martes, 24 de marzo de 2026

Actualización...

 

A estas alturas no creo que ya nadie lea esto, pero a mí sigue surgiéndome una y otra vez la necesidad de volver. De tener un lugar en el que expresar mi amor, mi pasión, mi entrega. Muchas personas a lo largo de estos años me han dicho que nuestra historia les llena de esperanza, que les inspira ver que una relación 24/7 es posible en el día a día y que puede perdurar en los años. Así que también me gusta la idea de, aunque sea esporádicamente, venir a actualizar que nuestra relación y nuestra Ds sigue y está más viva y sólida que nunca.

El sábado estuvimos en casa de unos amigos, eran con los que Él se fue el año pasado dos semanas a Argentina. En un momento en que nos quedamos las mujeres hablando una de ellas dijo: “Todas queremos mucho a nuestras parejas, pero aquí la que más enamorada está es ella” y me señalo a mí. Yo en ese momento estaba absorta en mis pensamientos (cosa que me suele pasar mucho cuando estoy con mucha gente) y me pilló totalmente por sorpresa. Al rato esta chica y yo nos pusimos a hablar de algo y no sé cómo acabamos hablando de nuestro tipo de relación. Al principio tuve miedo de expresarlo por si pensaba que estaba loca, no la conocía tanto como para tener confianza, pero para mi sorpresa se entusiasmó. Ella resultó “cojear un poco de mi pie” y le flipó hablar con alguien que vivía el BDSM de esa manera. Yo me descubrí dándome cuenta que hacía mucho que no hablaba de ciertas cosas, de mi historia, de nuestra relación. Si me conocéis un poco podréis entender lo raro que se me hizo.

Como ya he mencionado nuestra relación no ha cambiado, sigue la jerarquía, la sumisión, la entrega… lo único que ha cambiado es que no expreso nada de esos setimientos y sensaciones que me provoca. Lo eché mucho de menos, aunque eso no es ninguna novedad, ya he hablado antes de esa especie de bloqueo que me surge…

Hoy he salido a andar un rato, me gusta andar y meditar, reflexionar con lo mucho que impacta la luz, el paisaje y el propio movimiento en los pensamientos. Me he preguntado si ya lo he dicho todo, si ya he sacado todo lo que había en mi cajón de la entrega. Me refiero en el ámbito de la expresión, no de la vivencia en sí. Pero lo cierto es que para mí la sumisión es diversión, tenerla presente me hace la vida atractiva, motivante… y hablar de ello, fantasear etc… forma parte de eso.

Me desvío… la muchacha con la que hablé, casi al final de la conversación me dijo “Ahora lo entiendo, había alguna pieza que me faltaba. Cuando veía cómo lo mirabas, enamorada, incluso más que las que llevamos muchos menos años con nuestra pareja. Cuando me contaban que Carlos en Argentina te echaba tanto de menos, cuando decía que el viaje estaba muy bien pero que sin Ángela no lo disfrutaba del todo, le faltaba algo. Ahora veo la dimensión de vuestra relación, el vínculo…”. Fue como entrar en una bañera caliente cuando tienes frío, como si ese frío fuese todos los años que he sentido que el mundo no entendería la profundidad de lo que somos, como si las relaciones BDSM fuesen “de segunda”. Sentí una paz que no sabía que necesitaba, aquella muchacha valorando tanto algo que he tratado de defender y normalizar desde hace 18 años, o más bien todos mis 39 años. De repente me di cuenta de que el mundo sí avanza, que sí se normalizan, incluso se admiran, cosas que antes se rechazaban. Me sumergí en esa bañera caliente y me decidí a dejarme volver a expresar, a hacerlo quizá de forma más tranquila, sin encumbrar tanto las situaciones propias del BDSM y más desde lo normal que es nuestra relación ahora. Hablar más de cómo ha evolucionado mi entrega, incluso atreverme a plantearme desligarme de las prácticas, atreverme a expresar que hace mucho que no las necesito, que no las necesitamos, que hemos construido nuestro hogar en una Dominación sumisión cotidiana, que no requiere de sesiones. Incluso sabiendo que muchos la mirarán desde unas gafas de “puff qué triste”. Pero la realidad es que es justo lo que siempre soñé, soñé con una relación auténtica, sin teatro, sin que tuviese que sostenerse en “parafernalias” para ser real, para saberse jerárquica. Y ojo, nos siguen gustando esas “parafernalias”, aunque los azotes hayan perdido totalmente el interés para mí, son puro castigo… pero bueno, quizá esto sería la primera cosa sobre la que reflexionar y escribir. Quizá es que me hago vieja, o quizá es que la vida me ha mostrado la plenitud del amor incondicional, la plenitud de la entrega y ya todo lo demás es accesorio pero totalmente prescindible. Porque no, no me aburro sin sesiones. He trascendido la entrega, la he sacado completamente del ámbito sexual, y la he convertido en algo que sostiene todo lo demás. Así que el sexo deja de ser el protagonista del asunto, aunque entregarme al cien por cien me haga vivir cachonda perdida. Aunque solo verlo entrar por la puerta me emocione y me derrita al pensar que es mi Amo, del que soy, al que permanezco y permaneceré.

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