miércoles, 10 de marzo de 2021

Colaboración: Sumisión y feminismo

 Hoy voy a estrenar un tipo de post que me hace especial ilusión: las colaboraciones. De vez en cuando os traeré a otras personas para que den otro enfoque o aporten otras cosas. Lo estrena "Azul" (@linternasazules en Twitter) es mi hermana de otros padres jaja la persona con la que puedo ser más yo después de mi Amo. Tiene un blog que me encanta: "Bajo la falda azul" que os animo a visitar. Este tema ya lo traté en el post anterior pero creo que no viene mal recalcar desde otra voz, más esta semana. Espero que os guste esta nueva forma de nutrir el blog. Os dejo con ella: 


Hace unos días vi en fetlife una discusión incómoda. Alguien cuestionaba si unas fotos habían sido consentidas o si la chica había sido engañada; y me generó cierta frustración de pensar en cómo se habría sentido esa chica y que alguien viniese a cuestionar sus decisiones, su libertad, su consentimiento y a su Amo. No es la primera vez que pasa… y de ahí nació este texto:


Ser sumisa es muy complicado... Creo que, si pudiese elegirlo no lo sería, pero, como dice mi amiga Ángela (@azoteycafé) ser sumisa es parecido a ser hetero, homosexual, bisexual etc... Es parte de tu identidad y no algo que eliges, sino algo que forma parte de quién eres. Y, seamos francos,  ser sumisa en el siglo XXI es un muy complicado, a lo mejor en el siglo XIII era una ventaja: Tu padre te casaba con un señor que no conocías de nada y si despertaba en ti la sumisión pues probablemente sería más fácil... Porque le pertenecías. Pero ahora somos libres, libres para demostrar nuestra fuerza, para tomar nuestras propias decisiones, para elegir… Porque queda muchísimo camino por recorrer, queda muchísimo por lograr, pero somos más libres que en el siglo XIII. 


Yo soy feminista, soy una feminista criada en un hogar feminista que ha leído mucho sobre feminismo, que educa en el feminismo, que lucharía por cada una de las mujeres a las que no se les permita ser libre, por la igualdad de oportunidades, por la equidad, por la libertad.


Soy feminista y soy sumisa. No recuerdo cuando empecé a ser feminista pero, la primera vez que me excitó una "amenaza de azote" tenía ocho años y veía la Abeja maya. Así que creo no creo que sea algo que he elegido, ambos conceptos son parte de mi identidad. 


Cuando le puse nombre, cuando me autodenominé sumisa, el primer conflicto fue precisamente ese. ¿Se puede ser sumisa y feminista? 


Dudo mucho que no haya una mujer hoy en día que no se lo haya planteado... Al menos no ninguna que sepa lo que es el feminismo. 


Es complicado encajar ambas partes, hace más de seis años que llegue a mi punto de equilibrio y sin embargo, aún se pelean a ratos... Ya no solo es que me guste someterme en las sesiones, ni que me guste que me azoten o hagan conmigo lo que quieran... Es que me gusta servir, me siento muy bien sirviendo, facilitando, complaciendo.


Si, las sumisas son siempre mujeres fuertes, decididas, capaces de tomar sus decisiones... Pero, se someten… porque quieren y son felices… desde la libertad… pero sometidas… Sinceramente, a la azul de 19 años le pareció un marrón enfrentarse a esto pero: ¿Cómo renuncias a algo que forma parte de ti? Y bueno… ¿Por qué renunciar a algo que soy yo, que me hace feliz, que es una elección absolutamente individual? Al final, la cuestión es que como feminista jamás diría a la sociedad que las mujeres tienen que someterse, pero tampoco le diría a otra mujer que no puede hacerlo ella, a nivel individual. Entonces ¿Por qué no tratarme como trataría a cualquier otra chica? Si mi amiga viniera a decirme: “Tia, yo creo firmemente en la igualdad y lucharé con uñas y dientes por que sea así en todo el mundo pero, en mi vida privada, soy sumisa.” Conociéndome, creo que le diría… “Pues mira, chocho, mientras tu seas feliz y lo tengas tan claro, trombocid pa las marcas y si necesitas algo, aquí estoy…” Así que la azul de 19 años un día se permitió la licencia de tratarse como trataría a sus amigas y desde entonces sigo siendo igual de feminista bueno, algo más formada… y e igual de sumisa, pero mucho, mucho más formada. 


Dentro de ese equilibrio también busqué integrar el feminismo en la sumisión, no de la misma manera, pero si en forma de sororidad. Hacer amigas sumisas, intentar no compararme, aprender de ellas (Que son maravillosas), conectar, compartir, disfrutar… y es una de las cosas que más recomiendo porque nadie me entiende mejor como sumisa, que mis amigas sumisas. Pero también dejándolas decidir, aun cuidándonos mutuamente, sin caer en un maternalismo que cuestione sus decisiones, sin victimizar (que no hay peor rol en esta vida).


Dejemos a las sumisas ser, dejemos a las mujeres ser, permitámonos disfrutar de la libertad por la que tantas mujeres han luchado antes que nosotras, incluso cuando queramos usarla para someternos. Porque me siento tan atacada por quienes me dicen que mi sumisión es alineación machista, como por quienes desde dentro, ven en cualquier Dominante un depredador y en mí una víctima. 

Estemos alerta, el machismo en el BDSM existe, el abuso en el BDSM existe… pero hagamos más trabajo de prevención, compartamos las experiencias que nos han jodido vivas… contemos las vías que tenemos para sentirnos seguras y mostrémonos disponibles para quien quiera preguntar o pedir ayuda… de manera que, cuando ocurra, las que lo sufran tengan herramientas para denunciarlo, hombros en los que apoyarse, recursos para identificarlo… sin necesidad de que venga nadie de fuera a preguntar si lo que está haciendo es realmente libre o no… porque, si se cuestiona mi capacidad de decisión, se cuestiona mi libertad, se cuestiona capacidad,  y suficiente paternalismo hemos tenido ya en los últimos cuatro mil años de historia para que vengan a cuestionarme ahora quienes deberían de ver que en mi sumisión hay alas. 

domingo, 7 de marzo de 2021

¿Ser sumisa es lo opuesto a ser feminista?

     He rehuido mucho tiempo abrir este melón de forma seria. Se podría decir que ya hablé de feminismo en otra entrada, pero lo cierto es que fue más bien una defensa, así que simplemente dije lo que sentía, pero nunca he sido muy de darle vueltas a este tema. Para mí el feminismo era un complejo entramado que no comprendía muy bien, nunca me he sentido con la potestad suficiente como para hablar de ello, como si estuviese metiéndome en un terreno que no era el mío ¿Qué ironía no? Una mujer creyendo que el feminismo es terreno peligroso para ella. Me ha costado muchísimo enfrentarme realmente a este tema, tenía miedo que descubriera que realmente el BDSM y el feminismo no fuesen compatibles, tenía miedo a descubrir que ser sumisa es lo opuesto a ser feminista.

    Así que este melón interno seguía ahí cerradito muy dentro de mí. Pero en estos meses de “curso intensivo” sin venir muy a cuento me estampé de lleno con mi feminismo, algo hizo de nuevo Click y todo encajó. En aquel momento no lo entendí, simplemente estaba viendo una serie y en un punto concreto sin saber por qué rompí a llorar. Me conecté con la historia, con nuestra historia, con las mujeres de todos los tiempos, sentí tantas cosas en un instante que me desbordaron. Desde ese día he ido comprendiendo más cosas, una de ellas mi derecho a pertenecer al movimiento sin tener que pedir permiso ni esperar el beneplácito de nadie. Sin tener que pasar ningún examen para que me den mi carnet de feminista, porque es algo tan íntimo, tan profundo y potente que nadie puede darte o quitarte, como pasa con todo lo importante en esta vida. Desde entonces he comprendido por qué puedo ser sumisa y feminista, he comprendido cómo el BDSM puede ser machista y no serlo, como cualquier otra comunidad, entorno, situación... He comprendido la verdadera naturaleza y poder del feminismo. El feminismo es como un río sereno que fluye a través de los tiempos sin que nada ni nadie pueda detenerlo, por muchos obstáculos que se encuentre en el camino, este río siempre encuentra la grieta. He comprendido que el verdadero éxito del feminismo no es cambiar toda una sociedad, es despertar en las mujeres que la conforman. Ahora sé que poco importan las circunstancias, que no son más que un instrumento para el movimiento, esas que nos llevan a despertar, a conocer nuestro poder, ese que no pretende imponerse a nadie, solo dice “aquí estoy y ya nada puede hacer temblar mis cimientos, ya nada puede decirme que no lo tengo” No son los golpes, ni las palabras lo que hacen que algo sea machista, no son las cosas tangibles lo que más nos oprime, es esa fuerza invisible que ha escondido bien profundo todo aquello que nos merecemos, que nos ha disfrazado tanto que ya ni nos reconocemos, que nos ha quitado nuestra sensación de “tener derecho a” que nos ha quitado la magia de saberte merecedora de todo. Esa opresión invisible que nace de muy dentro construida siglo tras siglo, acto tras acto, detalle a detalle… que nos hace actuar de una u otra manera por creer que es la única forma en la que tenemos cabida en el mundo.

    Y así prohibir una manifestación puede ser el acto más a favor del feminismo, porque rompe esquemas, porque nos enfrenta a una realidad, porque nos revoluciona por dentro, y esa es la más poderosa revolución, no la de masas de personas en las calles, es la de una sola persona que rompe sus creencias, que se enfrenta a sí misma y se revoluciona. Esa semilla no hay ley que pueda aplastarla, no hay virus que la mate.

    Hace poco leí una afirmación de una supuesta feminista decía “Todo coito es una violación”, me pregunto si esa chica sabía lo opresora que estaba siendo con la mujer, cómo victimizaba nuestra naturaleza, cómo nos condenaba a todas. Es un juicio pensar que penetrar es violar, por lo tanto todo lo que es penetrado es violado. Porque la naturaleza nos ha hecho así, ha hecho que de ese acto surja vida, si menosprecias el acto de recibir, si lo vuelves agresión, estás victimizando a cada mujer, estás ensuciando al mundo desde su origen, estás diciendo que nacer siempre viene de un acto tan oscuro como es una violación, estás quitando el poder y la belleza a cada hembra de cada especie. Una violación es un acto no consensuado, no importa que sea una penetración como un roce. No es lo que suceda es desde dónde sucede. Cuando leo este tipo de afirmaciones viene a mi cabeza una teoría loca conspiranoica que me hace pensar que son personas infiltradas para dañar al feminismo desde dentro. Pero como me suele decir un amigo, normalmente la más simple es la respuesta correcta, en este caso que muchas anteponen su necesidad de provocar, de enfrentamiento, al bien común. No pasa nada, el feminismo es impasible, no se altera, tenía el mismo poder hace siglos que ahora, por mucho que ahora se escuche más. Porque el feminismo tiene su base en las mujeres, no en la sociedad. Así que no importa si ahora tiene nombre, si ahora tiene más voz, era igual de potente en aquella que decidió hacer un solo gesto “no apto” para mujeres en la edad media, que en la que ahora habla de violencia de género en voz alta. No es el feminismo, no es lo que importa, son las mujeres, son las personas.

    Así que ya puedo respirar tranquila, ser sumisa dentro de mi relación, entregarme a una persona que, además, es un hombre, no me hace estar en contra de las mujeres y su libertad. Encontrar mi poder interior, romper mis límites, ser lo más yo, mostrarme de la forma más auténtica posible, ver el poder en cada una de nosotras, tratar de recordárselo al mundo, eso, eso es feminismo. No tiene nada que ver con el sexo, da igual lo que hagas en la cama, da igual cómo quieres que sea tu vida, luchar porque esta sea tal y como deseas, sin conformarte, sin dejar que nada ni nadie te quite eso, ESO, eso es ser feminista.

    Ya no me siento fuera de nada, no hay nada de lo que sentirme fuera más que de mí misma, de todo lo que sé y siento. No importa lo exterior, no importan mis palabras ni las de nadie, solo importa lo que yo sé que soy, el poder tan grande que habita en mí y en cada una de nosotras, ese que no se altera ante nada, que no cambia por muy duras que sean las circunstancias. Que no haya hombre ni mujer en el mundo capaz de haceros creer que es algo que puede menguar, es imposible. Y si así lo crees vengo a decirte que despiertes, es solo tu percepción, una luz no se apaga aunque tú le des la espalda o no la veas por tener los ojos cerrados.

lunes, 1 de marzo de 2021

¿Eres posesiva/o con tu Amo o Ama?

 

Yo hoy tenía pensado publicar otra entrada pero en twitter he leído y participado en un debate muy interesante sobre los celos, la posesividad… en la sumisión. El debate lo inició @bad_behaviour con esta encuesta.

Los celos y la posesión es algo que ya traté en mi blog hace unos años, pero me apetece darle una vueltecilla y actualizar. Nunca he sido celosa, siempre me ha excitado imaginarlo y verlo con otras mujeres. Aunque yo no participe, es más, mejor si yo no participo, así puedo contemplar la escena más tranquila, con más detalle. Así que en el sexo no tengo problema. Por otra parte el debate diferenciaba entre ser celosa o posesiva en el sexo o en la sumisión, es decir, ¿Podría aceptar que tuviese otra sumisa? Aquí la cosa se complica un poco. Creo que depende mucho de la relación que se tenga, en nuestra situación me costaría mucho aceptar que tenga otra sumisa, como también se comentaba en ese debate, el amor puede multiplicarse pero el tiempo no. Ya nos cuesta sacarlo para estar a solas entre trabajo, proyectos e hijas, sobretodo hijas, se podría decir que ya lo comparto con tres mujeres. Por eso en nuestra situación actual tenemos demasiada implicación el uno en la vida del otro como para que haya espacio para alguien más.

Hubo una época en la que la amistad con otra mujer fue más “intensa” hablaban mucho por whatsapp, se excitaban… cuando venía a casa tenía sexo con ella, no es que fuese Suya, eso siempre estuvo claro por parte de todos, Él nunca ordenó ni exigió nada, pero tampoco era sexo “normal”, era una mezcla extraña que me encantaba. En aquel momento me planteaba cómo sería que ella también fuese Suya, cómo sería vivir todos juntos… Es verdad que una parte se asustaba un poco, las inseguridades y esas cosas, ya sabéis, pero otra parte decía: No sería tan horrible, al revés, creo que sería muy bonito.

Una relación D/s se basa en el servir, en acatar los deseos del Amo, si Él quiere tener a otra sumisa debería poder tenerla, si desea follarse a otras personas también… En teoría claro, es muy fácil teorizar sobre BDSM, pero la realidad es que no somos personajes de macabras fantasías, hay un lado humano que no podemos negar ni rechazar, mucho menos juzgar. Hay que humanizar el BDSM, cada día lo veo más claro, hay que aceptar que las personas somos cambiantes, como la vida, que tenemos cosas dentro, chispillas que se encienden sin que podamos controlarlo. Es como cuando le digo que me prometa que siempre estaremos juntos. Es un gesto simbólico, pero nada más. Aunque me lo prometiese jurando y perjurando que será así, me lo firmase en mil papeles, no puede controlar lo que va a sentir en todo momento. Pues en la sumisión igual, yo puedo estar muy segura, muy entregada, acordar que puede acostarse con quien quiera e incluso tener otra sumisa. Puede suceder todo eso, que no me haga sentir nada “malo” y que el día menos pensado por la cosa menos pensada eso cambie. Y hay que atenderlo, no vale un “te jodes, yo soy el Amo y tú acataste todo esto” tampoco digo que haya que romper todo lo que se acordó y que el Amo se “someta” a las emociones de la parte sumisa, solo digo que somos personas, que todo se puede y se debe hablar. La mayoría de las veces las personas solo queremos que nos entiendan, aunque luego te digan “te entiendo, intentaré ayudarte, pero esto va a pasar”. Esto es algo que he vivido mucho a nivel personal, pero sobre todo como madre. En los niños es muy fácil ver las emociones desbordadas por cosas que pueden parecer irracionales. Tendemos a decirles “Me da igual lo que digas, tienes que hacer esto o lo otro” “No sé por qué te pones así si es un pinchazo de nada, además ya te había avisado de que iba a pasar” o cosas parecidas. No sé por qué repetimos las mismas frases durante generaciones si rara es la vez que el niño dice: “Oh mamá, menos mal que me has dicho que esto es irracional, o que te prometí que no lloraría, que no me asustaría, así ya no me afecta” también tendemos a creer que lo opuesto a eso es darle lo que quiere sin más, no llevarlo al médico o cualquier otra cosa. Pero hay otra forma: hablar de forma empática. Las personas buscamos que nos vean, que nos escuchen y, si se puede, que nos ayuden a transitar por lo que sea que estamos viviendo. De la otra manera, a la angustia de estar sintiendo lo que sea que estamos sintiendo se suma el dolor por la falta de tacto y comprensión de nuestro entorno. Ahora me diréis: “Es que no somos niños” bueno, en realidad creo que todos somos niños a los que les creció el cuerpo y les pasaron los años, es más creo que todos somos niños heridos, cada uno a su manera, y que nuestra labor con las emociones es ver qué herida nos están mostrando, así que un: “Eres una sumisa, tu deber es acatar” ignorando las emociones que está teniendo es como decir: “Ahí no hay ninguna herida” aunque esa persona la sienta sangrando y en carne viva. No digo que las sumisas seamos como niñas, hablo de todos los adultos, en todos los ámbitos, solo que ahora lo muestro aplicado al tema de los celos, que sería más bien el tema de la inseguridad. (ya sabéis que hablo de "Amo" y "sumisa" porque al ser mi forma me sale más fácil pero podéis cambiadle los géneros) 

Con todo lo que me he trabajado este tema, con lo segura que estaba de no ser celosa varias situaciones me han hecho estarlo. Durante el tratamiento del cáncer a veces me sentía más insegura como mujer, sentía que no podía darle lo que yo sé que Él necesita. Me ofuscaba si Él bromeaba con estar con otras. No hacía ni decía nada que no hubiese hecho antes, de hecho era más bien el buscar disfrutar juntos, un “como aquellas aventuras de este par de viciosos”, pero yo no era la misma, así que no percibía la situación de la misma manera. Me ofusqué, yo sentía un montón de cosas que Él no sabía, daba por hecho que sí y que, a pesar de saberlas, seguía haciendo ese tipo de comentarios. Un día lo hablamos, le conté cómo me sentía, no lo enfadada que estaba, ni lo mal que hacía Él, ni lo que debería de hacer o no, dije cómo yo me sentía. Esto es algo que también suelo ver y que suelo cometer, expresar la parte superficial y reactiva de la emoción que estoy sintiendo en vez de decirle a la otra persona el porqué estoy actuando así. Como si esas veces que tuve celos se pudieran comparar a un huracán desbocado y angustioso con una “niña” dentro que dijese “por favor, no hagas caso a todo este lío, solo me siento insegura y necesito que me tranquilicen, que me den eso, seguridad”.

Probablemente no os haya aportado mucho, no era mi intención pues no existen fórmulas mágicas, incluso cuando crees conocerla esta se desvanece mostrándote algo nuevo que abordar, que sentir. Pero sí hay una fórmula mágica para que estas cosas no nos hagan más daño, para que no nos alejen como pareja: la comunicación y la comprensión. Independientemente de las decisiones que se tomen al respecto.

Pero si me preguntáis por mi idea del amor, no solo entre Amo y sumisa, creo que conforme te vas sintiendo más completo, cuando te vas amando más, menos muestras de amor de los demás necesitas, menos amenazas sientes pues la base es sólida. Una pareja es alguien con el que disfrutar, con el que sumar amor a ese que debemos tener de serie, ese del que nadie tiene el control ni el poder. Pueden doler las cosas pero ya nada te hace sentir inseguro o insegura pues de nadie depende que lo estés más que de ti mismo. Pero esto vuelve a ser una teoría, lo que ocurra hasta llegar a esa maestría es perfectamente válido, adecuado y normal.

En conclusión sé que mi Amo no es mío, no tenemos ningún acuerdo explícito en el que yo diga que no quiero que tenga otra sumisa, mucho menos que no pueda tener sexo con otras. Me gusta ese ideal de abandonarme por completo y que nada de lo que Él haga me afecte de forma negativa, que Él haga uso de su libertad siempre que quiera y como quiera. Pero por mucho que todo eso me guste y lo entienda, no puedo ignorar mis emociones si aparecen, y eso no dice nada malo de mí. Ni soy peor sumisa por expresarlo. Y para terminar propongo un nuevo debate para Amos y Amas. Si estar con otras personas, tener otras sumisas o sumisos hace que la otra persona se sienta mal, aunque acatase ¿Lo haríais?

Esta tarde podemos hablarlo en el directo, contadme cómo os sentís respecto a este tema, vuestras experiencias, preocupaciones y demás... Nos vemos a las 17:30 en mi canal de Twitch "angelaycafe"

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

Aquella perrilla dócil

 

Siempre digo que Él es de pocas palabras, pero que lo comprendo bien, no sé si eso es cierto, a veces quizá es que yo soy demasiado fantasiosa e interpreto Sus escuetas palabras de la forma más bonita que se me ocurre:

Stripped – Depeche Mode

El látigo restalla, la fusta pica, la correa marca tu piel… Déjame ver que te desnudas ante mí, déjame ver que vuelves a ser mía, que las rodillas te pesan ante mi presencia, déjame ver la veneración en tus ojos. Déjame ver el rojo de tus mejillas tras una bofetada.

Agarro tus muñecas de nuevo, tan pequeñas entre mis manos, había olvidado lo mucho que me gusta inmovilizarte, que sientas que no puedes huir, no hay escapatoria…

Los castigos, las perversiones, las órdenes, las normas… volver a ser lo que fuimos, esos tiempos de Depeche y fiestas, de exhibirte en ropa interior, de mostrar cómo aguantabas mis azotes… que sientas mariposillas ante esta palabra de nuevo, que tus lamentos vuelvan a ser la banda sonora de nuestras noches, que vuelvas a abrir al repartidor de pizza en lencería, comérnosla juntos y agotados tras haber usado todos y cada uno de tus agujeros, de haberte colgado de la polea, de haberte hecho correrte con el Hitachi atado…

Déjame ver que sigues siendo mía, que disfrutas siéndolo, déjame ver que sigues siendo aquella perrilla dócil que lamía mis pies. No te lo exijo, no puedo obligarte ni quiero, pero también tengo derecho a desear, a anhelar, a echar de menos. Y yo echo de menos a mi zorrilla sumisa, esa que se adelantaba a mis movimientos, que no me retaba, que siempre andaba pendiente de mis deseos, que cumplía todos y cada uno de los protocolos, a la que castigaba más por despistada que por desobediente…

No importa, puedo amarte de todas formas, puedo desear tu cuerpo con sus cicatrices, puedo follarte con cuidado, puedo no tomarme a mal tus retos, te veo, te entiendo, necesitas eso… No importa, puedo amarte, podría amarte en cualquier circunstancia, puedo amarte rebelde y retadora, puedo disfrutar doblegándote, puedo hacer que te rindas, eso es lo que ahora quieres… Eres otra sumisa, y yo… yo puedo ser otro Amo.

Puedo apretar más fuerte tus muñecas, escupir más veces en tu rostro, mear más veces encima de ti ¿Aún necesitas que marque más mi territorio? Tranquila, puedo darte más veces mi semen a beber de un vaso, puedo tirar más fuerte de tu pelo, puedo abofetear más veces tu rostro… ¿Es lo que buscas? ¿Es lo que necesitas? Yo te lo daré, podemos echar de menos a aquella perrilla dócil juntos. Qué hermoso sería, ambos añorando a aquella que no se ganaba tal dureza, a aquella que no necesitaba más que un gesto para obedecer, podemos llamarla juntos a ver si vuelve, mi voz sonará a vara golpeando nalgas, la tuya a lloros y súplicas ¿Crees que conseguiremos que vuelva? Estoy seguro que sí, siempre hicimos buen equipo, nunca hubo nada que se nos resistiese…

Déjame ver que te desnudas de nuevo ante mí, que me veneras, que me llamas Amo mientras se te llena la boca de orgullo y respeto. Déjame ver que vuelve, que mi perrilla vuelve, yo estoy deseándolo, sé que tú también, pero no pasa nada, no tengo prisa, el camino hasta que vuelva parece interesante…

lunes, 22 de febrero de 2021

Sugerencias Libros BDSM

 

Me preguntaron sobre libros BDSM. En ese momento me di cuenta que hace demasiado tiempo y, sobre todo, han pasado demasiadas cosas desde que leí el último libro sobre esta temática. Así que pregunté en twitter y obtuve muchas respuestas, al final de este post os dejo todas las sugerencias. Pero antes os quiero contar un par de cosas:

La primera es el porqué dejé de leer esos libros. Siempre fui una soñadora con una innata sensación de que todo es posible y, no es que me equivoque, es que una cosa es cumplir un sueño y otra vivir en una fantasía. Creo que algunas de las mayores desavenencias entre nosotros como Amo y sumisa han surgido mientras yo leía un libro sobre BDSM ¿Por qué? Porque concentrar toda la esencia de la dominación en un libro me llevaba a mi fantasía de lo que yo quería vivir, pero quitándole toda la realidad. No estoy juzgando los libros, es normal que se haga eso, yo lo hago cuando escribo: te focalizas en el aspecto que quieres contar. Pero la otra persona se construye una idea global con lo que le has contado. En fin, que el problema es que yo me ponía a soñar con relaciones que no incluían trabajos, hijos, familiares etc. Que tenían como eje único la dominación lo cual, os digo tras unos poquillos años de experiencia, es imposible. Y gracias a Dios, hay otras muchas cosas de las que disfrutar mientras se vive una D/s. El caso es que cada vez que leía un libro me deprimía un poco y acababa exigiéndole que se convirtiera en un personaje “de cuento”. Digamos que esos libros sacaban mi parte más caprichosa e irracional, la menos sumisa, pues le pedía que fuese de otra manera, le decía cómo debía dominar (como lo hacía el protagonista del libro por supuesto). Llegó un momento en el que medio me ordenó, medio decidí no leer más.

Los tiempos han cambiado, yo he cambiado, nosotros hemos cambiado. No creo que ya sea tan inmadura en ese aspecto, también he comprendido que someterse a un Amo, es someterte a Él y no a lo que tu querías que fuese (al menos en los detalles). Ahora necesito despertar muchas cosas dentro que apagué por un tiempo y los libros pueden ayudarme mucho con eso. Conforme vaya leyendo os intentaré hacer alguna reseña.

Bueno, y aquí os dejo la lista de sugerencias:

-          Historia breve de Vida, Amor y Sexo de Ángela Cantero (Me vais a perdonar que me ponga en primer lugar, pero es que justo acabo de reeditarlo en papel y se lo debo. Podéis comprarla tanto en versión Kindle o papel aquí)

-          Limerencia de Salvador Murillo (El propio autor me ha regalado un ejemplar, así que en agradecimiento qué menos que hacer la primera reseña de su obra) También os dejo el blog del autor que hace reseñas de películas BDSM, me encanta. 

-         Trilogía de la Bella Durmiente de Anne Rice

       La saga de Gor de John Lange

-          Historia de O de Pauline Reage

-          La Venus de las pieles de Leopold von Sacher-Masoch

-          La Atadura de Vanessa Duries

-          La saga de Amos y Mazmorras de Lena Valenti

-          Al descubierto de Ananta Rati

-          Trilogía Venganza o Quimera de Malenka Ramos

-          Serie Masters of Shadowland

-          Ardiente Verano de Noemí Amarillo

-          50 sombras de Fer de Fernanda Tapia

-          Un Placer culpable de María Acosta

-          La sumisa insumisa de Rosa Peñasco

-          Roles de Ría Luxuria

C    Crónica de los Sentidos (Poner enlace al blog de Alicante bdsm) Os recomiendo que vayáis al blog de Lena, este link os lleva a una entrada con más sugerencias de bibliografía BDSM de autoras.

-          También os recomiendo que echéis un ojo a esta cuenta (@bdsm_info_spain) de twitter que ofrece varias obras de forma gratuita.

Iré actualizando esta lista de vez en cuando.

Como cada martes nos vemos a las 17:30 en mi canal de Twitch “angelaycafe” para hablar de BDSM y lo que surja. Para empezar os contaré qué me ha parecido “Limerencia” de Salvador Murillo ¡Os espero!

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martes, 16 de febrero de 2021

Vivir mi sumisión a flor de piel

 

    Hay veces que todo parece ir bien, que todo parece seguir el camino adecuado, pero hay un pellizquito dentro que te molesta, lo sabes, es una pregunta que no quieres hacerte…

    Llevábamos unas semanas volviendo a nuestra “normalidad” volviendo a ser Amo y sumisa, volviendo a nuestro sexo, a tenernos muchas ganas, a tener muchas ganas. Entonces ¿Dónde estaba el problema ¿De dónde venía ese pellizco diferente, ese que me agriaba la diversión? Exactamente, era una pregunta que no quería hacerme, porque era más fácil, porque es más sencillo ignorarla, hacer como si nada hubiese pasado, como si tú no hubieses cambiado… Pero no nací para conformarme, no nacía para vivir con pellizcos dentro. Y esa incomodidad salió a borbotones una mañana cualquiera, me dejó devastada, no quería hacer nada, solo hacerme una bolita a Su lado, como si temiese que abrir la boca me alejaría de ese lugar. Y es que no es fácil, hay matices fáciles de confundir, y confío en Él y en lo mucho que me escucha, en lo mucho que trata de comprenderme, pero es que ni yo misma lo hacía…

“¿Qué te pasa? Cuéntame, sabes que no puedes ocultarme nada”

    En estos meses he cambiado mucho, en estos meses descubrí que antes vivía sobre seguro, tenía miedo, yo no me daba cuenta, pero lo tenía. En estos meses todo eso se relativizó, el miedo dejó de darme miedo y descubrí lo maravilloso que era vivir a flor de piel. ¿Cómo afectaba eso a mi sumisión? Me he dado cuenta que era muy servicial para cubrirme las espaldas, nunca fui una sumisa rebelde, claro que también es por respeto a Él, pero es que a veces no me daba ni la oportunidad de serlo. Digamos que me exponía a castigos y torturas de forma relativa, huía del riesgo. No quería “darle problemas” aunque yo estuviese rebelde o me apeteciese decirle que no a algo porque en ese momento no estuviese muy sumisa, digamos que no lo he llevado a tener que doblegarme, siempre ha salido de mí hacerlo. Y no es que ahora eso haya cambiado, pero quiero dejar de temer a mis propias fantasías, esas en las que me abofetea hasta que pido perdón, esas en las que estoy atada y expuesta y Él quiere putearme porque me lo he ganado a pulso. No es que antes esas situaciones no se dieran, es simplemente un matiz, algo sutil… Quizá si me abofeteaba pedía perdón a la quinta, aunque pudiese aguantar diez más. No quiero dejar de ser Suya, solo quiero descubrir qué pasa si vivo cada instante de mi sumisión (y de mi vida) sin miedo a nada. No quiero que parezca que lo de antes fue suavito, cada uno tiene su termómetro de intensidad y nosotros fuimos muy intensos, el problema es que lo soy aún más, y la plenitud no entiende de conformidad, o te sientes o no te sientes. Y yo evitaba mi nivel de intensidad, me hacía la que no quería dolor, cuando estoy deseosa de explorar mi límite, me hacía la débil para que creyese que pasarse de cierta línea ya era abusar, cuando no era cierto, podía aguantar y tolerar mucho más, solo es que me daba miedo. No es que hiciese esto de forma consciente, siempre me pregunté por qué cuando me susurraba que me iba reventar el culo yo suplicaba que no lo hiciera, cuando me moría de las ganas, me preguntaba qué mecanismo se activaba dentro de mí para no asumir que podía con eso y con más. Pero ahora ya no tengo miedo y quiero explorar, no quiero ser fácil para que me quieran. Y es que me he dado cuenta que esto era un patrón que llevaba a cabo en muchos aspectos de mi vida. Mi madre siempre presume de que fui una adolescente muy fácil, que no le di problemas. Había algo de esa afirmación que siempre me molestaba, no fui fácil, es que me reprimí mucho. Como si fuese lo que se esperaba de mí, como si la gente mi quisiera porque soy fácil y agradable de llevar. A esto Él dice “¿Fácil de llevar?” Jajaja porque con Él no lo he sido tanto a nivel de relación, supongo que desde esa auto represión que por algún lugar tenía que salir. Pero como sumisa sí he ido siempre por delante del Amo, siempre he tenido miedo de que se cansase o dejase de valorarme si me ponía más rebelde. Todo esto, como os digo, de forma inconsciente, ahora puedo verlo claro porque lo he trascendido. ¿No volveré a ser servicial? Probablemente sí, lo disfruto mucho, una cosa no quita la otra, simplemente es que ahora quiero explorar y descubrir esas sensaciones que me daba miedo experimentar. ¿Cuál es mi punto de inflexión? Ese entre la fortaleza, el orgullo y el doblegarse.

    “¿Y ya crees que estás recuperada como para subir a ese nivel?” Me preguntó tras expresarle todo esto, estando frente a mí. No os negaré que es tremendamente cómodo seguir “convaleciente”, seguir dejando que me cuide y que se controle cuando incumplo alguna norma. Y la antigua Ángela hubiese dicho un tibio “no lo sé” reprimiendo gritar que sí, que ya estoy más que lista y me siento con fuerzas de aguantar cualquier tormento. Pero la nueva Ángela quiere ser lo más auténtica que pueda llegar a ser, por mucho que eso duela o conlleve. Así que lo he mirado y con la risa nerviosa, esa que me sale cuando sé que la bofetada está próxima, he dicho “Sí, Amo” Él no ha hecho ningún gesto, pero yo me he llevado las manos a la cara para protegerme y le he dicho “Ay, no me pegue” Él se ha partido de risa mientras “forcejeaba” un poco conmigo para dejarme las mejillas expuestas “Cómo las hueles, no he hecho ni dicho nada pero sabías la que te iba a caer”. Ha sido un momento muy divertido. Me ha gustado volver a comprobar que puedo comunicarme con Él, que me escucha y me entiende (aunque a veces hay que esforzarse para hacerlo). Que comprende que no estoy diciendo que no quiera ser sumisa o Suya, que no es que quiera faltarle al respeto, es que necesito saldar una cuenta pendiente conmigo misma y permitirme ser como me apetezca ser en cada momento, sin importar las consecuencias.

    Evidentemente he acabado atada al cabecero de la cama (que por cierto hemos estrenado perversamente hablando), abofeteada, mordida, follada, ahogada, llorosa… Me he dejado gritar cuando los dientes se clavaban, me he permitido gemir cuando el dolor me daba placer y he suplicado cuando realmente no podía con él. Ha habido un momento muy simbólico que marca esta nueva etapa: Yo suplicaba “No, por favor. ¡Carlos! ¡Carlos!...” a lo que Él ha contestado “¿Carlos? ¿Quién es Carlos?” automáticamente lo he cambiado por “Amo”, y es que en estos meses ha sido más “Carlos”, mi compañero, mi cuidador, mi amigo… pero era hora de que el Amo tomara más peso. Me va a costar un poco, “Carlos” mola también tanto…

    Ha sido muy interesante analizar todo esto, probablemente no se entienda bien, hay “clicks” internos que para los demás son casi imperceptibles, pero para ti son un cambio abismal. Sí, la vida a veces duele, a veces te enfrenta a sensaciones angustiosas, pero no te mata, nunca te mata más que no vivir en plenitud. Me siento liberada, y es que erróneamente asociamos tanto la felicidad a la alegría, que evitamos cualquier tipo de sensación que juzgamos negativa por ser opuesta. Sin embargo el gozo de vivir está en el no juicio de las emociones y sensaciones. La felicidad no es más que la ausencia de miedo. Así que no hay evitar esa pregunta, ese dichoso “¿Es esto lo que deseo? ¿Estoy viviendo en plenitud, tal y como imagino que es mi ideal?” No hay que temer al “No” por temer al camino que habrá hasta transformarlo en un sí. A mí me dolerá, me escocerá, lloraré… pero lo disfrutaré y llegaré a ese maravilloso Orgasmo de Vivir.

Y ¿Qué os parece si esta tarde nos vemos en Twitch y charlamos un ratito de esto, de BDSM o de lo que os apetezca? Os espero a las 17:30 en mi canal "azoteycafé" 

 

jueves, 4 de febrero de 2021

Nuestra intimidad

 Fields Of Gold - Sting


Últimamente me pasa que llega el final de la noche, ese en el que todas las niñas duermen y no hay nada más que hacer que estar los dos solos, juntos y tranquilos y no quiero que acabe. Vemos una serie y si nos apetece hacemos el amor. Ahora por las mañanas estamos solos, así que es mejor momento para el sexo. Pero es que hay noches que tengo una sensación dentro, unas ganas acumuladas… Busco tener sexo simplemente porque no quiero dormir, no quiero, no quiero que acabe la noche, no quiero dejar de estar con Él… “¿Vamos a dormir?” Me preguntó “No quiero, Amo. Quiero estar con Usted” “Ya estás y, aunque durmamos, estamos” “Lo sé, pero no es eso. Quiero estar con Usted”. No sabía explicarlo, no sabía cómo traducir esas ganas de convertir una noche cualquiera en una noche especial. Cómo hacerlo cuando es lo que deseo hacer cada noche…

Comencé a besarlo, suave y despacio. Llena de ternura, llena del más puro amor. ¿Cómo se traduce eso? Cómo sin llegar al sexo. ¿Cómo plasmar la entrega en un instante sin llegar al sexo, sin llegar al dolor, a las órdenes? ¿Cómo satisfacer esa necesidad que se me acumulaba en el pecho? Por inercia puse mi mano en Su cara mientras lo besaba. Separé mis labios de los suyos y supe claramente lo que quería. Mi mano comenzó a acariciar cada recoveco de Su rostro mientras lo miraba extasiada en la penumbra de la noche. Lo siento, no puedo transmitir lo intenso y suave que fue, no sé transmitir lo plena que me sentí. Tan lejos de Él como para ser consciente de que era una persona ajena a mí, un hombre que había escogido ese rincón, esa cama, junto a mí, para pasar cada noche. Podía percibir todo lo que desconocía de Él, todos los años que pasó sin saber de mi existencia, pude alejarme tanto que llegué a ver en su rostro al niño que fue. Pero también pude estar tan cerca como para sentir que las yemas de mis dedos se fundían con sus párpados. Nunca había tocado nada de forma tan delicada como lo hice aquella noche, nunca había sentido tanto con un gesto tan sencillo. “Me está dando sueño” dijo advirtiéndome, creyendo quizá que yo buscaba terminar haciendo el amor “Duerma tranquilo, Amo. Yo solo quiero estar aquí, acariciándolo, viendo cómo se duerme tranquilo”.  Y es que realmente no había sexo que pudiese mejorar aquello, no había placer más grande que el que yo sentía en aquel instante acariciándolo, venerando cada milímetro de Su piel, perteneciendo a cada lunar, a cada pestaña, a cada pelo de Su barba… No quería sexo, claro que no. No quería salir de aquel extraño y delicado éxtasis.

Y, mientras a los pocos minutos, yo también me dejaba vencer por el sueño, comprendía que había una dimensión nueva que descubrir, una intimidad que no había saboreado. No es que nunca la hubiese vivido, no es que no lo hubiese acariciado nunca, no es que nunca hubiese servido sin sexo de por medio, simplemente nunca lo había considerado más allá de un preámbulo, de un “placer menor”, qué idiota, como si las formas de amar tuviesen categoría…  Había pasado de puntillas por un tipo de intimidad que aquella noche me había fascinado. Pensé en las sesiones, en esos grandes ratos de correa, de humillación, de lágrimas y sexo duro, doloroso y maravilloso y supe que siempre había creído que solo ahí estaba manifestándose la entrega en su pleno apogeo, que solo esos momentos eran el culmen del BDSM… Y allí estaba yo, tras meses de incertidumbre respecto a mi sumisión, tras meses en los que esos momentos no podían ocurrir, tras meses sin probar el tacto de la correa y el trance del dolor, sintiendo de nuevo la sumisión nítida y profundamente en la delicadeza de una caricia. Allí estaba yo adorando de nuevo, haciendo que esa pequeña bomba de pasión que se gestaba en mi pecho explotase llenándolo todo de magia.

Pienso en las fiestas a las que asistimos, las personas con las que jugamos. No me importó desnudarme, no dudé en ponerme de rodillas y en las rodillas de quién se me ordenó, no me avergonzó que viesen cómo me azotaba, cómo lloriqueaba y gemía de dolor… Pero por nada del mundo querría que nadie estuviese presente cuando le acariciase como la otra noche. Y yo me pregunto: Si eso es así ¿Cuál es realmente nuestra intimidad? ¿Dónde esta la esencia de mi sumisión, esa que solo puedo mostrar ante Él? Quizá ahora que la creí perdida es cuando vaya a descubrirla…

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- Al margen de esta entrada quería contaros que he vuelto a publicar mi libro "Historia Breve de Vida, Amor y Sexo" esta vez también en papel. La semana que viene es la semana del lanzamiento oficial y quiero convertirla en una semana especial, sortearé varios ejemplares, lo pondré a un precio especial y los directos en Twitch (si aún no me sigues por allí, hazlo y no te los pierdas, son martes y jueves a las 17:30 búscame como "angelaycafe" ;) ) estarán relacionados con el libro, con lectura de mis fragmentos favoritos.