra, la superficial y caprichosa que fantaseaba con sesiones durísimas creyendo que era la única manera de agrandar ese sentimiento mágico.
La semana pasada tras un castigo durísimo que ya os contaré, justo al día siguiente andaba revuelta ordenando pensamientos y sentimientos, le daba vueltas a la lección que debía aprender. No sé si os ha pasado que a veces la respuesta es muy simple pero necesitas que alguien ajeno te la diga. Pues casualidades de la vida ese día fuimos mi madre y yo a comprar ropa. Cuando acabamos nos tomamos una coca cola light como siempre hacemos. “Ángela, puedo hacerte una pregunta?” Cuando mi madre me dice eso me echo a temblar, sus preguntas siempre preceden grandes cambios en mí. "¿Tú estás bien con todo aquello (BDSM) que me contaste? Es que te he notado triste últimamente y creo que es por eso, además me da miedo que te hagan daño…” Supe que era el momento de profundizar un poco más en el tema con ella. Le conté todo, le conté mi visión sobre el BDSM. Fue una conversación increíble, mi madre es genial, y es la que tiene la respuesta a muchas de mis preguntas. Le dije que a veces me angustiaba porque necesitaba que Él tuviera ciertos comportamientos más duros, básicamente que querría que estuviera todo el día haciéndome putadillas, que no entendía porqué no lo hacía, que y si no sentía todo esto de BDSM… y entonces mi madre me hizo una reflexión que más bien fue una patada en el estómago, la patada que necesitaba: “ Por todo lo que me cuentas, y porque te conozco, creo que Él no necesita estar poniéndote a prueba para sentir tu entrega, Él sabe que eres Suya en cualquier situación, cotidiana o no. El problema está en ti, quizá eres tú la que no para de demandar situaciones que te hagan sentir tu entrega, porque por ti misma aún no eres capaz” Joder, qué dolor y qué alivio. Tiendo a culpar a los demás, a exigirles que me hagan sentir esto o aquello, y no sé cómo fui tan tonta de pensar que en BDSM sería distinto.
Esto me tiene reflexionando casi a diario, me siento liberada, cuando encuentras el fallo ya es fácil distinguirlo y neutralizarlo. Por ello para mí es fundamental trabajar la entrega fuera de las prácticas por diversión, no quiero confundirme, no quiero creer que la entrega es cuando me azota y me aguanto sin moverme. La entrega es mucho más que eso, es algo a sentir incluso cuando no te están haciendo nada. Que sí, que es algo que ya sabía, pero necesitaba separarlo aún más, porque si no, veía a otras sometiéndose a prácticas que yo aún no soy capaz y me sentía inferior por el simple hecho de soportarlas, no por la entrega real.
Yo veo la entrega como un camino en el que avanzas de manera ascendente, y las prácticas como algo en lo que avanzas de manera horizontal, no sé si me explico. Una persona que esté superando cosas poquito a poco, que aún esté empezando y soporte 10 azotes puede estar más entregada que otra que aguante 100. Y al revés también. O estar al mismo nivel de entrega.
Y ahora haré una reflexión que también he conseguido desgranar. Entiendo que como sumisas tenemos unas fantasías, situaciones y prácticas que queremos realizar. Entiendo que cuando alguien busca Amo lo busca lo más afín posible a sus gustos. En mi caso desde pequeña no he deseado realizar prácticas, solo someterme a alguien, entregarme. Hay prácticas que a mi Amo no le gustan especialmente, no las descarta, pero me dice: “Tú hazte al cuerpo de que eso no lo vamos a hacer y ya si ocurre pues eso que te llevas” eso me frustra, son cosas que quieres vivir y no lo vas a hacer, pero entonces es cuando tengo que volver a mis orígenes y preguntarme ¿Qué es lo que deseaba? Entregarme ¿Y es que entregarse no exige sacrificios? ¿Qué es más importante para mí, realizar ciertas prácticas o entregarme de verdad? Yo tengo claro lo que elijo, no voy a sacrificar mi necesidad en pro de un deseo, pero sí me compensa sacrificar ese deseo de corta duración en pro de lo que me hace feliz cada momento de mi vida.
Damos por hecho que entregarse es aceptar vivir ciertas experiencias que no nos gustan, en las que sufriremos, pero nos olvidamos que entregarse también es aceptar que habrá otras que no realizaremos. Quizá esta parte de la entrega sea más dura que la otra. No es lo mismo sumar experiencias que dejar de vivir otras.
En twitter es genial leer las experiencias de algunas sumisas, llenas de prácticas durísimas que las llevan a emociones muy intensas, es maravilloso cómo lo expresan. Con tanto entusiasmo y sentimiento que, al menos yo, me identifico, me calan tanto que comienzo a fantasear con lo que cuentan, aunque a mí la práctica en sí no me guste, o sepa que no estoy preparada. Y eso es peligroso, llega un momento en que confundimos la admiración con meta. Por ello me parecía fundamental diferenciar, puntualizar que esa entrega se puede sentir en otras circunstancias, que la entrega se mide en base a cómo te das a TU Amo, con las exigencias, gustos y características que tenga cada uno. Que la entrega se mide por tu disposición a dejarte llevar al tipo de crecimiento al que te quiera llevar TU Amo, ya sea por crecer hacia prácticas más duras, hacia una entrega mental mayor, hacia un control de tu vida mayor… o de todo un poco, me da igual. La entrega es el empeño que pongas en servirle, aunque falles, el empeño de superar todas las mierdas que se remueven dentro cuando fallas, por seguir intentándolo.
En mi caso me ha dolido mil veces más que me diga algo en lo que he fallado a nivel personal, y he tenido que tirar mas de mi entrega para superarlo que cuando he fallado en algo físico, cuando no he conseguido soportar algún dolor.
La entrega es maravillosa, un sentimiento único. A veces hablo demasiado tajante, sobretodo cuando hablo de mí. No quiero que entendáis que no he sentido entrega, simplemente es que me ha parecido algo tan bonito que no quiero quedarme en la superficie, quiero ahondar y ahondar, trabajarme lo máximo posible por entregarme lo máximo posible. Sé que es el sentimiento que me hace feliz.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Mi cuento: princesa o puta

A dream is a wish your heart makes - Lily James


Había una vez una pequeña niña que soñaba con cuentos de hadas, cantaba canciones de Disney en la entrada de su casa, daba vueltas sintiéndose una princesa atrapada en un palacio. Soñaba que su príncipe venía a rescatarla, que bailaban, que la consideraba la cosa más bonita del mundo y la cuidaba para siempre… Pero había una vez la misma niña que soñaba con cuentos oscuros, con cuerdas, azotes y dolor. Soñaba que un hombre la sometía, la castigaba y la humillaba, porque os contaré que esa niña soñaba con ser una puta. Miraba a los hombres desde abajo, se preguntaba cuál de ellos sería el que se la llevaría raptada a la fuerza.
Y así pasaban sus días, deseando al príncipe que la acostara entre algodones, que la besara con extrema ternura y deseando a otro hombre que la pusiera en sus rudas rodillas, que hurgara en sus agujeros, que la torturara sodomizándola. Y esa niña lloraba, lloraba mucho, ni el príncipe ni el ogro de su cuento aparecían nunca, la dejaban sola, se sentía abandonada preguntándose quién prefería que apareciera, el que le consintiera todos sus caprichos, o aquel que la sometiera a los suyos.
Creeréis que es fácil para una niña fantasiosa ser consciente de que los milagros no existen, que es imposible que un hombre abra la puerta mientras te masturbas para abofetearte sin piedad por ser tan puta, que es imposible que un príncipe abra la puerta del dormitorio para abrazarte cuando lloras desesperada.
Y es que a esa niña le mataba la certeza de que sus sueños se realizarían, le mataba esa voz que le decía que siguiera soñando que su cuento tendría final feliz…
Y así pasaron los años para nuestra niña, pasaron preguntándose cada día si se sentía más princesa que puta o más puta que princesa.

martes, 8 de septiembre de 2015

Cosas que de mí que os darán igual

Hoy llueve al otro lado de la ventana y llueve también dentro de casa, sí, como esa escena en la que se ve una nubecita encima de una persona y la va persiguiendo. Hoy me siento así, estoy cansada de muchas cosas, sobretodo estoy cansada de mí misma.



Siempre he sido muy sensible, más de lo normal, mi madre no ha parado de hacerme ver lo bueno que era eso, me lo decía cada vez que venía a casa llorando. Veo la vida con otro prisma, las cosas me han dolido mucho, cosas que los demás han hecho sin ser conscientes, y cuando lo he explicado no han terminado de entender a qué me refería. Me siento como una vidente que ve fantasmas a su alrededor, pero yo en vez de fantasmas veo sensaciones, veo el trasfondo de todo, soy capaz de ver por qué las personas hacen lo que hacen, qué verdadero sentimiento los mueve, es una tortura.
Me imagino a mí misma con una capa menos de piel, la más mínima brisa sería suficiente para sentir el frío, una suave caricia se multiplica por mil. Claro que es bueno para algunas cosas, pero las malas me pesan tanto… Estoy harta de ir contracorriente, estoy harta de que me duela así el alma, estoy harta de escucharme.
Medito mucho mis decisiones, las tomo creyendo firmemente que es lo mejor, que es la única manera de ser feliz. Cuando me alejo de una persona lo hago porque he intentado que funcione una y otra vez, me alejo sabiendo que ya no tengo nada más para ella, lo he dado todo. Veo a las personas cómo hacen mal las cosas, como insultan, como ningunean, como se dejan llevar por la rabia, el egoísmo, la envidia, como se dejan llevar por sus más oscuros sentimientos sin considerar nada, sin mirar a quién hacen daño y siguen con sus vidas olvidando cómo actuaron. Pero lo peor viene cuando veo que otras personas aguantan eso, siguen “queriéndose” olvidando lo mal que se portaron esas personas. Os pondré un ejemplo concreto que es el que más me duele ahora mismo. He sido una persona que ha valorado mucho a su familia, voy a hablar de tíos y primos, dejo fuera mi madre y mi padre que con ellos es distinto, es más especial. Creía que éramos una familia especial porque nos reuníamos mucho, siempre contábamos los unos con los otros, resolvíamos juntos los problemas. Soy la prima mayor, mis primos eran mis hermanos, ellos han tenido problemas serios, por el dinero y por otros motivos más duros. Yo me he volcado con ellos, si mi tía no tenía dinero para los Reyes yo con mis ahorros les compraba juguetes, sobretodo con las dos pequeñas las he cuidado, las he consolado, ahorraba para llevarlas al cine o a la piscina de bolas, querían que fuesen niñas felices, que sufrieran lo menos posible, era su tata, les he demostrado mi amor lo mejor que he podido, incluso de mayor, con dos niñas pequeñas me he volcado en ellas, he ido a hablar con sus profesores, me he ocupado de sus problemas, las he escuchado, he intentado que sufran lo menos posible su situación. Todo esto no lo digo para decir que soy muy buena, que me debían algo, por favor, no me malinterpretéis, solo os pongo en antecedentes para que entendáis mi dolor. Todo esto siempre ha sido un lastre, han sido preocupaciones para mí, son situaciones muy duras a las que nos hemos enfrentado todos estos años, sí hablo de drogas, maltrato y demás. Cuando era pequeña no me planteaba nada, era mi familia y tenía que hacer todo lo que podía y más por ellos, quería que fuesen felices, que supieran que había personas que los quería. Pero vas creciendo y te vas dando cuenta que quieres salvar a alguien que no quiere ser salvado, que repite una y otra vez los mismos patrones, que exige que le des lo que ellos no quieren molestarse en buscar, quieren que tires de su carro. Todo esto era algo que rondaba mi cabeza, pero prefería creer que eran cosas mías y seguía dándoles. Pero hace dos años pasó algo, una de esas tonterías que te duelen más de lo que deberían. Yo me dedicaba a hacerles fiestas a todos cuando eran sus cumpleaños, quería unirlos, les hacía tartas caseras y les compraba regalos, en esas fiestas éramos una familia unida, feliz, y yo me decía a mí misma que merecía la pena cualquier cosa por esa unión tan especial, yo los quería y ellos me querían a mí, yo era capaz de sobreponer sus cosas buenas a las malas y creía que ellos me valoraban igual. Pero llegó mi cumpleaños, por casualidad nos reuníamos en casa de mi abuela. Cuando llegué no había globos, no me importó. Cenamos, reímos, y llegó la hora del postre, nadie había comprado tarta, nadie había tenido ni un solo detalle conmigo. Me puse a llorar, me consideraron infantil y caprichosa por enfadarme por eso. Yo no quería una tarta, no lloraba por eso, me había dado cuenta de que nunca me habían comprado una tarta. Mientras fui al coche a por un roscón de reyes que había comprado para mi casa, el alma me dolía, nada de lo que creía era cierto, la única verdad era que si yo no llevaba tarta no había cumpleaños ¿Me entendéis? No había magia ni unión, si yo no me esforzaba ellos no ponían de su parte, era un espejismo, ellos querían a alguien a quién seguir, querían una base pero sólo se dejaban llevar. A parte de ver que no me valoraban nada. No quería agradecimiento especial, solo quería el mismo trato que tenían los demás, si yo era capaz de ver que se merecían una fiesta de cumpleaños, por qué nadie vio que yo también. No creáis que me entendieron, siguen pensando que soy una superficial y que lloré de capricho. No era capricho, mi madre ya me había hecho una tarta, ya lo había celebrado con mi Amo, es solo que quería que ellos me quisieran como para tener aunque fese un detalle. Esa fue la primera evidencia, pero yo seguí ahí, con más contención, pero seguí. Hace unos 6 meses pasó algo, algo que me pilló en un momento de mi vida que no podía tolerar ni una sola tontería, un momento de mi vida en que por fin era consciente de que he venido a este mundo a ser feliz y no a cargar con las mierdas de otros. Intenté explicar mi posición, mis argumentos, no me entendieron, como siempre, pero esta vez yo no me aguanté ni intenté convencerlos, simplemente decidí alejarme. Les dije que me iba a distanciar un poco, que tantas cosas me estaban desbordando, que no estaba enfadada que podían llamarme si querían verme o hablar conmigo, o ver a las niñas. En estos 6 meses no me ha llamado nadie.
Os he soltado este rollo porque he sabido que ellos me han interpretado de otra manera, que la mala soy yo por haberlos abandonado. Y esa piel sensible que tengo se eriza, y os pregunto ¿De verdad es tan difícil entender por qué me duele?¿De verdad soy la mala? Y no me lo planteo por decir los malos son ellos, es que ya me planteo que sea yo la suicida en dirección contraria, que quizá soy yo la que se equivoca, que todo lo que pienso son locuras que los demás son incapaces de ver, que creo que tomo decisiones acertadas pero son espejismos fruto de mi mente enferma.
Esto es solo un ejemplo. Pero veo que me voy quedando sola, que mi círculo de amor y confianza se va reduciendo cada vez más, y aunque no lo veía como algo malo empiezo a preguntarme si hay algo en mí, algo tan malo como para sacar solo rechazo de los demás, algo que haga que por mucho bien que le haga a alguien ese alguien no me quiera, o no le salga cariño hacia mí. A final no gusto.



Bueno, ya miraré a ver qué hay en mí para provocar o no provocar eso en las personas. Siento todo esto, necesitaba contarle al mundo que hoy la vida duele, que la vida me duele de más.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Si no lo hubiese conocido

Me mezo con la brisa de las mañanas de verano...


Andrés Calamaro - Flaca


Me contoneo en la barra de un bar, el brillo de las copas opacas no deslumbra, los ojos lascivos de los parroquianos me miran con desgana. Bailo borracha por olvidar que nada me sacia. Bailo borracha porque nadie me entiende, ni yo misma. Bailo borracha sabiendo que esa noche acabaré follando con cualquiera, en cualquier cama que mañana no recordaré. Pero bailo y me siento una diosa, qué más da que mañana el vacío vuelva, qué más da que mañana me sienta sucia y usada. Follar y bailar son lo único que me calma, es el bálsamo de mis anhelos. Quería ir a París, quería reír entre las olas de la playa jugando con ese alguien, quería compartir helado de tarta de queso, quería dormir abrazada cada noche, quería conocer palmo a palmo el cuerpo de otra persona, quería oler su sudor, sus feromonas, quería llorar entre unos brazos llenos de consuelo, quería morder carne amiga, quería chupar su polla con veneración… Pero aquí estoy bailando borracha en la barra de un barezucho de mala muerte.
Esta noche sentiré un cuerpo sobre el mío, pero no será ese cuerpo, sentiré un polla penetrándome, pero no será esa polla, está noche un hombre me mirará con deseo, me poseerá, pero no será esa posesión, ese tipo de posesión que deseo.
Me contoneo, me subo el vestido, tanto que se vislumbra el inicio de mi lencería, ese encaje que aquel hombre del fondo me arrancará a bocados esta noche. Ya me he fijado en él, a ese hombre le toca esta noche jugar a ser ese Él. Lo miro, sonrío con descaro, no me ando con tonterías, quiero follármelo y quiero que lo sepa.
Estamos en su cama, nos revolcamos sudorosos, no hay mucho preámbulo. Me abre las piernas y me penetra, lo agarro, lo tumbo, me subo encima, quiero llevar mi ritmo, quiero bailar también sobre él. Me muevo con los ojos cerrados, imaginando a ese hombre sin rostro, imaginando al que llenaría mis vacíos, a ese que no me dejaría cometer tantos errores. Me corro mientras una lágrima se pasea por mi mejilla, y es que justo en el momento más placentero, justo cuando llega el maravilloso orgasmo, acaba la fantasía y la realidad abofetea, duele. No es Él, no ha llenado mis vacíos, no soy la diosa de nadie, no comeremos un helado de tarta de queso para desayunar.
Las calles aún están vacías, el sol comienza a salir, doy tumbos de un lado a otro, doy tumbos y me mezo con la brisa de un triste amanecer de verano...

lunes, 31 de agosto de 2015

Mamá, soy sumisa

Ya os he contado muchas veces que con mi madre tengo una relación muy especial, os hablé de ella en este post. Ha sido siempre la persona que me entiende, la que me da los mejores consejos y a quién me apetece llamar cuando me pasa cualquier cosa, buena o mala. Cuando comencé a vivir todo esto la eché mucho de menos, me enfrentaba a conflictos internos que sabía que sólo ella podría calmar, pero era incapaz de contárselo. Así que pasaron los años y fui acostumbrándome a vivir ciertas cosas sin ella, y me sentía realmente mal, como si la apartara de mi vida, de lo que soy. Ella nunca me ha rechazado por nada, cuando me quedé embarazada de mi primera hija, lo primero que hicimos fue contárselo a ella, yo era muy joven y tenía asumido que mi madre reaccionaría como se espera en esos casos, llevándose las manos a la cabeza. Pero ella se quedó quieta, delante de mí, y lo primero que me preguntó con una enorme sonrisa fue: “¿Pero por qué lloras, tonta?” Me montó en el coche, me llevó al hospital para asegurarnos que todo estaba bien y por el camino me quitó todos los miedos a base de ilusiones “¿Qué nombre le pondrás? - Nacerá para el verano, la mejor época para sacarla de paseo – Es normal que él esté asustado, pero seguro que será un gran padre – Que sepas que por lo menos la cuna es cosa mía - Seguro que será un bebé precioso…” Este es un ejemplo de por qué me dolía ocultárselo, si ella siempre me ha aceptado sin juzgarme.
Un día yo estaba muy triste, ella me preguntó que qué me pasaba y yo le dije que no podía decírselo, que no lo entendería. Traté de explicarle con metáforas pero fue peor, me miró muy seria y me dijo: ”Yo sé lo que te pasa, eres ninfómana ¿Verdad? Creo que lo has heredado de tu padre y no pasa nada” Me quedé a cuadros y me dio por reír “No, mamá, no soy ninfómana” Así que decidí decírselo. Es muy difícil transmitir lo que eres en dos palabras que ni siquiera te gustan, pero hay que resumirlo de alguna manera: “Soy sumisa” se quedó igual “No pasa nada, yo antes también era muy sumisa, y por eso he trabajado todo este tiempo para saber qué quiero y no decir que sí a todo…” no lo había entendido, el error de esa palabra es que también corresponde a una característica personal negativa. El problema vino cuando me di cuenta de que ni siquiera había oído hablar del tema, cuando tuve que explicarle lo que es ser sumisa, lo que es el BDSM, lo que implica… Al terminar me hizo la pregunta que sabía iba a hacer: “¿Crees que yo he hecho algo mal como madre, crees que eres así por algún error mío?” No, no se lo toméis a mal, no era en plan ¡¿Dios mío en qué me he equivocado!? Siempre se ha esforzado mucho en ser buena madre, le ha dado mil vueltas a las cosas por hacer lo mejor para mí, para convertirme en la mejor persona posible, esa pregunta es la misma que yo me hacía ¿Cuál es el origen de todo esto? Le expliqué tranquilamente que ella no tenía nada que ver, que esto no era una condición derivada de nada, y si lo es da igual, yo soy feliz así, no hay que darle más vueltas, le dije que cambiara la palabra sumisa por lesbiana ¿Crees que eso sería consecuencia de algo? “No, creo que es algo que eres y punto” Pues igual, mamá. A partir de ahí todo ha sido aceptación. Puedo hablar con ella con normalidad, evitando decir mi marido me azota o me abofetea, son términos que no veo necesario utilizar, más que nada porque ella lo admira y lo quiere como a un hijo, y no querría que eso se enturbiara. Con ella puedo hablar de la parte más profunda de todo esto, que es lo que necesito.

lunes, 24 de agosto de 2015

24/7 y machismo

He leído un tweet que asociaba el 24/7 al machismo. De primeras me ofendió, pero eso en twitter es muy común, la gente opina sin fitro ni consideración. Pero este fue algo diferente, ya que, a parte de la ofensa, me pareció una asociación peligrosa, más en estos tiempos en que la sensibilidad con la violencia de género está a flor de piel. Realmente me di por aludida ya que ¿Significa que me creo una esclava y en verdad soy una mujer maltratada? Creo que desde sus orígenes el BDSM ha tratado de trazar una gran diferencia entre maltrato y él. Y si todos vemos claro, que no es lo mismo una bofetada de un marido a su mujer sin su consentimiento, a la de un Amo a su sumisa en la cama ¿Por qué no vemos que es diferente que un marido le exija a su mujer que le sirva la comida, por obligación, a que un Amo se lo ordene a su sumisa? Es exactamente lo mismo, la diferencia entre una situación y otra es la misma, solo cambia el escenario. Ahora bien, se me podría argumentar que una sumisa de sesiones, en cuanto sale de la sesión es más libre que yo, que conserva más libertad que yo. Para empezar, yo he dado pie a ello, nadie me ha obligado a ser esclava de nadie, al revés, y para continuar, que no lo entendáis no significa que esté mal. SERVIR 24 HORAS A UN HOMBRE NO ES SINÓNIMO DE MACHISMO ¿Por qué? Para que lo entendáis me iré a la definición de machismo: 1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres. Mi Amo no se siente superior a mí por ser un hombre, se siente superior porque es mi Amo. No va por la vida diciendo que las mujeres son inferiores, no va dando órdenes a toda la que pilla. Lo que ocurre en mi casa no es machismo es BDSM.
Si queréis más ejemplos pondré algunos que forman parte de mi vida. Empezaré puntualizando, de nuevo, que mi Amo y yo fuimos pareja vainilla varios años antes de ser Amo y sumisa. En esos años no vi ni un atisbo de machismo, al revés, para Él fue difícil sacar su parte dominante porque le parecía mal verme y tratarme como inferior, hasta que que asimiló que no lo hacía por el hecho de ser mujer, sino por el hecho de que era Suya y yo, LIBREMENTE, me había entregado. Entonces... ¿Se le apareció el fantasma de las navidades de 1950 y de repente se convirtió al machismo? Más bien comenzó a ser Amo, cosa completamente distinta. Y también hablaré de trabajo, creo que si mi Amo fuese un hombre machista en vez de un Amo, con el nivel de posesión que tiene sobre mí, habría muchas cosas que no me dejaría hacer, trabajar por ejemplo. Mi trabajo se basa en gran parte en la imagen y las relaciones públicas. Siempre voy arreglada, guapa e incluso sexy, no voy a negar que atraigo a algunos hombres ¿De verdad creéis que un marido machista me dejaría ir a trabajar así, o siquiera ir a trabajar? No, pero es que otra diferencia entre un hombre machista y un Amo, es que al primero le da exactamente igual que su mujer se desarrolle o no, sea feliz o no. El segundo quiere que su sumisa llegue a realizarse, llegue a ser la mejor versión de sí misma de Su mano.
Repito, mi casa no es una casa machista, tengo dos hijas y como padres, LOS DOS, no queremos educarlas así, queremos que sean mujeres fuertes, libres y alejadas lo máximo posible del machismo. Si me ven fregar los platos luego ven a su padre planchar, si yo las llevo al cole, Él las ayuda con los deberes… El 24/7 no se trata de azotar todo el día, ni siquiera se trata de que Él se mueva lo menos posible, no se trata de que esté dándome órdenes cada minuto, se trata de que cuando me da una orden la cumplo al instante, de que he de seguir una serie de protocolos, es más pedir permiso que poner prohibiciones porque sí, se trata de que noto su dominio en cada decisión que tengo que tomar, en cada pensamiento, me siento inferior ante el poder de UNA PERSONA CONCRETA, NO DE UN HOMBRE CUALQUIERA. El 24/7 es suave, cotidiano, constante y muy profundo.
En resumidas cuentas ¿Por qué someter a una sumisa en la cama no es machista y ordenarle que te traiga unos zapatos en el sofá sí? Es lo mismo, el mismo sentimiento, la misma profundidad, el mismo dominio, solo que más alargado en el tiempo. Otra cosa importante, Él me infunde respeto, pero no le tengo miedo.
Y una última observación, si el 24/7 no es BDSM sino machismo ¿Dónde metemos a los hombres, a los gays y lesbianas que también quieren vivirlo o que ya lo viven?



No hagamos asociaciones simplistas, si el 24/7 fuese machismo, mi Amo sería un maltratador y yo una mujer maltratada, y no estoy dispuesta a que, con los tiempos que corren, con lo mucho que he trabajado mi personalidad, con lo mucho que hemos trabajado nuestra relación, se nos acuse de tal cosa.