Mostrando entradas con la etiqueta alma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alma. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de diciembre de 2016

Yo puedo

Déjame enseñarte el mundo, déjame hacerte grande y hermosa, déjame llevarte a una lucha sin tregua pero sin daño, una lucha llena de dolor, pero una lucha ya ganada, déjame…


Puedo enseñarte a sanar, puedo enseñarte a hablar con la vida, con la naturaleza, puedo enseñarte a mirar con otros ojos, puedo mostrarte la luz que hay a tu alrededor, puedo romper cada piedra que te pesa, puedo hacerte volar por encima de los tejados de esta ciudad, por encima de los océanos, puedo hacerte volar alrededor del mundo, puedo enseñarte la vida, puedo enseñarte la magia.


Puedo alumbrar tus oscuridades, puedo afianzar tus certezas, puedo dar fuerza a tu voz, a tu mirada, puedo, puedo hacer tantas cosas… Puedo hacerte explotar, expandirte…


Puedo hacer que llames a las perdidas, puedo hacer que les recuerdes lo mágicas que son, puedo hacer que lances el alarido más espeluznante y poderoso que jamás hayas oído, puedo hacer que transformes las piedras en oro…


Puedo hacer que des la magia que rodea tu cintura, puedo hacer que cada persona que te bese, que te folle se sane, despierte, que cada persona que te folle se vaya llena de amor, puedo hacer que eso te haga crecer, puedo hacerte sentir que tu alma es eterna, que no acaba, que no se ensucia, que puedes dar tanto como desees, puedo hacerte sentir el amor que esas personas dejan en ti por el mero hecho de tú darles…


Puedo hacer que nunca sientas que es demasiado tarde, puedo hacer que nunca tengas ganas de rendirte, que no te canses, que no te agotes, que tiembles y el mundo tiemble contigo, puedo hacer que el gris del día sea tu gris pero que puedas abrir claros de sol a tu antojo, puedo hacer que seas el mismo sol, puedo hacer que sientas la Luna en tu vientre, que la sientas llenándote de su misterio, que la sientas controlando las mareas, puedo hacer que te dote del orgasmo de su poder…


Puedo hacer que tus manos sean fuego, fuego que calienta a quien desees, fuego que acoge e hipnotiza… puedo, puedo tantas cosas pero no me dejas, no quieres, me lo impides, no te giras a mirarme, solo lo haces de reojo, por encima…

Estoy tras de ti, gírate, gírate y mírame de una vez, acepta que existo, acepta que yo soy tú, acepta que puedo hacer todo eso, no temas, no dejaré que caígas, ten fe en mí, existo, ya me has sentido y eso que nunca me has mirado directamente.


Hay veces que te grito y no me escuchas, días que te susurro y lloras solo porque existo… días en que conviertes el cielo en gris solo porque me niegas, días que sale un rayito, el rayito de tu sensación, esa que te dice que estoy aquí, que solo tienes que girarte para ser tú, grande y fuerte, poderosa, que no es una locura, que soy real, que manejo tu instinto, que manejo tus manos que sanan, que me escondo tras tus ojos que hablan, que estoy tras esos orgasmos que esconden algo más que solo placer, sabes que soy dueña de tus noches de comprender, que manejo el aire que mueve tu pelo, el aire que hace que los árboles se postren ante ti, somos una con ellos, con la vida, con el mundo. Yo soy el aire que mueve tus torbellinos, tus huracanes, esos que te desestabilizan solo porque no me miras, mírame, seamos una juntas, soy tú, soy todo lo que sabes que eres, créeme, gírate, dame la mano y explotemos en luz, explotemos de vida. Tú y tu alma juntas, seremos grandes.


Yo puedo hacerte explotar, expandirte... Déjame hacerlo, por favor

jueves, 5 de mayo de 2016

Carne y vísceras

A veces me gustaría despedazar mi cuerpo, dejarlo hecho un amasijo de carne y vísceras. Y es que ya no se me ocurren más maneras de explicar que da igual ser carne y hueso, es que ya no se me ocurren más maneras de explicar que me doy entera. Quizá si destrozase mi cuerpo en pedazos podría mostrar que aún sin él sigo dándome, podría demostrar que mis venas, mis músculos, mis órganos son lo de menos. Y qué más da que me folle la boca, qué más da que me penetre salvaje, qué más da que me sodomice sin piedad, eso no es nada, migajas comparado con lo que tengo para dar.


Bailar bajo la piel, bailar con eso que dota todo de vida, eso que hace que las esposas, los azotes y lo físico sea mera circunstancia. Qué más me dan a mí la carne y las vísceras sabiendo que sin ellas puedo bailar entregada cada minuto de mi vida, que sin ellas puede guiarme igual o mejor, que mi cuerpo es solo parte de mi, no mi todo, ni siquiera mi cerebro lo es. Bailemos y abrámonos los cráneos, arranquemos nuestra masa cerebral, dejemos nuestra cabeza hueca, porque ni eso importa ya, da igual lo que aprendimos, aquello que creemos, aquello que pensamos, dan igual los recuerdos y los sueños si se baila a corazón abierto, aunque el corazón ensangrentado ya no lata.


Le pertenezco de un modo que empiezo a descubrir ahora, de un modo lejos de tripas y pulmones. Apriéteme el cuello todo lo que pueda, quíteme el aire si es Su deseo, ya sé que no me sirve nada más que para respirar como circunstancia. Ya sé que si me aprieta el cuello es para demostrarme que hasta si decidiese quitarme la vida seguiría siendo Suya, mágica y Suya. La vida como circunstancia es corta y barata, la vida como magia es gratis, libre de miedos y angustias.


Habrá personas que creerán que me he vuelto loca del todo, me da igual, simplemente no me entienden, simplemente no saben de qué hablo. Y es que ahora entiendo aquellas bacanales que acaban en orgías llenas de sexo y cuerpos despedazados. La muestra de que esta vida importa poco y que la Vida es grande, única e inamovible. Y qué más me da dejar de existir en esta si siempre existimos en la que importa. Y ya no temo a que nuestros “para siempre” acaben en la muerte, porque puedo arrancar la carne de mi cuerpo, convertirme en un amasijo de vísceras y sangre que jamás desaparecerá esto que vivimos.


Me da igual bailar como dos locos devorándonos la piel, me da igual que me encierren en un manicomio pues lo hará quien no entienda la magia, quien no entienda que azotar mi culo es solo una circunstancia, es solo la forma elegida, es solo el físico rindiéndose a la evidencia de la necesidad, la evidencia de ser un alma necesitada, perdida y aturdida, un alma que ahora empieza a encontrar su fuerza, un alma que solo esclava podía comprender. Para mí darme es crecer, para mi darme es magia, pues mi alma sin circunstancias no era alma, y las circunstancias sin alma no eran nada.


Voy a bailar toda la noche, desnuda, arañando mi carne, dejando que muerda y arranque pedacitos de mí para ver si así al menos alguien comprende que el cuerpo es carne, que mi cuerpo sólo sufre las consecuencias de algo más grande, que el sacrificio del dolor responde a una entrega más profunda, una entrega que no pertenece al mundo de la sangre y las vísceras. Y eso es lo que me aterraba de niña, eso es lo que me asustaba, no encontrarle y cruzarme una y otra vez con hombres que se conformaran con poseer mi cuerpo, incluso con hombres que se conformaran con poseer mi mente. Con hombres que me guiaran por los designios del dolor hasta provocarme éxtasis increíbles entre llantos, pero sin entender qué necesitaba yo de verdad…


Pero Él apareció, y no se conformó con poseer mi cuerpo a su antojo, ni siquiera se detuvo cuando tuvo mi mente… porque todo su dominio es magia, pues usa este mundo y sus sensaciones para descubrirme uno más allá de ellas.


Voy a destrozar mi cuerpo hasta dejarlo hecho un amasijo de carne y vísceras y aún así mi corazón seguirá latiendo aunque ensangrentado ya no lata.

lunes, 18 de abril de 2016

Trocitos de alma

Mi madre siempre ha dicho que cuando tenemos sexo con alguien le damos un trocito de nuestro alma. Esta afirmación me ha condicionado toda la vida, ya que creo que es completamente cierta.


Siempre hacía que me sintiese mal por ser muy sexual y más cuando comencé a tener relaciones con chicos, pues sentía que esa afirmación me recordaba lo mal que estaba tener sexo con ellos, que me vaciaba al hacerlo. A mi Amo y a mí siempre nos ha gustado tener relaciones sexuales con otras personas. Ha habido veces en las que me he sentido mal tras tenerlas, creía que iba en contra de mi creencia, que a pesar de saber la verdad la ignoraba en pro de un juego simplemente carnal. Pero tras tenerlas con otras personas me sentía increíblemente bien, y entonces me decía a mí misma que merecía la pena olvidar esa afirmación por un rato. Pero, como siempre me pasa, llega un momento en que descubro que lo que siento en profundidad está completamente ligado a lo que siento de forma carnal. Simplemente no estaba viéndolo desde la perspectiva adecuada o lo veía de manera parcial sin comprenderlo realmente.


Ahora más que nunca siento que cuando tenemos sexo, da igual que haya penetración o no, con alguien dejamos un trocito de nosotros en ellos. Siempre he defendido que el sexo era una manera maravillosa de conectar con alguien, de sentir de otra manera pero no sabía explicar realmente el por qué. Quizá si pensaba en la monogamia sabía explicarlo mejor. Se supone que a una pareja le aportas algo, por ello al hacer el amor le das también un trocito de tu alma, pero en cuanto metía el sexo con otros en escena me perdía. Recuerdo la vez que jugamos con una pareja en un club swinger, acabamos teniendo sexo en la misma cama pero por separado, Él con la chica y yo con el chico. Al hablarlo después coincidimos el sentimiento triste que nos quedó, lo que hizo que la afirmación de la que hablamos volviera a mí como un jarro de agua fría y me dejase ante la sensación de estar equivocándome, que no deberíamos jugar con nadie más. En aquel momento lo atribuimos a que esa pareja no eran Amo y sumisa, que ese fue el fallo, pero no, algo me decía que no podía ser eso, para nosotros el D/s no es sexo, por lo que tener sexo “vainilla” nunca nos ha supuesto un problema, mientras nosotros tengamos claras nuestras posiciones da igual cómo nos relacionemos con los demás, o incluso da igual cómo sea nuestro sexo cotidiano. No es la primera vez que digo que me puedo sentir igual de sometida haciendo el misionero “pelao y mondao” que atada y  amordazada. Me puede gustar más o menos pero el sentimiento no cambia por eso. Entonces cuál creo que fue realmente el problema: las personas.


Volviendo al tema que nos ocupa, de repente he entendido que la afirmación “al tener sexo con alguien le damos un trocito de nuestro alma” es una frase que muestra algo maravilloso y muy potente que hay que saber manejar, pues ya no solo está el hecho de que tú das, es que si tú das, también estás recibiendo el trocito de energía de la otra persona. Sé que puede parecer una reflexión tonta y evidente, pero es algo que acabo de entender. El problema no es tener sexo con mil personas en vez de con una sólo, el problema viene en la elección de esas mil personas, pues ya no es solo que te enfrentes a la problemática de dar sino que te enfrentas a que alguien te dé un tipo de energía que no te haga bien. ¿Significa esto que no hagas lo que quieras con quien te dé la gana o que no tengas un rollo de una noche loca? No, probablemente aún me queden muchos despertares siendo consciente de que di energía a quién no la merecía y recibí mierda que no quería, pero al menos ya soy consciente de a lo que me enfrento.


Hoy con esta reflexión me siento como si hubiese descubierto que tengo un superpoder y que tengo que aprender a manejarlo. Si recordáis esta entrada entenderéis mejor de lo que hablo. Es como si supieras que tener sexo con alguien te conecta y eres capaz de llenarlo de algo maravilloso, pero también soy consciente de que ese superpoder lo tienen otros y así, de una manera sexualmente maravillosa, nos vamos llenado de sensaciones y energías únicas. Nos vamos complementando.


A mi Amo lo tengo en un pedestal, y no porque sea mi Amo, sino porque como persona se lo merece. Me hace sentir cosas increíbles siempre pero mucho más cuando me folla. También sé que Él siente que es recíproco. Si yo fuese celosa estaría siendo egoísta y lo estaría privando de dar algo maravilloso y de recibirlo también. Por muy bonita que sea mi energía para Él, es la misma siempre, no puedo privarlo de sentir otras, de nutrirse, de tener trocitos de otras almas como si fuesen pequeñas joyas que complementan un gran tesoro. Es cierto que hasta ahora no era celosa por unos motivos, pero esto que os cuento hoy me hace sentir aún mejor y me hace comprender aún más por qué somos como somos y hacemos lo que hacemos.


Si lo pienso al revés, cuando el Amo decide a quién cederme tiene muy claro a quién sí y a quién no. Yo le preguntaba “¿Por qué a este hombre no me cedería Amo?” y Él me contestaba: “No sé por qué, pero no me gusta su energía, algo me dice que no lo haga” creo firmemente que sabe bien a quién darle una de mis joyitas y a quién no, ya que percibe quién sabrá valorarla y sabe quién me dejará un trocito de carbón.