jueves, 3 de mayo de 2018
Olvidando que no sabemos bailar
Te susurro guarradas al oído. Haces que rompa mi vergüenza, haces que la palabra “coñito” se me quede corta, haces que tenga ganas de decir las palabras más obscenas con el único fin de sacarte esa mirada perversa, que vengas a casa con ganas de agarrarme del cuello y empujarme sobre la cama, con ganas de arrancarme la ropa y follarme como si fuese la primera y última vez que follamos.
Me imagino esta luz gris de lluvia primaveral en nuestro dormitorio ahora mismo, me imagino nuestros cuerpos desnudos, imagino que apareces ahora mismo para cumplir esa imagen, esa de estar los dos pegados bailando esta canción mirándonos a los ojos, bailando lento y con movimientos extraños, olvidando que no sabemos bailar, olvidando que bailar sin saber puede ser ridículo, olvidando que el tiempo existe, olvidando que acabaremos follando… no hay prisa por muy excitados que estemos, solo queremos bailar. Y aquí me tienes mi vida, intentando escribir una sensación, intentando transformarla en una imagen… Visualizo cómo me echas sobre la cama, cómo deslizas tu lengua por mi barriga hasta llegar a mis pezones para devorarlos, para estirarlos y hacerme sufrir. Qué estremecimiento tan divino, qué diabólico. Sigues subiendo por el cuello, mordiendo y lamiendo. Me agarras fuerte del pelo y tiras hacia atrás, nuestras mejillas se juntan fuerte, con rabia, una rabia fruto de la impotencia de no poder transmitir todo lo que sientes y comienzas a decir: “tus pies son míos, tus rodillas y pantorrillas, tus muslos y ese coño que huele a magia y a puta son míos. Tu ombligo, tu vientre, tus órganos, tus tetas y esos pezoncillos sensibles, el cuello, las orejas, tu sonrisa y tu lengua son mías, tus ojos oscuros, tu nariz, tus mejillas y esas pecas que las manchan. Eres tan mía, cariño, eres tan mía…”
Cómo odio ahora mismo estos pocos kilómetros que nos separan, qué celos más locos de ese ordenador que estarás tocando… qué lentos pasan las horas que quedan hasta que vuelvas a besarme.
Bailemos, como si esta fuese la mejor canción del mundo, como si el bailarla fuese lo mejor que se puede hacer en la vida.
Yo prometo no contenerme, prometo no guardarme ninguna mirada, ni un solo gesto, prometo no guardarme ni una sola barbaridad dentro, y si ves atisbo de vergüenza en mi mirada, abofetéame, ahuyéntala, no me deja vivir en paz y no la quiero. Prometo soltarme entre tus brazos, prometo derretirme por cada “Mía”, prometo volverme río sobre tus caderas, prometo no contener la saliva, ni las lágrimas. Prometo…
Te escribo obscenidades, sacas esa parte de mí que me libera, que me revoluciona por dentro, que me llena de deseo y pecado, que eriza todo mi cuerpo.
Ven, vamos a bailar desnudos, olvidando que no sabemos bailar, quiero sentir tu polla aún flácida en mi piel, quiero notar cómo se va endureciendo conforme mis tetas rozan tu pecho con esta canción de fondo y con la ciudad mirándonos tras la ventana…
Ven, ven este día gris de primavera, bailemos desnudos, ven y hagamos que esto no acabe nunca…
miércoles, 7 de junio de 2017
Me sube la bilirrubina
Son las 10:30 de la noche, Él está en la mesa de al lado con Su ordenador, suena Juan Luis Guerra y Él canta todas las canciones, silba las melodías y mi estómago está lleno de palomitas que revolotean cada vez que pienso que al fin voy a verlo en concierto. Esta tarde yo estaba triste, las hormonas a veces me juegan malas pasadas y Él, que no soporta guardarme secretos y mucho menos verme triste, me ha puesto una canción suya y me ha desvelado Su regalo de aniversario: “No estés triste, vamos a ir al concierto”. Las emociones me han desbordado, me he bloqueado y hasta que no he llorado un rato de agobio no he podido llorar de alegría.
¿Juan Luis Guerra? Os preguntaréis… me gustan muchas canciones y tipos de música, pero sólo tengo unos cuantos grupos o cantantes en la lista de "Indispensable ver en directo": Mecano, Depeche Mode, Muse, Revolver y Juan Luis Guerra. Mecano evidentemente está difícil, pero Él me llevó al musical y al concierto conmemorativo de Ana Torroja, Depeche Mode fue increíble y ya solo me quedaban tres… Lo que hace que Juan Luis Guerra sea el más especial es que me ha acompañado a lo largo de mis 30 años de vida. Sus “Burbujas de amor” me transportan a mis 7 años, a los veranos en el cortijo de la playa, a los apartamentos de los amigos de mis padres, a las cabañas que me hacía mi abuelo con esterillas... la Bilirrubina me lleva al asiento trasero del Ford Orión de mi padre, al tacto de su tapicería, el color y el olor… era la banda sonora de cada viaje a la playa, no sonaba otra cosa, y justo eso fue otra de esas señales que me dijeron que encajábamos a la perfección. El primer verano juntos, una tarde, el coche de Su padre, Él conduciendo de camino a la playa, la música empieza a sonar y ahí estaba, como si fuese lo natural, como si un camino a la playa no pudiese tener otra voz que la de Juan Luis Guerra “¿Te gusta? Es la música que mis padres me ponían cuando íbamos a la playa” no podía creerlo. Esa noche me dijo el primer “Te quiero”, hicimos el amor también por primera vez al lado del mar, bajo la Luna… y Juan Luis Guerra pasó de ser algo mío a algo nuestro. Años después mis hijas canturrean divertidas “Ojalá llueva café en el campo” cada verano, porque ahora los padres somos nosotros y hemos seguido con la tradición.
“Te regalo una rosa” ay, esta es realmente especial. Desde que nacieron a mis hijas les canto nanas antes de dormir, pero una noche le pidieron a su padre que lo hiciera. Conforme me acercaba por el pasillo escuchaba el susurro de Su voz cantándosela, desde entonces adoran esa canción y yo más, la ternura que me provoca que la quieran en sus mp3 “Es que es la canción que nos canta papá” como si yo no lo supiese, como si yo no la guardase como un tesoro justo por eso, como si las lágrimas no se me saltaran cuando las imagino de adultas en alguna celebración importante bailándola con su padre como algo solo de ellos. Con sus cabecitas echadas en Su pecho lleno de orgullo...
Podría decir mil canciones más, “Bachata en Fukuoka”, “Frío frío”, “Cuando me enamoro”… mil canciones que me traen mil sensaciones y recuerdos. Pero hay una que es especialmente importante porque representa perfectamente lo que siento por Él, y que se reafirma cada día un poco más: “Solo tengo ojos para ti” y es que cómo no tenerlos cuando tiene detalles como el de hoy, cuando está siempre pendiente de verme sonreír, cómo no tenerlos si Sus brazos son mi refugio, cuando Sus bocados son mi placer. Si Él cada día me muestra lo increíble que es, si Él me sube la bilirrubina, si Él me canta que quisiera ser un pez para pasarse el día mojado en mí, si Él… si Él es un sueño.
Quería publicar algo más salvaje, llevo tiempo con ganas de escribir sobre sexo sucio y duro pero al ponerme ante el folio en blanco con Él y Juan Luis Guerra de fondo me he enternecido. Las palomitas revolotean en mi estómago, no solo pensando en ese día, sino en el mes que queda hasta que llegue… adoro Su forma metódica de preparar todo.
lunes, 30 de enero de 2017
Traduciendo silencios
Es mágico tenerte a mi lado cada noche, notar tus pequeñas manos sobre mi cabeza los días que no puedo dormir, tus respuestas, esas que me cuesta creer, pero que me dan la calma que necesito a veces para vivir. Tu cuerpo es mi templo, ese en el que puedo pintar, ese que puedo arañar y morder, ese que puedo romper para reconstruir algo aún más bello. Te miro, tú dices que soy el responsable de lo que eres, y yo no puedo creer que algo tan hermoso esté hecho con mis manos humanas, si tú eres divina, si tú eres magia y sueño, si tú eres universo, un pequeño universo que a veces cuesta entender, un universo que a veces es belleza, a veces oscuridad, a veces vida y a veces destrucción, un universo que es mío pero a la vez desconozco, que controlo, me pertenece, o al menos yo lo porto.
Y no entiendo el mundo como lo haces tú, a veces tus lógicas no tienen ninguna lógica, a veces tu orden es un caos, pero quiero vivir rodeado de ti, quiero cerrar los ojos entre tus pechos que son estrellas, penetrar tu vientre y sentir la luna con la punta de mi polla, quiero perderme en tu sonrisa que es el sol. Noto el sabor del cielo cuando te muerdo, el sonido de la vida cuando gimes dolorida, cuando tu boca se abre un poquito por la queja, y entonces meto mi lengua en ella. Quiero perderme en el agujero negro que son tus besos, quiero vivir mirando la vida por la ventana de los misterios que son tus ojos. Y yo soy ciencia, yo soy matemáticas, pero tú rompes mis esquemas, no creo en magias, pero sí en la tuya, creo en ti, aunque tu lenguaje no sea el de las ecuaciones, aunque tu lenguaje sea el sentir. Llamas algo en mí, algo que a veces se traduce en fuerza para descargar sobre tus nalgas, en el oscuro deseo de sodomizarte, y otras se traduce en despertarte sonámbulo, amarte desde una parte que yo no sé que existe, pero que se despierta cuando mi mente se apaga. A veces se traduce en abrazarte fuerte cuando lloras, aunque el dolor que te provoca las lágrimas sea un dolor que no comprendo, un dolor que no sé de dónde viene. Pero te duele, te lo noto en el pecho, lo noto en tu llanto, no mientes, a mí no puedes, tus verdades borran todas las pizarras de los científicos que conozco. Y es que como dice la canción “tu locura es mi ciencia”.
Y es que veces te crees loca, y yo te digo que sí, que eres mi loca, esa que provoca cosas buenas en los demás, qué enfermedad hay que tratar cuando esa locura solo trae cosas buenas, si gracias a tus locuras la gente encuentra ánimo, qué más da si lo son o no. Pero te contaré un secreto, no creo que sean locuras, solo eres una persona que ve cosas que otros no podemos. Y yo sé que tengo suerte, porque yo entro en ti, duermo agarrado a tu teta, abrazado a esa magia que yo aún no veo, tengo suerte porque me agarras fuerte para llevarme contigo, a tu mundo.
Te miro, miro tu cuerpo, ese que me vuelve loco a mí, al final quizá seamos dos chalados, cada uno a nuestra manera. Las curvas de tu cintura me llenan de vértigo, son el tobogán de mis deseos, miro tu barriguita, esa que me gusta pellizcar, esa que te hace única para mí, porque eres la diosa de mis fantasías. Dices que quizá nos hicieran a medida, el uno para el otro, y te creo, porque tus pechos encajan perfectos entre mis manos, tus labios se amoldan perfectamente a mi polla, esa que se encaja al milímetro con tu vientre. Por no hablar de tu olor, da igual de qué parte de tu cuerpo sea, es tan satisfactorio el aroma a mora de tu cuello como el olor a puta de tu flujo. Toda tú me enciendes, quiero amarte, follarte, protegerte, quiero subirte sobre mis hombros y verte volar, te ves tan hermosa volando, son tan hermosas tus alas, esas que ya no están rotas, esas que me costó tanto reconstruir.
Ojalá pudiese decirte todas estas cosas, ojalá las palabras me salieran tan fluidas como a ti, pero no pasa nada, estamos hechos a medida y me lees la mente, tú entiendes todo esto cuando te digo que eres la mejor compañera que puedo tener, tú sabes qué siento cuando me huelo los dedos mojados en ti, tú sabes traducir mis silencios.
Cántame una de tus nanas, déjame envejecer a tu lado, dime que lo haré, dime que lo has visto, que lo sabes, que tu intuición te lo dice, dime que veré tu rostro lleno de arrugas, dime que tú verás el mío, dímelo. Si, como dices, hay más vidas, ninguna puede ser mejor que esta a tu lado. Me da miedo no recordarte en ellas, o recordarte y no tenerte, no sé qué asusta más.
Sabes amarme, yo sé amarte. Dime que existe lo eterno para que esto no acabe.
lunes, 28 de noviembre de 2016
De sexo y laberintos
Con la luz apagada, bajo el edredón me desnudo, no lo veo, no lo necesito, me basta Su piel, Su olor, Su calor para guiar mis besos por todo su cuerpo. Quiero hacerle el amor con todo mi ser, que no haya ni una parte de mi cuerpo que no le dé todo lo que tengo para Él. Siento Su piel en mis labios, despacio, sin prisa, tenemos toda la noche para amarnos. Comienzo a bajar suave por Su pecho, Su barriga hasta meterme bajo el edredón, pero antes coloco mi pelo para que mientras yo bajo lo vaya acariciando, quiero que mi pelo también le haga el amor, que lo acaricie como podrían hacerlo mis dedos, mi pelo soy yo también, ni uno solo de mis cabellos está falto de amor para Él. Noto mi melena por su estómago, y mi boca se encuentra con Su polla y entonces me pierdo en Él, lo lamo, lo saboreo, me entrego sintiéndome diosa, quiero darle mi magia, mi divinidad en cada lamida, quiero que Él también se pierda en mi boca, se pierda en mí, quiero lamer sus ingles, sus muslos, quiero perderme, quiero notar la suavidad de la lengua en Su piel, cada poro, cada rugosidad, cada vena, cada cicatriz, quiero perderme, lamerlo en un estado de semiinconsciencia, en ese estado que me surge cuando abandono mi mente, cuando la echo a un lado para solo sentir, para solo hacer sentir. Quiero transmitirle todo el amor que tengo, quiero hacerle llegar mi esencia, que me sienta tal y como soy, desnuda de mente y cuerpo. Vuelvo a subir lentamente, salgo de debajo del edredón y me siento como Alicia saliendo del País de las Maravillas por el agujero de la madriguera “¿Por qué? ¿Por qué me das tanto?” me pregunta con una voz profunda, y solo puedo contestarle dándole más… Le lamo el cuello, mordisqueo Su oreja mientras lo masturbo con el hueco que queda entre mi muslo y mi barriga, ningún recoveco de mí se quedará sin darle… Levanto Sus brazos y los acaricio con mis uñas suavemente, recorro Su axila con mi nariz, lo huelo, lo absorbo, transformo Su olor en pasión, me embriaga de deseo, me pierdo en sus feromonas, me pierdo en Él…
Y el momento ha llegado, quiero cabalgarlo, quiero subirme sobre Sus caderas y explotar, al fin explotar mi feminidad, mi divinidad, mi magia, quiero darle mi magia… Me penetra, en la oscuridad lo noto penetrarme, lo siento, lo acojo entre mis labios, lo saludo con mi humedad, lo complazco con la ternura de mi vientre, soy tierna por y para Él, soy laberinto pues se pierde en mí, Él es laberinto pues me pierdo en su amor… “¿Por qué me das tanto placer?” Y qué es el placer sino una respuesta física positiva ante el amor que se recibe, no le doy placer, eso es solo el síntoma de que le llega mi amor. Y yo también lo siento, yo también echo la cabeza para atrás mientras noto Sus manos en mi cintura, mientras me mueve contundente. Me vuelco hacia delante, buscando Sus labios, Sus besos, busco que me llene la boca con Su gemido y llenarle la Suya con los míos. Vaya noche de sexo, vaya noche de laberintos bajo la Luna…
Pero el equilibrio es la base de la vida, el equilibrio es la búsqueda eterna, es la clave de la magia, yo ya le he dado mi energía suave y tierna, yo ya me he entregado como solo puedo hacerlo. La diosa dócil, templada y erótica ya ha hecho su parte, ahora el dios pide su turno, no lo pide, lo exige pues su energía es necesaria para que la magia ocurra. Me tumba, se yergue, veo su torso ancho elevarse sobre mí, lo veo entre mis piernas que separa con Sus manos firmes. Se echa sobre mí, pecho con pecho, hace el movimiento y busca una entrada más cerrada, busca perderse en mi dolor, busca equilibrar la ternura con Su brusquedad, y ese contraste me eleva, notar el dolor en mi culo después de tener mi coñito al borde del orgasmo, el contraste que me lleva al precipicio de la vida, me lleva a asomarme a mi verdad, a nuestra verdad. Me embiste y yo aguanto los quejidos, de nuevo el equilibrio, ante el gemido: la queja. Ante el flujo: la lágrima. Ante mis caricias: Sus bocados. Ante mi amor calmado que pide y entrega: su amor arrebatador que exige y da sin dilación. Y el momento de perderse definitivamente el uno en el otro se acerca, lo noto en mis entrañas, esas que se contraen locas de placer y felicidad, llenas de dolor y realidad, lo amo, me ama, y nos corremos juntos, gemimos, quejamos, apretamos los ojos, yo en el hueco de su clavícula y Él en el mío, le entrego mi orgasmo y Él me da el Suyo, es magia, es amor, es vida, es mundo, es historia, es la diosa y el dios siendo eternos y mágicos, no puedo ponerle palabras más sencillas, menos místicas, es la alquimia que convierte lo terrenal, lo carnal, en lo divino…
Se vence sobre mí, Su peso me devuelve a la realidad, me hace recordar que es humano, que somos carne y huesos. Me hace perder lo etéreo y es justo en ese momento, cuando mi cuerpo vuelve a sentir su límite, cuando se rompe, cuando de la boca del estómago sale un llanto inconsolable, un llanto que en el momento de máximo dolor no hacía ni el amago de asomar, pero ahora se derrama por esos ojos que vuelven a ver. Es un llanto que me vuelve mujer, que se despide de la diosa, que la guarda de nuevo en el cofre del tesoro, pues el mundo no está preparado para verla, pues por ahora sólo Él es digno de contemplarla en su totalidad.
Sale de mí y me prometo en silencio guardar su semen dentro el máximo tiempo posible, como si guardara un trocito de esas sensaciones mágicas, como si aguantándolo alargara la magia, como si guardando su esencia dentro me mantuviese perdida en Él…
Pero los laberintos no son eternos, al final encuentras la salida, al final te encuentras, y es que es eso, eso lo resume todo: perdiéndome en Él, me encuentro.
lunes, 18 de julio de 2016
Hermana
Nunca estarás sola - Maldita Nerea
Hay momentos en los que las preguntas se apagan en mi mente, son microsegundos, ratitos en que ganan las certezas, en los que se callan los “Porqués y paraqués” ojalá pudiera presumir de que esos momentos son fugaces pero abundantes pero no, aunque sí puedo presumir de que cada vez son más. Y soy consciente de que llevo mucho dentro pero sola soy incapaz de sacarlo, aún necesito un estímulo externo para sacarlo. Pero para eso están ellos aquí, para creer en lo que digo, para provocar mis palabras.
Una relación de tres no es lo que imaginaba, no es lo que había prejuzgado. Nosotras nos encontramos porque debíamos encontrarnos, porque somos hermanas de otra vida, porque pactamos en esta volvernos a ver, para vivir momentos que den aire, que nos llenen los pulmones para seguir cada una con su misión, y la amo, la quiero como para llorar mientras se marcha, porque mientras se va soy consciente de su ausencia, y soy consciente de que debe ser así. No es la angustia de la despedida, no es la angustia de separarnos, no es ese miedo a no volvernos a ver, no es echar de menos nuestras charlas, no es saber que no amanecerás con ella cuando Él ya se fue hace rato al trabajo, no es que ya no habrá Tour en el colchón del sótano, no es eso… lloro de emoción, de la emoción que es comprender, de saber que lo que vivimos no es de este mundo, porque los tres juntos somos magia, de mil maneras distintas, pero magia.
Y no estoy enamorada de ella, no la amo como a una novia, aunque a veces bromeemos con ello, es mi hermana pequeña, porque me saca una energía que nunca viví, al menos no en esta vida.
Me apoyo en la pared, en esa esquina desde la que puedo verlos juntos sin estar metida en escena, no quiero follar con ellos, quiero mirarlos sin más, sonriendo sin querer, viéndola crecer en Sus manos, esas manos que me hacen crecer a mí. Quiero mantenerme al margen hasta que su llanto me haga correr a su lado para que me agarre la mano, para darle fuerza, esa fuerza que yo tuve que sacar sola, y que ahora me apetece facilitar. Me siento en el bordillo de la piscina y los veo jugar, chincharse, lo veo tocándola a “escondidas”, y yo no quiero mojarme, no quiero meterme en el agua por muy tentador que sea jugar los tres juntos, pero no es mi función, una certeza me lo dice en el pecho. Y es que los amo por separado, a cada uno por motivos distintos, y ellos me quieren, pero también se quieren, de maneras distintas. Y cada uno tiene una función distinta dentro de los otros…
Perdóname hermana, yo no puedo hacerte el amor, en la cama sólo puedo darle a Él, a ti solo puedo acompañarte, no puedo darte ese amor… pero a cambio te doy mi voz, mis palabras, mis dudas infinitas, y mis pocas certezas son tuyas también. Te regalo la tranquilidad de que después de vuestros momentos todo está bien. Porque los celos y la posesión no pegan en esta relación, porque el sexo es solo una herramienta, no es más mágico Su sexo que mis palabras. Porque con vosotros sólo me nace facilitar. Porque yo quería que Él tuviese tu trocito de alma y que tú te quedases con el Suyo. Te doy esa complicidad que raras veces me nace. Nunca me vi como líder hasta que te conocí y me cantaste “Yo te seguiré”, y entonces sí, entonces me nació una fuerza que no sabía que existía, y me puse a guiar, me puse a darte amor del que te puedo dar, del que sé que tengo que darte.
Nadie nos entiende, a veces creo que ni nosotros mismos entendemos qué vivimos, y lo sé porque esta semana ha pasado y ha sido una semana ajenos al mundo, una semana que parece no haber existido para el resto de la humanidad, porque no ha sido una semana humana, porque nos han nacido miradas y risas que no son terrenales. Y no sabemos explicarlo, queremos transmitirlo, gritarlo con un megáfono, pero las putas palabras no salen, las putas palabras se me ahogan en la garganta y me siento muda.
Y aquí me tenéis intentando explicar algo que no sé explicar, intentando gritar, cantar, susurrar, emitir sonidos guturales… a ver si encuentro la frecuencia en la que poder transmitir lo que siento.
Esta semana ha sido mágica porque hemos estado más cerca del cielo que de la tierra, porque hemos tenido momentos geniales, porque hemos sacado conclusiones geniales, porque hemos cogido aire, porque nos hemos amado de muchas maneras y todas preciosas. Pero ahora hay que seguir, no nos podemos quedar enganchados a lo bonito de lo vivido, tenemos que avanzar pues nuestro objetivo en la vida no es estar juntos, eso es solo el pacto que hicimos de facilitarnos, de facilitarnos el camino. Es solo el pacto que hicimos para tocar lo divino con las yemas de los dedos para que nos den más ganas de seguir luchando para conseguir agarrarlo con las manos.
No tengo más que decir, en verdad no puedo. Sólo sé que cuando esta canción sonó en tu móvil, cuando la pusiste como quién no quiere la cosa de camino a la estación, pero con toda la intención de que la escuchase, como si fuese un secreto que ya no pudieses ocultar más a pesar de no saber cómo recibiría yo ese mensaje, cuando sonó esta canción que ya había escuchado y nunca me había gustado, sentí algo increíble, me sentí muy afortunada por ser tu hermana mayor, porque sé que cada palabra de ella te recuerda a mí, que parece una conversación entre nosotras, que parece que otras personas han puesto palabras a cosas que nosotras no podemos, y eso es un honor inexplicable, y sí, una responsabilidad, pero de las que me gustan, de las que me dan vida.
Hermana, menos mal que tú, que Él, que nosotras… menos mal que los tres.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Qué hemos hecho bien
La letra de esta canción es perfecta para esta entrada. Si vais a amar a una persona, amad todo de ella, sino dejádla ir...
Parece mentira cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando empezamos este proceso, cuando empezamos a ser verdaderamente nosotros. Pero ya hace 7 años de aquello y ahora me parece un sueño lo que vivo, esto ha superado con creces mis expectativas y parece que cuando estamos en esta ensoñación olvidamos que no siempre fue así, que muchas cosas pasaron por el camino, muchas lágrimas derramadas, muchas angustias, muchos momentos en los que creía que todo se iba a la mierda. Pero aquí estamos, con una relación sólida y con futuro, por pasarnos nos ha pasado de todo, a estas alturas creo que lo único que puede acabar con lo nuestro es que se canse de mí. Analizo cómo hemos llegado hasta aquí, habrá muchos pasos mal dados, pero también aciertos. Qué es lo que nos ha funcionado, cuál es nuestro secreto… hay varias cosas que creo hemos hecho bien, por un lado creo que siempre hemos estado unidos, hasta en las discusiones, si en cuanto surge agún problema nos individualizamos, apartamos al otro, no lo dejamos participar de nuestras angustias, si cuando nos peleamos vemos al otro como enemigo estamos perdidos… Este fue mi error durante mucho tiempo, cuando surgía una discusión o estábamos en desacuerdo en algo creía que era posible que acabara en ruptura. Pero Él me enseñó que no, que las discusiones son discusiones, son situaciones que todos vivimos, que no le pareciera algo bien no significaba que quería acabar conmigo, que los momentos malos también existen dentro de la felicidad. Creo que es importante que también nos hemos dejado ser personas. En general somos muy conscientes de la debilidad humana, de las carencias, sabemos que nadie es perfecto, pero a la hora de la verdad es lo que le exigimos a los demás, sobretodo a nuestras parejas, no nos permitimos ni una sola debilidad. Sería algo así: "Sí, yo sé que los humanos podemos ser orgullosos pero tú no puedes serlo, porque tienes que hacerme feliz y feliz me haces cuando dejas de ser humano y eres perfecto". Hablo de las personas en general, pero en las relaciones D/s creo que está aún más marcado. Queremos una relación D/s en nuestras vidas, pero obviamos que en esa frase está la palabra “relación”. Veo sumisas y Amos buscando a la sumisa y al Amo perfecto. Una absurda fantasía. Creo que por eso las sumisas suelen preferir a Amos mayores y con muchos años de experiencia, como si esos años lo hubiesen convertido en EL AMO sin carencias ni defectos, en ningún sentido. No toleramos la “debilidad” dominante. Si no aceptamos que esto va a ser un camino juntos, que ninguno de los dos es perfecto, que surgirán discrepancias, momentos duros, si no nos permitimos equivocarnos no habrá camino juntos, o no será muy largo. La unión y la confianza entre un Amo y una sumisa ha de ser lo más intensa posible, lo que implica sinceridad absoluta, el Amo debe confíar tanto en ti como para sentirse igual de cómodo enseñándote sus fortalezas como sus debilidades, porque las tienen, todos las tenemos. Pertenecer es duro, pero me imagino a un Amo manteniendo el tipo, guardándose sus angustias para sí mismo, creyendo que tiene que ser un personaje perfecto siempre y realmente me da pena, eso no es vida. Mucho hablamos las sumisas de lo que nos gusta que nos protejan, de que nos abracen y nos digan que todo irá bien ¿De verdad creéis que eso no es una necesidad que tiene todo el mundo, sea cuál sea su raza, su sexualidad, su posición…? Es cierto que mi Amo ha necesitado muchas menos veces que yo ese consuelo, pero lo he amado igual o más cuando lo he acurrucado en mi pecho y le he asegurado que nada va a pasar. Si después de eso vuestra mirada hacia el Amo cambia, si lo creéis más débil por tener una necesidad humana de cariño y protección, entonces os pediría que dejaseis de buscar Amo, nunca vais a entender el significado de estar unidos, puede que destrocéis a quien se os acerque. Suelo ser condescendiente con muchas cosas, pero con esto no. Yo veo y siento a mi Amo como un dios, pero soy muy consciente de que no lo es.
Y por último hablaré del poco a poco, de los pasos del camino. Cuando le confesé lo que era y Él aceptó intentar este tipo de relación, fui tan idiota de pensar que al día siguiente todo sería como en mis sueños, protocolos, perversiones… pues no, todo fue muy lento porque así es Su ritmo , le gusta asentar bien antes de avanzar más. Mi impaciencia me volvía loca, pero Él tiraba de mi correa “Quieta perrita, despacito” así me he sentido estos años. Ahora Su dominio lo inunda todo, pero no fue así desde el principio. Los protocolos han ido apareciendo muy lentamente. Creo que hasta que no llevamos cuatro o cinco años de relación D/s el “Usted” no apareció. ¿Y siempre fuimos a mejor, a más? No, también tuvimos que dar pasos atrás. Hace poco esto mismo lo decía una pareja en twitter y sinceramente me alegré por ellos, si eres capaz de ver que ante un muro no hay que estrellarse y acabar con todo, sino que hay que dar unos pasitos atrás, analizar bien el muro para saber cómo pasarlo juntos, si eres capaz de eso, es que vas por muy buen camino, es que estás en una relación real en la que, más que los protocolos y los nombres, valen las personas, sabéis que queréis estar juntos y que juntos encontraréis la manera. Pero voy a otra pregunta ¿Por qué tenemos tanto miedo a equivocarnos?¿Por qué queremos un seguro de que todo saldrá bien para dar cualquier paso?¿Es que la vida nos arrea con una espada y en cuanto echamos marcha atrás nos la clavamos? No, no pasa nada, el conocimiento real no está en los libros, está en el ensayo y error. Aunque tengo una buena noticia para todos aquellos valientes que quieren atreverse y vivir sin miedo a tener que recular en algún momento: los pasos atrás no existen, no existen porque los que vuelven a la casilla anterior no son los mismos, ni sus circunstancias tampoco. Imaginemos a un investigador médico buscando una cura para una enfermedad. Sabe que parte de la fórmula está bien y le añade un nuevo ingrediente que cree funcionará. Pincha a la rata enferma y la rata muere. Tiene que volver a la fórmula inicial, pero ya sabe qué ingrediente no funciona, ya ha experimentado el error, ya sabe qué razonamientos equivocados lo llevaron a él. Conclusión: en la vida nunca se dan pasos atrás, sólo hay dos opciones, quedarte atascado o seguir adelante. Imaginemos al mismo investigador rompiendo probetas lamentándose de haberse equivocado, lamentándose de la rata muerta, jurando que no volverá a intentarlo por miedo a volver a errar... si elige esta opción es suguro que jamás encontrará la fórmula correcta.
Nosotros dimos “pasos atrás”, hubo un momento en que me dijo que no le llamase Amo, que no le hablara de Usted ¿Sabéis lo que me dolió? No dejó de dominarme del todo, pero quiso quitarme de la cabeza mis tontos patrones. Lo pasé muy mal, creí que todo había acabado, que volvíamos al principio, la misma sensación que cuando en la oca caes en la muerte y vuelves a la casilla de salida pero con una desilusión y desaliento reales. Ahora con la perspectiva del tiempo sé que no sólo no fue un paso atrás, sino que fue un gran paso hacia delante.
La moraleja de todo esto (y la digo sabiendo que también me la tendré que repetir a mí misma de vez en cuando): Dejad de imaginar la vida perfecta, sin sufrimientos, desilusiones, obstáculos, con el Amo perfecto que te guía sin vacilar, que jamás decae, que no sufre, que no se angustia, dejad de imaginar la vida que creéis os hará felices… y vivid.