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jueves, 3 de mayo de 2018

Olvidando que no sabemos bailar

Nothing´s gonna hurt you baby - Cigarettes After Sex

Te susurro guarradas al oído. Haces que rompa mi vergüenza, haces que la palabra “coñito” se me quede corta, haces que tenga ganas de decir las palabras más obscenas con el único fin de sacarte esa mirada perversa, que vengas a casa con ganas de agarrarme del cuello y empujarme sobre la cama, con ganas de arrancarme la ropa y follarme como si fuese la primera y última vez que follamos.

 

Me imagino esta luz gris de lluvia primaveral en nuestro dormitorio ahora mismo, me imagino nuestros cuerpos desnudos, imagino que apareces ahora mismo para cumplir esa imagen, esa de estar los dos pegados bailando esta canción mirándonos a los ojos, bailando lento y con movimientos extraños, olvidando que no sabemos bailar, olvidando que bailar sin saber puede ser ridículo, olvidando que el tiempo existe, olvidando que acabaremos follando… no hay prisa por muy excitados que estemos, solo queremos bailar. Y aquí me tienes mi vida, intentando escribir una sensación, intentando transformarla en una imagen… Visualizo cómo me echas sobre la cama, cómo deslizas tu lengua por mi barriga hasta llegar a mis pezones para devorarlos, para estirarlos y hacerme sufrir. Qué estremecimiento tan divino, qué diabólico. Sigues subiendo por el cuello, mordiendo y lamiendo. Me agarras fuerte del pelo y tiras hacia atrás, nuestras mejillas se juntan fuerte, con rabia, una rabia fruto de la impotencia de no poder transmitir todo lo que sientes y comienzas a decir: “tus pies son míos, tus rodillas y pantorrillas, tus muslos y ese coño que huele a magia y a puta son míos. Tu ombligo, tu vientre, tus órganos, tus tetas y esos pezoncillos sensibles, el cuello, las orejas, tu sonrisa y tu lengua son mías, tus ojos oscuros, tu nariz, tus mejillas y esas pecas que las manchan. Eres tan mía, cariño, eres tan mía…”

 

Cómo odio ahora mismo estos pocos kilómetros que nos separan, qué celos más locos de ese ordenador que estarás tocando… qué lentos pasan las horas que quedan hasta que vuelvas a besarme.

 

Bailemos, como si esta fuese la mejor canción del mundo, como si el bailarla fuese lo mejor que se puede hacer en la vida.

 

Yo prometo no contenerme, prometo no guardarme ninguna mirada, ni un solo gesto, prometo no guardarme ni una sola barbaridad dentro, y si ves atisbo de vergüenza en mi mirada, abofetéame, ahuyéntala, no me deja vivir en paz y no la quiero. Prometo soltarme entre tus brazos, prometo derretirme por cada “Mía”, prometo volverme río sobre tus caderas, prometo no contener la saliva, ni las lágrimas. Prometo…

 

Te escribo obscenidades, sacas esa parte de mí que me libera, que me revoluciona por dentro, que me llena de deseo y pecado, que eriza todo mi cuerpo.

 

Ven, vamos a bailar desnudos, olvidando que no sabemos bailar, quiero sentir tu polla aún flácida en mi piel, quiero notar cómo se va endureciendo conforme mis tetas rozan tu pecho con esta canción de fondo y con la ciudad mirándonos tras la ventana…

 

Ven, ven este día gris de primavera, bailemos desnudos, ven y hagamos que esto no acabe nunca…

 

 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Adicta

Llegaste a mi vida de la manera mas tonta, un encuentro casual, un tropiezo estúpido que me dejó con cara de tonta viendo el calor de tu mirada, tú me sonreíste… media hora mas tarde me follabas con pasión en tu infernal cama, esa que me ató para siempre, esa en la que me perdí sin remedio.


Las horas pasaban lentas cuando no me hablabas, cuando no me dabas los buenos días, no podía pensar, no podía escuchar, el sentarme a estudiar era una tortura ¿Por qué no me llama?¿Qué estará haciendo?¿Otra mujer estará retorciéndose de placer en su cama?


Los días pasaron, cada vez que estaba a tu lado el mundo dejaba de existir, yo dejaba de existir, necesitaba tu sabor en vena, esnifar tu piel, necesitaba la pastilla de la felicidad que eran tus besos. No me peinaba, no comía a penas, era una autentica yonki de tu amor, o de las migajas que guardabas para mí. No voy a culparte, jamás me dijiste que esto fuese exclusivo, jamás me susurraste un “te quiero”, jamás me diste a entender que esta locura fuese algo más que el sexo más maravilloso que nunca probé… ¿Acaso tiene culpa la droga de ser tan adictiva?


Vagué por las calles en busca de otra cosa, de otro encuentro casual que me liberara de tu embrujo, de tus caricias, de este dolor que sentía cuando no estaba entre tus sábanas…


Tus sábanas, esas en las que me retuerzo de maneras inimaginables, tus sábanas que me envuelven y me hacen flotar, esa cama del averno que me atrapa, como un imán, con la suavidad de su tela, con el recuerdo de tu olor en ellas, esas que se ven tan hermosas manchadas de nuestros fluidos, esas que nos arropaban de una forma única tras nuestros orgasmos.


Por qué no vienes a amarme, por qué no estás aquí ahora mismo, a qué dios, a qué demonio debo rezarle para que cruces la puerta que tengo ante mi para que sea tu mano la que me acaricia, para que sean tus besos los que se posen en mi cuello, para sentir tus gráciles dedos entrando en mí. A qué maldito dios debo rezarle, cuál es el demonio capaz de obrar semejante milagro, dime cuál es, quiero entregarle mi alma, aunque quizá ya no la tenga, quizá ya sea tuya, ya te la haya entregado, quizá ya te la di la primera vez que nos tropezamos como dos torpes. Sí, aquel día en aquella cama ya te había dado algo, y a mí me faltaba un pedazo.


Ven aquí mi demonio, ven a reclamar lo que es tuyo, no me importa que tengas a mil prisioneras más, solo quiero que apagues este fuego, que me liberes este orgasmo que yo sola no puedo provocar…


El orgasmo no llega por más que me retuerzo y me froto, me siento en el suelo, pego mi espalda sudorosa en la pared, necesito su frescor para calmarme… El orgasmo no llega pero las lágrimas brotan grandes e intensas, me rompo… soy una yonki, soy adicta a ti, a tu boca, a tu sabor, a tu humedad, a la forma en que el carmín colorea tus labios, a la forma que tu pelo se alborota cuando estás saboreándome entre las piernas…


Llegaste a mi vida de la manera mas tonta, un encuentro casual, un tropiezo estúpido que me dejó con cara de tonta viendo el calor de tu mirada, tú me sonreíste, tus dientes relucieron entre el rojo de los labios, el rubio resaltaba tu piel blanca… A la media hora éramos dos locas restregando sus cuerpos, a la media hora ejercíamos un salvaje ritual en el que yo me entregaba a ti, bella bruja, sin que me lo reclamases, sin que lo supieras, a la media hora me metía la primera dosis de la droga más dulce que hay, me metía la primera dosis de ti.

lunes, 30 de enero de 2017

Traduciendo silencios

Disfruto - Carla Morrison


Es mágico tenerte a mi lado cada noche, notar tus pequeñas manos sobre mi cabeza los días que no puedo dormir, tus respuestas, esas que me cuesta creer, pero que me dan la calma que necesito a veces para vivir. Tu cuerpo es mi templo, ese en el que puedo pintar, ese que puedo arañar y morder, ese que puedo romper para reconstruir algo aún más bello. Te miro, tú dices que soy el responsable de lo que eres, y yo no puedo creer que algo tan hermoso esté hecho con mis manos humanas, si tú eres divina, si tú eres magia y sueño, si tú eres universo, un pequeño universo que a veces cuesta entender, un universo que a veces es belleza, a veces oscuridad, a veces vida y a veces destrucción, un universo que es mío pero a la vez desconozco, que controlo, me pertenece, o al menos yo lo porto.


Y no entiendo el mundo como lo haces tú, a veces tus lógicas no tienen ninguna lógica, a veces tu orden es un caos, pero quiero vivir rodeado de ti, quiero cerrar los ojos entre tus pechos que son estrellas, penetrar tu vientre y sentir la luna con la punta de mi polla, quiero perderme en tu sonrisa que es el sol. Noto el sabor del cielo cuando te muerdo, el sonido de la vida cuando gimes dolorida, cuando tu boca se abre un poquito por la queja, y entonces meto mi lengua en ella. Quiero perderme en el agujero negro que son tus besos, quiero vivir mirando la vida por la ventana de los misterios que son tus ojos. Y yo soy ciencia, yo soy matemáticas, pero tú rompes mis esquemas, no creo en magias, pero sí en la tuya, creo en ti, aunque tu lenguaje no sea el de las ecuaciones, aunque tu lenguaje sea el sentir. Llamas algo en mí, algo que a veces se traduce en fuerza para descargar sobre tus nalgas, en el oscuro deseo de sodomizarte, y otras se traduce en despertarte sonámbulo, amarte desde una parte que yo no sé que existe, pero que se despierta cuando mi mente se apaga. A veces se traduce en abrazarte fuerte cuando lloras, aunque el dolor que te provoca las lágrimas sea un dolor que no comprendo, un dolor que no sé de dónde viene. Pero te duele, te lo noto en el pecho, lo noto en tu llanto, no mientes, a mí no puedes, tus verdades borran todas las pizarras de los científicos que conozco. Y es que como dice la canción “tu locura es mi ciencia”.


Y es que veces te crees loca, y yo te digo que sí, que eres mi loca, esa que provoca cosas buenas en los demás, qué enfermedad hay que tratar cuando esa locura solo trae cosas buenas, si gracias a tus locuras la gente encuentra ánimo, qué más da si lo son o no. Pero te contaré un secreto, no creo que sean locuras, solo eres una persona que ve cosas que otros no podemos. Y yo sé que tengo suerte, porque yo entro en ti, duermo agarrado a tu teta, abrazado a esa magia que yo aún no veo, tengo suerte porque me agarras fuerte para llevarme contigo, a tu mundo.


Te miro, miro tu cuerpo, ese que me vuelve loco a mí, al final quizá seamos dos chalados, cada uno a nuestra manera. Las curvas de tu cintura me llenan de vértigo, son el tobogán de mis deseos, miro tu barriguita, esa que me gusta pellizcar, esa que te hace única para mí, porque eres la diosa de mis fantasías. Dices que quizá nos hicieran a medida, el uno para el otro, y te creo, porque tus pechos encajan perfectos entre mis manos, tus labios se amoldan perfectamente a mi polla, esa que se encaja al milímetro con tu vientre. Por no hablar de tu olor, da igual de qué parte de tu cuerpo sea, es tan satisfactorio el aroma a mora de tu cuello como el olor a puta de tu flujo. Toda tú me enciendes, quiero amarte, follarte, protegerte, quiero subirte sobre mis hombros y verte volar, te ves tan hermosa volando, son tan hermosas tus alas, esas que ya no están rotas, esas que me costó tanto reconstruir.


Ojalá pudiese decirte todas estas cosas, ojalá las palabras me salieran tan fluidas como a ti, pero no pasa nada, estamos hechos a medida y me lees la mente, tú entiendes todo esto cuando te digo que eres la mejor compañera que puedo tener, tú sabes qué siento cuando me huelo los dedos mojados en ti, tú sabes traducir mis silencios.


Cántame una de tus nanas, déjame envejecer a tu lado, dime que lo haré, dime que lo has visto, que lo sabes, que tu intuición te lo dice, dime que veré tu rostro lleno de arrugas, dime que tú verás el mío, dímelo. Si, como dices, hay más vidas, ninguna puede ser mejor que esta a tu lado. Me da miedo no recordarte en ellas, o recordarte y no tenerte, no sé qué asusta más.


Sabes amarme, yo sé amarte. Dime que existe lo eterno para que esto no acabe.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Yo puedo

Déjame enseñarte el mundo, déjame hacerte grande y hermosa, déjame llevarte a una lucha sin tregua pero sin daño, una lucha llena de dolor, pero una lucha ya ganada, déjame…


Puedo enseñarte a sanar, puedo enseñarte a hablar con la vida, con la naturaleza, puedo enseñarte a mirar con otros ojos, puedo mostrarte la luz que hay a tu alrededor, puedo romper cada piedra que te pesa, puedo hacerte volar por encima de los tejados de esta ciudad, por encima de los océanos, puedo hacerte volar alrededor del mundo, puedo enseñarte la vida, puedo enseñarte la magia.


Puedo alumbrar tus oscuridades, puedo afianzar tus certezas, puedo dar fuerza a tu voz, a tu mirada, puedo, puedo hacer tantas cosas… Puedo hacerte explotar, expandirte…


Puedo hacer que llames a las perdidas, puedo hacer que les recuerdes lo mágicas que son, puedo hacer que lances el alarido más espeluznante y poderoso que jamás hayas oído, puedo hacer que transformes las piedras en oro…


Puedo hacer que des la magia que rodea tu cintura, puedo hacer que cada persona que te bese, que te folle se sane, despierte, que cada persona que te folle se vaya llena de amor, puedo hacer que eso te haga crecer, puedo hacerte sentir que tu alma es eterna, que no acaba, que no se ensucia, que puedes dar tanto como desees, puedo hacerte sentir el amor que esas personas dejan en ti por el mero hecho de tú darles…


Puedo hacer que nunca sientas que es demasiado tarde, puedo hacer que nunca tengas ganas de rendirte, que no te canses, que no te agotes, que tiembles y el mundo tiemble contigo, puedo hacer que el gris del día sea tu gris pero que puedas abrir claros de sol a tu antojo, puedo hacer que seas el mismo sol, puedo hacer que sientas la Luna en tu vientre, que la sientas llenándote de su misterio, que la sientas controlando las mareas, puedo hacer que te dote del orgasmo de su poder…


Puedo hacer que tus manos sean fuego, fuego que calienta a quien desees, fuego que acoge e hipnotiza… puedo, puedo tantas cosas pero no me dejas, no quieres, me lo impides, no te giras a mirarme, solo lo haces de reojo, por encima…

Estoy tras de ti, gírate, gírate y mírame de una vez, acepta que existo, acepta que yo soy tú, acepta que puedo hacer todo eso, no temas, no dejaré que caígas, ten fe en mí, existo, ya me has sentido y eso que nunca me has mirado directamente.


Hay veces que te grito y no me escuchas, días que te susurro y lloras solo porque existo… días en que conviertes el cielo en gris solo porque me niegas, días que sale un rayito, el rayito de tu sensación, esa que te dice que estoy aquí, que solo tienes que girarte para ser tú, grande y fuerte, poderosa, que no es una locura, que soy real, que manejo tu instinto, que manejo tus manos que sanan, que me escondo tras tus ojos que hablan, que estoy tras esos orgasmos que esconden algo más que solo placer, sabes que soy dueña de tus noches de comprender, que manejo el aire que mueve tu pelo, el aire que hace que los árboles se postren ante ti, somos una con ellos, con la vida, con el mundo. Yo soy el aire que mueve tus torbellinos, tus huracanes, esos que te desestabilizan solo porque no me miras, mírame, seamos una juntas, soy tú, soy todo lo que sabes que eres, créeme, gírate, dame la mano y explotemos en luz, explotemos de vida. Tú y tu alma juntas, seremos grandes.


Yo puedo hacerte explotar, expandirte... Déjame hacerlo, por favor

lunes, 11 de julio de 2016

Locuras de Cabaret

Life is a Cabaret - Liza Minelli


El Cabaret siempre me ha fascinado, estoy convencida de que en otra vida fui una bonita y triste cantante de un decadente cabaret. Sería un local abarrotado de oficiales, de ricos y pervertidos personajes deseando hacer realidad sus fantasías con cualquiera de los que allí trabajábamos, chicos o chicas, cada uno tendría sus preferencias.


Me imagino bailando y cantando con un vestido que deja poco lugar a la imaginación, con flecos y plumas, me imagino maquillándome frente al espejo para hacerme más apetecible, sabiendo que al final de la noche esas pinturas no serán más que churretes, pues ¿Acaso el cabaret no iba de eso? De pintar de arte y belleza algo tan duro como es la prostitución. Y me pregunto si no fue en esa vida donde se instauró en mí esa sensación de que lo triste es hermoso, en esa vida en la que disfrutaría cantando pero lloraría follando. ¿Azotaría el culo de algún militar? ¿Recibiría alguna paliza de otro? ¿Acabaría las noches refugiada en la cama de alguna compañera? Esa cama en la que nos daríamos el amor que no recibimos de nadie más esa noche. Sí, estoy segura de que busqué besos y caricias femeninas pues solo alguien que sufre como tú puede darte el consuelo apropiado, sin paternalismos ni juicios. Seguro que nos entendíamos, casi puedo recordar sus labios carnosos sobre los míos…


Quizá esto que escribo es una locura, pero a mí me salva y me eleva, me gusta crear recuerdos para dar explicación a muchas de mis actitudes. Y claro que podéis tacharme de loca, pero qué importa, me gusta recordar a mi compañera, me gusta imaginarme llorando mientras me sodomiza alguien que ha pagado por ello, me gusta imaginarme bailando y cantando feliz sobre un escenario cutre, cantando sobre las verdades de la vida, cantando que soy feliz en el fondo porque la vida es un cabaret, que te da la pena y te devuelve la felicidad sobre las tablas, que al acabar la noche te hace pensar que no puedes más, pero al despertar por la mañana estás deseando calzarte de nuevo los zapatos de actuar, para sentirte grande y hermosa mientras cantas y seduces a aquellos que luego aborrecerás. Pero… ¿Acaso esa magia no lo vale? Sentir la emoción del aplauso, sentir tus pulmones vaciarse en una canción, divertirte bailando y contoneándote ¿Acaso el consuelo después del llanto no es amor? ¿Acaso los labios de una compañera que sufre lo mismo no sería magia suficiente? ¿Acaso no nos querríamos con locura? Pues ambas sabríamos nuestro más oscuro secreto, ambas lo compartiríamos: nos valía la pena, sí, sentirnos poderosas sobre el escenario, valía la pena sentirnos así siendo folladas, pues el que nos contrataba solo mordía el anzuelo que le habíamos puesto delante. Sentir ese poder valía la miseria y las lágrimas, pues estas serían secundarias, sentir ese poder lo valdría todo…


Sí, yo fui una bonita y triste chica de cabaret, estoy segura de que bailando sobre las chirriantes tablas, cantando a pleno pulmón solo cantaría la verdad: Era poderosa, soy poderosa y ninguna circunstancia, ni ninguna vida cambia eso.

lunes, 11 de abril de 2016

La gente folla y muere

Si pudiera elegir, elegiría morir follando, morir tras un orgasmo, salvaje e intenso. Morir en el placer, morir tocando el cielo, moriría cerca y el viaje sería corto. Galopar sobre unas caderas, con el dolor de los huesos y la vejez, con el sudor rodando por una piel arrugada y llena de historia, la historia de alguien que hizo lo que le dio la puñetera gana. Si pudiera elegir elegiría morir juntos en un orgasmo, un orgasmo lleno de pasión y unión, haciendo lo que más nos gusta. Que nos encontraran inertes el uno sobre el otro, y que el periódico gritara al día siguiente que dos ancianos murieron haciendo el amor, que el periódico le gritara al mundo una historia de sexo y muerte. Justo aquello que no quieren oír. Y es que la gente folla y muere, es algo inevitable, la gente se corre y da últimos suspiros. Y, aunque no quieran aceptarlo, son los momentos más lúcidos del ser humano, los momentos en los que la carne conecta con su lado divino, por eso asusta, porque la verdad da miedo. Por lo que he vivido, por las personas a las que vi morir, por los orgasmos que he tenido y por las personas que me cuentan cómo son los suyos, puedo afirmar que justo en el momento del orgasmo y justo en el momento de morir estás en paz. Nada atenaza  la mente, nada da miedo, no importa ser feliz o no, solo hay expansión, estás tú y solo tú. Porque las personas follamos juntos pero nos corremos solos.


Si pudiera elegir, elegiría morir desnuda tal y como llegué al mundo el día que mi madre me parió, tal y como corrían los primeros hombres por la primera tierra. Desnuda y bella, bella en mi vejez, con la cara iluminada y sonriente. Bella y bien follada, conectada a Él, conectada a la verdad humana: follamos y morimos.

Podemos negarlo, podemos intentar que los niños no se enteren, hacerles creer que el sexo no existe, que la muerte no existe, que los bebés vienen de París y el perro se ha ido a una granja. Pero les estaremos negando su naturaleza, les estaremos negando un aprendizaje progresivo, una información inevitable y vital. Y es que ese niño ya adulto follará y morirá, porque la vida es así. Porque el instinto pide sexo y el tiempo corrompe la carne. Venimos y nos vamos, y no pasa nada, esto es solo un teatro, es solo la escena de una de las mil películas que viviremos. En el éxtasis y el lecho de muerte lo sabemos, y eso da miedo.

Si pudiera elegir, elegiría morir en Su cama, en Sus sábanas entre Sus brazos… mi última palabra sería un “Gracias” gemido y profundo, un gracias por dejarme ser natural y salvaje, por dejarme morir conectada y pletórica, por dejarme ir colmada de placer y divinidad, por algo me siento una diosa sobre Sus caderas. Sí, mi última palabra sería un “Gracias”, por dejarme morir llena de poder, el poder de una diosa del sexo y la muerte.


 Ay, si pudiera elegir... elegíría que mi última visión antes de morir fuera la de Su sonrisa de paletas torcidas...


Al día siguiente los periódicos le gritarían al mundo una verdad dura y preciosa: la gente folla y muere.

jueves, 17 de marzo de 2016

Una adolescente de 16 años

7 years - Lukas Graham


Una adolescente de 16 años va al instituto, se cruza con un grupo de niñas, estas al pasar hacen un sonido como de sorber, no le da importancia. En el recreo se vuelve a cruzar con las mismas chicas y vuelven a hacerlo, algo empieza a mosquearle…


Una adolescente de 16 años está en un descampado con un chico, él es alto, grande y bruto, ella pequeña y cree que es débil. Él le empieza a bajar los pantalones, ella no quiere, no le apetece hacer el amor con él. Él insiste “Así no me puedes dejar, has estado tonteando conmigo, ahora tienes que cumplir” la agarra fuerte, no llega a agredirla o forzarla pero ella no se siente bien. No es por el sexo, ya ha hecho el amor varias veces, es una niña muy sexual y a solas le encanta, siempre tuvo la certeza de que follaría mucho, que haría todo lo que quisiese hacer en la cama, el sexo nunca fue algo desagradable para ella, todo lo contrario, el sexo siempre fue su compañero de juegos y fantasía. Pero ahora está allí sola con ese chico y no quiere hacer nada con él, no quiere sentir su polla de adolescente idiota dentro de ella, él no le gusta. Quizá tonteó, es cierto, pero no firmó un contrato a vida o muerte, había bebido un poco, demasiado para su poca tolerancia al alcohol… sabe que si se resiste saldrá perdiendo, quizá si se levanta el chico la deje ir, pero no es lo que la intuición le dice, no es lo que las señales que él emite le dicen, tiene miedo a que no sea así, que esos brazos la tumben sobre la tierra gris, tiene miedo a sentirse impotente y apretujada bajo aquel tontorrón enorme. Ella siempre fantaseó con ser forzada, con ser sometida incluso a la fuerza, pero una cosa son las fantasías y otra muy distinta la realidad. No quiere que ese idiota la fuerce, no quiere sentirse violada por aquel cabeza hueca que ni siquiera saborearía el placer de su sometimiento, él no la merece, no merece la maravilla de su sometimiento…
Él sigue insistiendo, ante el miedo a que él use la fuerza, ante el miedo a que ocurra algo peor le ofrece un trato, una mamada, algo más externo, algo que no le llegue a las entrañas. Él acepta. Le desabrocha el vaquero anchón, hace lo que puede pero sin ninguna gana. Al día siguiente ella está destrozada, le duele la cabeza y el alma, pero decide olvidarlo. Cuando lo vea en el instituto hará como si nada hubiese pasado…
Una adolescente de 16 años va al instituto, se cruza con un grupo de niñas, estas al pasar hacen un sonido como de chupar. Los chicos cuchichean cuando la ven pasar, hacen comentarios cuando sale a la pizarra a hacer algún ejercicio. Ella no puede hacer más que aceptar que la culpa es suya, que el sexo está mal, que hacerlo sólo trae consecuencias negativas. Se siente mal, humillada y avergonzada. Pero se refugia en escribir, en el teatro, en hacer como si no pasara nada…
Pasan los meses, cumple 17, es casi final de curso, parece que ya no son tan duros con ella, parece que ya no es diana de la maldad de esas personas, pero la fama ya la tiene, la han tildado de puta, de ninfómana… pero ella ha seguido adelante. Hay chicos que le gustan pero la tratan mal, no la valoran, ven el cartel que le han colocado en vez de lo que ella es en realidad, es valiosa pero ellos no quieren verlo. Un día cuando estaba asqueada de todo, cuando estaba harta, cuando había renunciado a tener nada con nadie, cuando simplemente hablar con un amigo le hacía daño decidió dejar de intentar hacerse valer.


Una adolescente de 17 años está sentada ante la pantalla de un ordenador, gira la cabeza y ve esa sonrisa, ve esas paletillas montadas, ve la cara de ese hombre y la vida le habla. Ese chico pertenece a otro mundo, es como un soplo de aire fresco, es como una respuesta a sus angustias, siente que es el hombre de su vida, algo le dice que con él será feliz, ese hombre le hace creer que todo lo malo que ha vivido antes no existió, solo fue un mal sueño. Pasan varias semanas, pasean juntos de la mano, todo va genial, se está tan a gusto a su lado... Un día recibe un mensaje: “Tenemos que hablar” y lo sabe, sabe que la maldad de la gente, la puta ignorancia de la gente ha llegado para estropear algo tan mágico, imagina al idiota contándole su versión de lo que pasó, diciéndole lo que todos dicen de ella, riéndose bobalicón, ignorando que lo que para él es una maliciosa gracia, puede poner en peligro las nuevas y maravillosas sensaciones que ella está descubriendo… Una adolescente de 17 años llora mientras se acerca al banco del parque donde han quedado… no sabe por dónde empezar… hablan, él pregunta, él la escucha, realmente la escucha. Un chico de 20 años le dice a un idiota que no vuelva a mencionar el nombre de su novia si no quiere tener problemas serios. El último curso nadie se mete con ella, o quizá simplemente es que ella ya sólo tiene atención para Él. Se siente segura y protegida, esos niñatos son hormiguitas desde su paraíso. La pesadilla ha terminado ¿La pesadilla ha terminado? Nadie se mete ya con ella pero está marcada, su visión del sexo ha cambiado, es malo desear, es malo hacer, se siente sucia y confundida. Aún pasarán muchos años y muchas angustias hasta conseguir aceptar quién es, lo que es, hasta sentirse limpia.


Yo sé que puedo ser inferior a un hombre, puedo someterme a él, puedo dejar que me use como un simple agujero, que me humille, que me escupa, que me mee encima, que me ceda, que me insulte… sí, puedo someterme a un hombre, pero yo decidí a quién le daba ese poder, yo decidí a quién le contaba que quería ser inferior, yo decidí quién merecía mi sumisión porque la valoraría, porque me valoraría, porque vería lo grande que soy al hacerlo.
El sexo no es malo, algunas personas sí. El sexo es increíble, son sensaciones mágicas, necesarias y nos llenan de felicidad. Las personas son las que lo estropean, siempre son las personas.


Esa adolescente de 16 años tenía unas piernas, ella decidía a quién se las abría. Daba igual si se equivocaba al hacerlo, esa adolescente quería arrepentirse de los errores que solita decidía tener, no de los que le obligaron a cometer.

martes, 19 de enero de 2016

¿Hay alguien ahí?

L.E.J - Hunging tree


El campo, la noche, las estrellas… ¿Hay alguien ahí?


El frescor es lo único que cubre mi cuerpo, ando descalza entre los árboles, segura de que nada pasará. ¿Hay alguien ahí? Pregunto de vez en cuando, no con miedo sino con esperanza, necesito una respuesta, algo que me diga qué sentido tiene todo esto… pero la naturaleza hasta ahora me ignora, no responde a mi llamada. Todo es uno, si todo está conectado el mundo tendrá la respuesta que necesito, eso vine a buscar a este monte nocturno, lleno de árboles, bichos y piedras. Camino desnuda, perdida, llena de la angustia de la ciudad. No sé cuál es el sentido, no sé cuál es mi sentido… Las voces que me dicen que esto es una locura, que es peligroso retumban en mi cerebro, los convencionalismos, obviar el instinto en pro de una seguridad que me importa una mierda, qué más da vivir o morir cuando no sabes el sentido, cuando todo es insustancial, cuando nada es profundo, cuando sabes dónde vas pero no sabes el porqué.
En el bosque también estoy perdida, pero el cuerpo me lo pide, me pide que siga caminando sin mirar atrás, me pide piedras clavadas en las plantas de los pies, me pide arañazos de ramas en mi rostro, me pide piel erizada y pezones duros. Camino, camino, camino y conforme más me adentro en la maleza las voces de mi cabeza gritan más, qué locura es esta, los sonidos empiezan a asustarme, el grillo, el crujido de las hojas, todo es terrorífico y los "No tengo escapatoria" "Tengo miedo” ”Estoy muy asustada" se repiten una y otra vez, cada vez más rápido, es un bucle que me marea, me agarro la cabeza, doy vueltas atemorizada, miro a todos lados creyendo que el peligro está siempre a mi espalda, estoy mareada, quiero que esto pare, quiero que el terror se difumine, se vaya… giro y giro, me agacho súbitamente, haciéndome una bola en el suelo, encogida con todos los músculos tensos. Suelto pequeños quejidos, pero en verdad quiero gritar, sí, eso es lo que quiero, gritar y gritar, y lo hago, grito, grito fuerte. Grito llena de rabia, la ira se escapa mientras mi garganta se duele... Paro, escucho, el grillo vuelve a ser sólo un grillo, los crujidos de las hojas sólo crujidos, las voces de mi cabeza ya se han callado, yo las he callado… el bosque vuelve a serme amable y fresco, no hay nada que temer, eran las voces, eran mis voces las que lo tiñeron de un negro amenazante, pero ahora vuelve a ser de un negro azulado, vuelve a ser solemne y elegante, los árboles me sonríen, las estrellas me iluminan.


Poco a poco me pongo de pie, cierro los ojos y pregunto ¿Hay alguien ahí? Sí, ahora sí hay alguien aquí, yo estoy aquí, desnuda, volviendo al origen, sólo hay naturaleza, sólo estoy yo.

jueves, 17 de diciembre de 2015

La polea, la mamada y el color rosa

Subo las escaleras, es hora de irse a la cama y es jueves. Los jueves toca mamada y tragar Su semen, una norma que estableció hace dos años porque era incapaz de hacerlo. Soy una remilgada escrupulosa…


La vie en rose - Edith Piaf
Desnúdate y ponte de rodillas bajo la polea. Si creí que iba a salir airosa con una mamada de arcada y poco más estaba muy equivocada… “Junta las muñecas” me las ata y las sube hasta poder engancharme a la cuerda. Quedo con los brazos extendidos sobre mi cabeza, de rodillas en el suelo. Las bofetadas comienzan, las pinzas empiezan a morder mi carne, perfilan mi cintura. Me agarra la cabeza y va acercando Su polla hasta mi boquita abierta, invade mi lengua, mi paladar, mi campanilla... El mundo es doloroso y bonito mientras me penetra la boca, las pinzas se me clavan y me recuerdan que he de aguantar, que no he escogido una vida fácil, pero es lo que mi naturaleza me grita, me grita que relaje mi garganta, que deje que Su miembro haga que la saliva se desborde entre mis finos labios, que se deslice por mi barbilla, mojando mi pecho, mi ombligo…
Me tira del pelo, de mi largo y castaño pelo con el que jugueteo entre los dedos cuando tengo sueño, tan suave, dándole vueltas y vueltas a uno de los mechones. Y ahora es enredo entre Sus dedos, es desorden en Sus manos que me fuerzan a tragar Su polla hasta darme arcadas. Y las pinzas, las pinzas de madera siguen mordiendo mi tibia carne, carne erizada de sensaciones. Una mamada es arte en esa noche de jueves.
Me va arrancando una a una las dolorosas de madera, las golpea y se van soltando de mi tierna cintura haciéndome llorar. Las lágrimas ruedan por mis mejillas mientras vuelve a follarme la boca, esta vez para terminar corriéndose en mi cara, en mi lengua, Su semen cae también en mis pequeños pechos y muslos. Los brazos me duelen, las rodillas y los tobillos también, siento el semen enfriarse en mi cuerpo, estoy dolorida y asqueada pero quiero un orgasmo, ser usada me eleva, me hace bailar en una danza suave y macabra entre lo que deseo y lo que soy capaz de soportar, entre lo que me grita mi parte sensorial, esa que sólo nota dolor, asco y humillación, y mi parte emocional, esa que dice que siga bailando, que no hay baile más hermoso que el de la vida a Su lado.
Me suelta los brazos, me ayuda a levantarme pues mi cuerpecillo débil no aguanta mucho en la misma postura sin acusarlo. Cuando mis tobillos ya me mantienen de pie me mira: “Ve a lavarte que das asco y vamos a la cama” Agacho la cabeza avergonzada, me limpio, me miro al espejo y veo mi pelo alborotado, las mejillas sonrosadas por las bofetadas y una sonrisa se me escapa del alma. Qué guapa estoy cuando me usa, qué hermosa cuando me dejo llevar entre Sus tormentos, entre Sus deseos.
Vuelvo a la cama, me meto y me acurruco a Su lado, me abraza, apago la luz. Buenas noches Amo “Buenas noches, enana” No hay orgasmo para mí, hoy no, pero eso no importa, estoy cachonda, me duermo entre Sus brazos satisfechos, estoy con Él y la vida es rosa.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Una siesta y poco más

Delirios y éxtasis - Carmen Boza


El sol de media tarde entra por la ventana, el aire es tibio a pesar del frío exterior, nos metemos en la cama para reposar la comida. Sin pantalones, con una intención casi inocente de simplemente encajarnos… cada uno mira su móvil, twitter por aquí, instagram por allá... y sin darme cuenta empiezo a hacer movimientos con mi culo en Su entrepierna, noto como van creciendo sus ganas. Lo oigo resoplar, suelta el móvil, me quita el mío, me abraza fuerte, encaja su barbilla en mi cuello “¿No puedes estar 5 minutos sin buscarme?” me giro y lo beso llena de pasión. Y mandamos a la mierda las redes sociales, la ropa que nos queda y la siesta. A quién queríamos engañar, nos metimos en la cama para follar, para hacernos el amor con deseo, nos metimos en la cama no para dormir, nos metimos en la cama para amarnos sin contención ni prudencia. Y el mundo se reduce a nuestro edredón, y el mundo es solo deseo, flujos, besos y mordiscos. Somos fuego y la sangre hierve… Me muevo sobre Él, muevo mi cintura de una manera demoniacamente perfecta, pero lo que ocurre, nuestro placer no es obra del demonio, es lo bello de la vida, nada hay de malo en el sexo, nada hay de malo en que dos personas se follen como locos, la naturaleza no pudo crear esas sensaciones extraordinarias para privarnos de ellas, y es que lo que ocurre entre mis piernas cuando echamos esas siestas es pura magia.
Veo Su cara, los ojos con las pupilas dilatadas de puro gusto, mordiéndose el labio de placer, me mira como si fuese una aparición subida en Su polla. Me acaricia los pezones sabiendo que son los botones que aceleran mi cadera, que son los botones que me llevan al paraíso… y no hay nadie más guapo en este mundo, no hay nadie más hermoso que Él cuando me folla, es un dios que me obliga a ser diosa. Y por qué follar me gusta tanto, porque me parece la mejor manera de concentrar mi felicidad en una gota de tiempo, en transformar mi felicidad en líquido que chorrea por mis muslos, en transformarla en unas rodillas temblonas.
Nos empeñamos en creer que somos sucios y depravados, pero nos equivocamos, no hay nada más limpio que nuestra perversión, limpia de prejuicios, vergüenzas y secretos. Sé qué quiere, y quiero dárselo, Él sabe qué quiero y quiere dármelo y así el sexo se convierte en el acto más generoso que conozco.
Cambio el ritmo, me acelero, me paro, lo muerdo en el cuello, le lamo la oreja. Me abofetea y me pellizca la cintura… nos conocemos tan bien, sé qué movimiento lo hará volverse loco de placer en el momento justo y adecuado, Él sabe cuándo voy a correrme aunque yo intente disimularlo. Y la siesta me da su dulce sabor, me da un orgasmo intenso y pleno, ese orgasmo rico y brutal, ese orgasmo que Él sabe alargar agarrándome de la cintura, moviéndome rápido manejándome como a una muñeca de trapo. Y yo también lo conozco bien, sé el momento exacto en que va a derramarse, en que va a convertir su felicidad en gemidos.
Y entonces sí, el gustillo post orgasmo se adueña de nosotros, me echo en su pecho y cierro los ojos tranquila, en paz, flotando en Su cama, flotando por sentirme la mujer más afortunada del planeta. No ha habido instrumentos, ni fustas, ni pinzas, solo nosotros, porque a veces hay que quitar la parafernalia para quedarnos con la esencia, para quedarnos con un sexo sencillo pero no exento de placer y sentimiento. Una siesta, nada más y nada menos.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Mi cuento: no eras tú

Segunda parte de "Mi cuento: princesa o puta"


Lana Del Rey - Once Upon a Dream


Miraba al ordenador y giré la cabeza, la luz de la pantalla te iluminó, vi tu sonrisa y lo supe, eras tú. Bailamos, nuestras caras se rozaron, tu olor impregnó mi nariz y mis sentidos, no podía mirarte, no quería que vieras en mis ojos que ya sabía que eras tú.
Tus manos en mi cintura, el primer contacto de nuestros cuerpos anunciaba grandes cosas. Los días posteriores sin verte, de ti presumía, tu magia me había impregnado, no sabía siquiera si volvería a verte, pero yo sabía que no me equivocaba, que eras tú, que eras el hombre de mi vida, puede que nunca fuera una princesa, pero siempre fui muy bruja. Y llego aquel día, llegó aquel banco en el que nos miramos y decidimos intentar algo, llegó ese primer beso con sabor a menta y olor a mora, ese beso perfecto y mágico que me confirmó que eras tú.
Pero qué idiota fui, qué equivocada estaba, pensé en el amor superficial y romántico, olvidé qué quería realmente, me dejé cegar por la idiotez de niña pija y tonta y creí que eras un príncipe, que eras mi príncipe azul. Erróneamente intenté ser princesa y desterrar a la puta.
Los años pasaron y la princesa se fue subiendo a su trono, fue volviéndose exigente y caprichosa. Fue dejando de valorar al príncipe que tenía a su lado. A pesar de salirse siempre con la suya aquella princesa estaba triste y llena de dolor… no podemos ignorar lo que somos, no podemos subirnos a un pedestal cuando sabemos que nuestro sitio está lamiendo pies…


Qué bonito fue, qué bonito es, que maravilloso descubrir que no eras tú, que felicidad descubrir que era Usted…


No bailé un vals con un príncipe, bailé con mi Amo, y no lo sabía, no sabía que era el hombre de mis sueños, el hombre que me sonrojaría la piel a azotes, el hombre que me follaría sin piedad, que me colorearía las mejillas a bofetadas, que me haría estar hermosa, que me coronaría como la princesa puta.
Y sé que Usted es Él. Lo sé por las veces que me hace reír, por los pellizcos y las cosquillas, lo sé porque me da de comer helado y semen, me da de beber vino y pis, me hace bailar como una diosa y me trata como una perra. Beso Sus manos, lamo Sus dedos, lo miro sin que lo sepa, lo venero sin que lo sepa, o al menos no sabe cuánto. Adoro Su cuerpo, Su piel, Sus ojos negros, adoro Sus dientes con todas mis fuerzas, creí que me enamoré de ellos por la sonrisa que le hacían tener, pero me enamoré de ellos por los bocados que me darían. Sé que es Usted porque me eleva a lo más alto con los besos que me dan Sus labios y me degrada como a la más cerda con un beso negro. Me regala ropa de princesa y me adorna el cuerpo con morados de puta. Yo soñé que me sometían a la fuerza, que me esclavizaban, que me obligaban a ser de alguien, pero llegó Usted e hizo que yo solita me pusiera a Sus pies, que yo solita pidiera ser Suya para siempre. Y nadie entiende que le entregué mi vida, que lo hice de verdad, porque mi vida dejo de ser mía cuando Usted la valoró más que yo. No importa si al final de todo no acabamos juntos, todo este baile se repetirá eternamente en el bucle infinito del tiempo, como un cuento que se cuenta una y otra vez y nunca muere, yo siempre seré Su pelusilla y Usted siempre será mi Amo.


PD.: Una mañana de Domingo, a los dos días de escribir este texto, yo estaba triste. Me paró en el pasillo para despedirse porque se iba, me levantó la barbilla, me besó, me abrazó fuerte y comenzó a mecerse, a mecernos muy poquito al ritmo de una canción, al ritmo de esta canción que casualmente sonaba. Él no sabía que yo había escrito todo esto con esta canción, Él no sabía que me estaba confirmando todo lo escrito… la noche anterior me había reventado el culo sin piedad, más salvaje que otras veces, había llorado por lo humillada que me había sentido, por lo mucho que había sufrido, y a la mañana siguiente estaba bailando conmigo una canción ñoña. Y es que es Él, porque me acepta, porque acepta mi parte princesa y mi parte puta, hace lo que le sale de los cojones con toda yo, pero sabe darle a cada parte de mí el pequeño gesto que necesita. No soy una sumiprincesa, no exijo, no me rebelo, sólo acato y obedezco, pero Él me conoce como nadie más, por eso me coronó como Su princesa puta.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Mi cuento: princesa o puta

A dream is a wish your heart makes - Lily James


Había una vez una pequeña niña que soñaba con cuentos de hadas, cantaba canciones de Disney en la entrada de su casa, daba vueltas sintiéndose una princesa atrapada en un palacio. Soñaba que su príncipe venía a rescatarla, que bailaban, que la consideraba la cosa más bonita del mundo y la cuidaba para siempre… Pero había una vez la misma niña que soñaba con cuentos oscuros, con cuerdas, azotes y dolor. Soñaba que un hombre la sometía, la castigaba y la humillaba, porque os contaré que esa niña soñaba con ser una puta. Miraba a los hombres desde abajo, se preguntaba cuál de ellos sería el que se la llevaría raptada a la fuerza.
Y así pasaban sus días, deseando al príncipe que la acostara entre algodones, que la besara con extrema ternura y deseando a otro hombre que la pusiera en sus rudas rodillas, que hurgara en sus agujeros, que la torturara sodomizándola. Y esa niña lloraba, lloraba mucho, ni el príncipe ni el ogro de su cuento aparecían nunca, la dejaban sola, se sentía abandonada preguntándose quién prefería que apareciera, el que le consintiera todos sus caprichos, o aquel que la sometiera a los suyos.
Creeréis que es fácil para una niña fantasiosa ser consciente de que los milagros no existen, que es imposible que un hombre abra la puerta mientras te masturbas para abofetearte sin piedad por ser tan puta, que es imposible que un príncipe abra la puerta del dormitorio para abrazarte cuando lloras desesperada.
Y es que a esa niña le mataba la certeza de que sus sueños se realizarían, le mataba esa voz que le decía que siguiera soñando que su cuento tendría final feliz…
Y así pasaron los años para nuestra niña, pasaron preguntándose cada día si se sentía más princesa que puta o más puta que princesa.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Si no lo hubiese conocido

Me mezo con la brisa de las mañanas de verano...


Andrés Calamaro - Flaca


Me contoneo en la barra de un bar, el brillo de las copas opacas no deslumbra, los ojos lascivos de los parroquianos me miran con desgana. Bailo borracha por olvidar que nada me sacia. Bailo borracha porque nadie me entiende, ni yo misma. Bailo borracha sabiendo que esa noche acabaré follando con cualquiera, en cualquier cama que mañana no recordaré. Pero bailo y me siento una diosa, qué más da que mañana el vacío vuelva, qué más da que mañana me sienta sucia y usada. Follar y bailar son lo único que me calma, es el bálsamo de mis anhelos. Quería ir a París, quería reír entre las olas de la playa jugando con ese alguien, quería compartir helado de tarta de queso, quería dormir abrazada cada noche, quería conocer palmo a palmo el cuerpo de otra persona, quería oler su sudor, sus feromonas, quería llorar entre unos brazos llenos de consuelo, quería morder carne amiga, quería chupar su polla con veneración… Pero aquí estoy bailando borracha en la barra de un barezucho de mala muerte.
Esta noche sentiré un cuerpo sobre el mío, pero no será ese cuerpo, sentiré un polla penetrándome, pero no será esa polla, está noche un hombre me mirará con deseo, me poseerá, pero no será esa posesión, ese tipo de posesión que deseo.
Me contoneo, me subo el vestido, tanto que se vislumbra el inicio de mi lencería, ese encaje que aquel hombre del fondo me arrancará a bocados esta noche. Ya me he fijado en él, a ese hombre le toca esta noche jugar a ser ese Él. Lo miro, sonrío con descaro, no me ando con tonterías, quiero follármelo y quiero que lo sepa.
Estamos en su cama, nos revolcamos sudorosos, no hay mucho preámbulo. Me abre las piernas y me penetra, lo agarro, lo tumbo, me subo encima, quiero llevar mi ritmo, quiero bailar también sobre él. Me muevo con los ojos cerrados, imaginando a ese hombre sin rostro, imaginando al que llenaría mis vacíos, a ese que no me dejaría cometer tantos errores. Me corro mientras una lágrima se pasea por mi mejilla, y es que justo en el momento más placentero, justo cuando llega el maravilloso orgasmo, acaba la fantasía y la realidad abofetea, duele. No es Él, no ha llenado mis vacíos, no soy la diosa de nadie, no comeremos un helado de tarta de queso para desayunar.
Las calles aún están vacías, el sol comienza a salir, doy tumbos de un lado a otro, doy tumbos y me mezo con la brisa de un triste amanecer de verano...

viernes, 15 de mayo de 2015

Dioses y monstruos

Play y a disfrutar de esta canción. Follar con ella de fondo es maravilloso...

Gods and monster - Lana del Rey

Tengo los ojos cerrados, los músculos de todo el cuerpo apretados, no quiero que el golpe me pille desprevenida, no quiero la sorpresa del dolor. Me contengo, no quiero gritar, no quiero llorar, yo pedí esto, es mi obligación ahora contenerme. Yo decidí ser esclava, tengo que acallar esa horrible voz que me dice que esto no me gusta. Y es que en este mundo de entrega, dolor y marcas me siento una niña delicada a la que no se le puede tocar. Y aquí eso no vale, eso no es ninguna virtud, aquí eso es motivo de ser señalada, es motivo para que no reconozcan que eres sumisa. Y yo lo soy, no puedo vivir sin pertenecerle, pero… calla estúpida, los dioses leen el pensamiento, no querrás que oiga que odias estar en pompa esperando el azote… calla estúpida, sabes que si lloras, que si reconoces que no te gusta el dolor puedes hacerle dudar, sabes que te quiere demasiado, que es un Amo más protector que sádico, que es un Amo que prefiere dominar con gestos que con golpes, que si lloras puede que lo hagas sentir mal, aguanta, no seas esa puta caprichosa que eres siempre, calla y no llores. En estos años nunca había llorado por los azotes, y me extraña, siempre he sido débil físicamente, una llorona que con 28 años hipa por cualquier coscorrón, pero en los castigos y en las sesiones nunca. Sí he llorado por decepcionarle, sí he llorado por sentirme una sumisa horrible, he llorado por creer que no soy suficiente, que no estoy a la altura, pero ningún azote ha arrancado un llanto sincero de mi garganta.


Una mañana se lo dije, una mañana me planteé que no puedo controlarlo todo, que no puedo reprimirme más, es lo que he hecho siempre, intentar que las emociones no me pillen desprevenida. Pero con ello les quito intensidad, quizá era el momento de relajar los músculos, de dejar de apretar los ojos y probar el sabor de un azote de improviso, a qué sabe una situación cuando dejas de controlarla. Me ató, me prometí dejarme llevar, dejarme reaccionar como me saliese. Y me adentré en la tierra de los monstruos, arrastrándome, llorando y gritando que no podía más, pero no eran súplicas, era mi voz real, era la verdad saliendo de mi boca, quería que lo supiera, que viera las lágrimas rodar por mis mejillas, sabiendo que no podía más pero que poco importa eso, que se dice basta cuando Él dice basta. Me retorcí, lloré y me aparté, esa noche fui la peor sumisa del mundo, si no hubiese estado atada quizá hubiese salido corriendo. En mi mente me grité lo que nunca me había gritado, que eso no me gusta, que no me gusta el dolor y los azotes, que no me gusta, que no quise ser sumisa para eso, aunque asumo que forman parte de ello, pero que te guste una película, no significa que te guste cada segundo de la misma, me gusta la sumisión pero no los azotes. Me quitaba y lo miraba, veía la furia en sus ojos, tenía ganas de apalearme allá dónde cayera el golpe, odia que me quite, enciende la ira dentro de Él, esa mirada sólo sale en algunas ocasiones, y me asusta… Pero esa mirada es la que da sentido a todo, me hace evidente por qué hago las cosas, no me estoy quieta y callada por mí, si no por Él, yo no quiero estar ahí pero estoy.
A veces necesitamos no controlar, sé que no me porté bien, pero lo necesitaba, necesitaba llorar por los golpes, necesitaba encontrar mi posición, necesitaba liberarme de esa carga que me decía que si eres sumisa tiene que gustarte que te azoten. Soy Su esclava, haré lo que desee, asumiré Sus decisiones. Sé que no es perfecto, ninguno lo somos, pero ya lo sabía cuando me entregué. Estoy dispuesta a servir al dios y al monstruo, a veces lloraré y suplicaré, pero eso no significará que desee otra cosa, no significa que no quiera estar allí sufriendo para Él.
Quiero encontrar la paz, quiero llegar a sentir que hago todo lo que puedo, quiero que se sienta orgulloso de mí, que me pasee por esta tierra de dioses y monstruos triunfante, como el que sometió a la niñata que no sabía en qué se metía. Tenemos que dejar de intentar ser perfectos, yo no soporto el dolor y a Él le gusta azotarme, tiene que aceptar que lloraré y no me gustará, pero que debe seguir haciéndolo, es el Amo, por mucho que yo llore jamás dudaré de que me entregué a la mejor persona que conozco, que por mucho daño que me haga no es nada comparado con todo lo bueno que me da. Y lo deseo, Sus ojos de ira y ternura, deseo ser un ángel en Sus manos de monstruo, en Sus manos de dios… Deme de beber de su ambrosía, haga que nunca pase esto, que el tiempo no lo consuma, quiero llorar por Sus azotes para siempre. Había una roca tapando el río y Usted la quitó y ahora quiero llorar en Sus brazos atemorizada por los miedos de este mundo de dioses y monstruos, ya sé que tenerlos no me apartarán de Él, ya sé que tenerlos y admitirlos es humildad, es reconocer que aún tengo mucho que aprender.
Lloré en mitad de este bosque oscuro en el país de los dioses y los monstruos, lloré porque no soy fuerte, porque no tengo que serlo, los golpes me duelen, las humillaciones me humillan, cuando la saliva corre por mi cara me angustio, y no pasa nada, es lo que se espera de mí cuando me escupe en la cara, ya está bien de hacerme la digna, eso aquí no vale. El monstruo me dice que me rebaje y lama el suelo, el dios me abraza y me dice lo maravillosa que soy por hacerlo. Quiero vivir eternamente en esta espiral de deseo, vergüenza, humillación y amor. Jódame una y otra vez en este bosque, jódame, jódame cómo cojones quiera, quiero vivir este infierno, y llorar, quiero llorar al fin. Hágame llorar por favor, convierta a esta niña caprichosa en un ángel, enséñeme mis debilidades, enséñeme que las niñas tontas en este mundo no valen, y yo no valgo para otro mundo.
En la tierra de los dioses y los monstruos yo era un ángel de alas caídas, Él un dios y un monstruo duro y hermoso.

viernes, 1 de mayo de 2015

Relato de amor y sexo

¡Hola! Hoy os traigo una canción que ultimamente me tiene loquita. Los azotes con ella de fondo duelen un poco menos, y cuando lo veo cantándola en el coche me estremezco...


Undisclosed desires - Muse


Quiero besarla, amarla entre el sonar de la correa, quiero tenerla en mi cama, venerar su cuerpo de diosa, morder su carne tibia, apretar sus diminutos pezones entre mis dientes afilados. Quiero que se sienta sucia y pura.
Sabe que la quiero, no he parado de acompañarla en el camino, pero eso tiene un precio. Sabe que me tendrá siempre, pero habrá dolores que tendrá que soportar, perversiones que conceder. Sé que los sufrirá y los disfrutará a la par. Sé que quiere ser mía, sé que no hay otra cosa que desee más, y yo... yo no quiero una vida sin ella.
Miro su cuerpo retorcerse a cada azote, no le veo la cara, pero sé que la aprieta para no soltar ni un solo quejido. Cómo no quererla, cómo no amar a una mujer que se ha entregado, que depende de mis manos, que las besa tras azotarla, que relaja su garganta para que mi polla entre más fuerte.
No llores tesoro, solo usaré la correa una vez, solo lo necesito una vez más. Después te haré el amor al ritmo de esta canción, haré bailar tu cuerpo al ritmo del deseo y el placer. Primero te penetraré a cuatro patas, deseo follarte viendo el color de tus nalgas. No quiero ver tus ojos aún llorosos, me recordarán que te dolió, me recordarán lo duro que me puse al ver que te dolía. Pero te amo, eres el deseo hecho mujer, eres el sueño hecho carne, eres un ángel atado a la tierra, atado por mis cuerdas, atado a mí.
Luego me tumbaré en la cama, te acurrucarás bajo mi brazo como un animalillo buscando cobijo, agarraré tu barbilla para que me mires, quiero ver la profundidad de tus ojos castaños, quiero ver esa boquita entreabierta. Te sonreiré suave y me devolverás la sonrisa. Sabes lo que hacer, sabes que deseo que te subas encima de mí, estás deseando complacerme. Esa cara de pena se va transformando, se transforma en una cara llena de lujuria y presente, qué más da que sea lunes, martes o el maldito día que sea, hoy queremos follar hasta que nos dé el alba, hasta caer agotados de sexo y amor.
Te miro sobre mí, contorneándote como un auténtico demonio, buscando verme estremecer, estás incorporada, veo tu cuerpo, tu mirada pendiente de mí. Sé que has sufrido, los dos lo hemos hecho, sé que estuviste perdida, que andabas mendigando amor porque creías que no lo merecías, yo solo quise mostrarte lo mágica que eres, sólo quise desvelarte una verdad que clamabas en silencio. Sólo quise mostrarte que podías ser libre, que no tenías que ocultar lo que creías que era el pecado anidado en ti. ¿Ves qué feliz eres ahora? No hace falta que me lo digas, estás llena de inocencia y entusiasmo, creo que nunca te he visto así. Ahora follas como una perra, follas como una diosa libre de ella misma, una diosa que decidió entregarse a mí, que decidió aceptar que no quería ser libre nunca más. No te defraudaré, atenderé tus deseos de ser sometida por mucho que ello te duela. No te decepcionaré, te usaré a mi antojo, haré que te arrodilles y lamas mis pies, pellizcaré tu carne como si fueses un juguete, sí, te haré sentir una linda muñequita en manos de un niño perverso. Lo hago por ti, así es como te muestras en todo tu esplendor, lo hago por mí, eres la única con la que puedo ser yo.
No quiero correrme, no te muevas así por favor, aún no. De un movimiento brusco y rápido te pondré bocabajo en la cama, me subiré encima de ti. “Estate quieta, no te muevas” poco a poco penetraré tu pequeño culo, ese culo estrecho que me aprieta la polla a cada movimiento. “No te muevas tesoro, no te muevas, no me prives del placer que es sodomizarte así”. Te oigo lloriquear, echo mi peso en ti, quiero abrazarte, que me sientas cerca, no soy un monstruo, o sí, o quizás lo seamos los dos, qué coño importa, vamos a estallar de placer. Meto mi mano bajo tu vientre, quiero acariciar tu clítoris a la vez que me muevo, quiero oírte gemir de ese placer doloroso que te vuelve loca. Tus fluidos chorrean entre mis dedos, huelo tu pelo y no aguanto más, te lleno de mí, noto tus espasmos bajo mi cuerpo, la melodía de tus gemidos inunda la habitación.
Nos tumbamos exhaustos en la cama, esa cama que es testigo de tanto amor y sexo. Te miro, me sonríes, te sonrío. Así, desnudos, nos tapamos. Te das la vuelta, yo me acoplo a ti, no hay encaje mejor que el de tu cuerpo y el mío. Me siento el hombre más afortunado del planeta, giras un poco la cabeza “Lo quiero mucho, Amo”, al ratito te susurro al oído “Yo también te quiero”. Nos dormimos con el calor de nuestros cuerpos como nana de cuna. Eres tan pequeña y grande a la vez, soy tan pequeño y grande a la vez. Me siento el hombre más afortunado del mundo…

viernes, 20 de marzo de 2015

La historia de la reina de los mares y el niño bueno

Esta canción me encanta, me translada a otra época...


Sixteen Tons - Tennessee Ernie Ford


Nació una mañana con el sol en lo alto, las nubes viajando suaves por el cielo azul, fue una niña preciosa, de ojos negros y bien abiertos. Estaba destinada a ser feliz, a que la mimaran, a que su madre le cuidara la piel con fresca crema hidratante. No se cayó mucho, sus rodillas no estaban marcadas, no había cicatrices en su descafeinada piel, ninguna aguja la había profanado, nunca un llanto por el castigo. Sus padres sólo la tenían a ella, así que decidieron ensalzarla y protegerla de todo daño. Ella sonreía con sus dientes grandes y su pelo aturullado, una chiquilla simple, alegre, fantasiosa y normal.


Él nació otra fría mañana de Enero, otra mañana bonita, su madre lo sostenía sonriendo, jurando que haría lo que fuese por él. Por las mañanas iba alegre al colegio, con su mochila llena de deberes bien hechos, la mente de exámenes bien aprendidos. Le gustaba llegar a casa, encontrar la comida hecha, y a su abuela preguntándole qué nuevo capricho quería. Llenaba de orgullo a las mujeres de su vida, sus primas, sus tías, su abuela, su madre… Mujeres a las que demostraba amor, a las que se sentía unido, vinculado, mujeres a las que proteger, a las que hacer sonreír con su buen carácter, con su buena cabeza, con su preciosa risa. Jugaba en la placeta del barrio con los chiquillos, era un niño muy querido, del que era fácil ser amigo. Él sonreía con sus paletillas un poco montadas, con sus hoyuelos a cada lado. Un chiquillo simple, alegre, inteligente y normal.


Aquí os traigo la historia de dos personas a las que les dijeron que nacieron, una para no ser dañada y otra para no dañar. Pero el mundo no es así, ella no quería sentir finos ungüentos sobre su piel, quería sentir la fuerza de un cinturón, quería que alguien la tratara sin sobreprotección, quería sentir el poder sobre ella, quería que la humillaran, que la bajaran del pedestal en el que nació. Y él, él no quería ser complaciente, no quería dejarse llevar por los demás, quería tomar el control de la vida, de una mujer, poseerla, hacerle sentir lo que duele el cuero sobre la piel y acariciar las heridas después, por calmarla o por sentir lo que era capaz de hacer con una tierna mujer. Sentir el poder en su mano, sentirse duro y dominante. Y es que da igual el día que nazcas, en qué familia lo hagas, el alma no entiende de sol si quiere oscuridad, no entiende de seda si quiere cuero, el alma no entiende de dominación cuando quiere ser sumisa, ni entiende de sumisión cuando quiere ser dominante. Esta es la historia de dos personas que se conocieron cuando ella se creía la reina de los mares y él creía que debía aguantar por hacerla feliz. Es la historia de dos almas que se encontraron e ignoraron a las personas. Y dice la historia que la reina de los mares acabo lamiendo la suela de los zapatos del Amo, acabó azotada y sometida, entre lágrimas y sonrisas. Cuenta la historia que él dejó de aguantarse las bofetadas que quería darle, por caprichosa e insolente. Él dejó de aguantarse por hacerla feliz. Cuenta la historia que el que escucha bien lo que la vida le dice puede acabar con la suave piel escocida, y con la tierna mano convertida en puño de hierro. Cuenta esta historia que si olvidamos lo que nos dicen el día que nacemos podremos, al fin, vivir.

miércoles, 22 de enero de 2014

La música dolía

Él ponía la misma canción cada vez que la castigaba, sonaba fuerte mientras los azotes irritaban sus nalgas, era la banda sonora de sus ratos de cara a la pared. Esa canción ocultaba su llanto cuando la correa la golpeaba. Poco a poco se convirtió en un símbolo, si cometía una falta durante el día, Él no le decía nada, y por la noche mientras ella terminaba de lavarse los dientes, se desnudaba para ponerse el pijama o subía las escaleras para irse a la cama, la ponía, ponía esa canción, y ella se encaminaba lenta e inevitablemente hacia su castigo.
Un día, en una cafetería, mientras charlaba alegremente con sus amigas, una melodía familiar llegó a su oído. Todo dejó de importar, las voces de las personas que allí estaban se volvieron casi imperceptibles, no contestaba a sus amigas que le preguntaban qué le pasaba, todo daba igual. El sonido de la radio se alzó sobre todo lo demás, la letra le erizaba la piel, las notas musicales le golpeaban el cuerpo, la canción le hizo sentir su entrega, le recordó a quién pertenecía. Y es que, en aquel sitio, en aquel momento, incluso lejos de Su Amo y de la correa... la música dolía.