miércoles, 16 de septiembre de 2015

La entrega

La entrega ¡Vaya cosa! Todo el mundo se entrega a algo, pero en BDSM la entrega es realmente importante, algo fundamental, perdonádme que sea tajante en esto: sin entrega una sumisa no es sumisa.


¿Qué es la entrega? La entrega es un sentimiento, no una sensación, un sentimiento. No la podemos buscar fuera, debe salir de nosotros, no querer que nos lo provoquen.
Dicho esto diré que hasta hace muy poco andaba un poco loca con este tema. Más bien no tenía bien definido este sentimiento en mi interior, como siempre había dos tendencias en mí. Una, la que me decía esto, y otra, la superficial y caprichosa que fantaseaba con sesiones durísimas creyendo que era la única manera de agrandar ese sentimiento mágico.
La semana pasada tras un castigo durísimo que ya os contaré, justo al día siguiente andaba revuelta ordenando pensamientos y sentimientos, le daba vueltas a la lección que debía aprender. No sé si os ha pasado que a veces la respuesta es muy simple pero necesitas que alguien ajeno te la diga. Pues casualidades de la vida ese día fuimos mi madre y yo a comprar ropa. Cuando acabamos nos tomamos una coca cola light como siempre hacemos. “Ángela, puedo hacerte una pregunta?” Cuando mi madre me dice eso me echo a temblar, sus preguntas siempre preceden grandes cambios en mí. "¿Tú estás bien con todo aquello (BDSM) que me contaste? Es que te he notado triste últimamente y creo que es por eso, además me da miedo que te hagan daño…” Supe que era el momento de profundizar un poco más en el tema con ella. Le conté todo, le conté mi visión sobre el BDSM. Fue una conversación increíble, mi madre es genial, y es la que tiene la respuesta a muchas de mis preguntas. Le dije que a veces me angustiaba porque necesitaba que Él tuviera ciertos comportamientos más duros, básicamente que querría que estuviera todo el día haciéndome putadillas, que no entendía porqué no lo hacía, que y si no sentía todo esto de BDSM… y entonces mi madre me hizo una reflexión que más bien fue una patada en el estómago, la patada que necesitaba: “ Por todo lo que me cuentas, y porque te conozco, creo que Él no necesita estar poniéndote a prueba para sentir tu entrega, Él sabe que eres Suya en cualquier situación, cotidiana o no. El problema está en ti, quizá eres tú la que no para de demandar situaciones que te hagan sentir tu entrega, porque por ti misma aún no eres capaz” Joder, qué dolor y qué alivio. Tiendo a culpar a los demás, a exigirles que me hagan sentir esto o aquello, y no sé cómo fui tan tonta de pensar que en BDSM sería distinto.
Esto me tiene reflexionando casi a diario, me siento liberada, cuando encuentras el fallo ya es fácil distinguirlo y neutralizarlo. Por ello para mí es fundamental trabajar la entrega fuera de las prácticas por diversión, no quiero confundirme, no quiero creer que la entrega es cuando me azota y me aguanto sin moverme. La entrega es mucho más que eso, es algo a sentir incluso cuando no te están haciendo nada. Que sí, que es algo que ya sabía, pero necesitaba separarlo aún más, porque si no, veía a otras sometiéndose a prácticas que yo aún no soy capaz y me sentía inferior por el simple hecho de soportarlas, no por la entrega real.
Yo veo la entrega como un camino en el que avanzas de manera ascendente, y las prácticas como algo en lo que avanzas de manera horizontal, no sé si me explico. Una persona que esté superando cosas poquito a poco, que aún esté empezando y soporte 10 azotes puede estar más entregada que otra que aguante 100. Y al revés también. O estar al mismo nivel de entrega.
Y ahora haré una reflexión que también he conseguido desgranar. Entiendo que como sumisas tenemos unas fantasías, situaciones y prácticas que queremos realizar. Entiendo que cuando alguien busca Amo lo busca lo más afín posible a sus gustos. En mi caso desde pequeña no he deseado realizar prácticas, solo someterme a alguien, entregarme. Hay prácticas que a mi Amo no le gustan especialmente, no las descarta, pero me dice: “Tú hazte al cuerpo de que eso no lo vamos a hacer y ya si ocurre pues eso que te llevas” eso me frustra, son cosas que quieres vivir y no lo vas a hacer, pero entonces es cuando tengo que volver a mis orígenes y preguntarme ¿Qué es lo que deseaba? Entregarme ¿Y es que entregarse no exige sacrificios? ¿Qué es más importante para mí, realizar ciertas prácticas o entregarme de verdad? Yo tengo claro lo que elijo, no voy a sacrificar mi necesidad en pro de un deseo, pero sí me compensa sacrificar ese deseo de corta duración en pro de lo que me hace feliz cada momento de mi vida.
Damos por hecho que entregarse es aceptar vivir ciertas experiencias que no nos gustan, en las que sufriremos, pero nos olvidamos que entregarse también es aceptar que habrá otras que no realizaremos. Quizá esta parte de la entrega sea más dura que la otra. No es lo mismo sumar experiencias que dejar de vivir otras.
En twitter es genial leer las experiencias de algunas sumisas, llenas de prácticas durísimas que las llevan a emociones muy intensas, es maravilloso cómo lo expresan. Con tanto entusiasmo y sentimiento que, al menos yo, me identifico, me calan tanto que comienzo a fantasear con lo que cuentan, aunque a mí la práctica en sí no me guste, o sepa que no estoy preparada. Y eso es peligroso, llega un momento en que confundimos la admiración con meta. Por ello me parecía fundamental diferenciar, puntualizar que esa entrega se puede sentir en otras circunstancias, que la entrega se mide en base a cómo te das a TU Amo, con las exigencias, gustos y características que tenga cada uno. Que la entrega se mide por tu disposición a dejarte llevar al tipo de crecimiento al que te quiera llevar TU Amo, ya sea por crecer hacia prácticas más duras, hacia una entrega mental mayor, hacia un control de tu vida mayor… o de todo un poco, me da igual. La entrega es el empeño que pongas en servirle, aunque falles, el empeño de superar todas las mierdas que se remueven dentro cuando fallas, por seguir intentándolo.
En mi caso me ha dolido mil veces más que me diga algo en lo que he fallado a nivel personal, y he tenido que tirar mas de mi entrega para superarlo que cuando he fallado en algo físico, cuando no he conseguido soportar algún dolor.
La entrega es maravillosa, un sentimiento único. A veces hablo demasiado tajante, sobretodo cuando hablo de mí. No quiero que entendáis que no he sentido entrega, simplemente es que me ha parecido algo tan bonito que no quiero quedarme en la superficie, quiero ahondar y ahondar, trabajarme lo máximo posible por entregarme lo máximo posible. Sé que es el sentimiento que me hace feliz.

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