viernes, 27 de febrero de 2015

Volviendo a casa

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I´m coming home - Skylar Grey


Sola, desnuda, la lluvia mojando cada trozo de mi piel, el pelo mojado pegado a mi cara, el asfalto arañando mis pies, la naturaleza limpiando mi suciedad. Pienso en ese tiempo oscuro, perdida, buscando a tientas por las calles de mis miserias. Desorientada, las dudas atormentando mi cerebro, los fantasmas del pasado asustando a esa niña que tiembla en un rincón, sintiéndose una mísera gotita sucia en el océano. Mareada, vomitando mis angustias, pellizcando mi piel, tirándome del pelo para sentir algo, aunque sea dolor y pena, pero sentir. Mi alma adormecida, atrapada en una maleta que nadie quiere llevar, como un tesoro maldito que nadie quiere cargar. Y si sonrío, y si una tímida sonrisa asoma es por poder seguir adelante, por luchar vagamente contra una enfermedad que me vuelve loca poco a poco, una enfermedad que marchita el cuerpo y el espíritu.
Sola, desnuda, ante la puerta de una casa, la lluvia mojando cada trozo de mi piel, limpiando el sudor pegajoso y maloliente de un camino lleno de problemas inventados, imaginaciones de mi mente retorcida… Miro al cielo, grito hasta agotar el aire de mis pulmones, hasta que no son más que dos globos desinflados dentro de ese cuerpo que tanto he rechazado. Grito de rabia, de fuerza, de impotencia, implorando ayuda, grito agradecida a esa lluvia que se lleva la porquería con la que cargaba. Absorta, poseída con vehemencia, en trance por la falta de oxígeno y las ganas de que todo cambie, llenándome de lluvia, de naturaleza… Un sonido me trae de vuelta a esa calle, a ese asfalto clavado en mis pies. El ruido de la cerradura, la puerta se abre y ante mí aparece un hombre, un hombre de pequeños y profundo ojos negros, que me miran fijamente. El hombre se acerca, me abraza con fuerza, una mano aprieta mi cabeza contra su fuerte pecho, y lloro. Lloro de alivio y desahogo, sé que todo ha pasado. Me rodea con el brazo y me lleva dentro… “Pasa, el camino seguirá siendo duro, el cuerpo y el alma te dolerán a ratos, pero ya nunca más estarás sola ni perdida. Te lo prometo” Entro, la lluvia está cesando, las gotas grandes e intensas ya no son más que pequeñas chispillas casi imperceptibles. Me detengo, lo miro, me devuelve la mirada y muestra una sonrisa limpia, fresca y sincera “Ven”.
Sonrío, lo entiendo todo, donde esté Él está mi hogar. Decidle a todos, no, mejor gritadle al mundo que he vuelto a casa, a Su casa.

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