Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de junio de 2017

Me sube la bilirrubina

Son las 10:30 de la noche, Él está en la mesa de al lado con Su ordenador, suena Juan Luis Guerra y Él canta todas las canciones, silba las melodías y mi estómago está lleno de palomitas que revolotean cada vez que pienso que al fin voy a verlo en concierto. Esta tarde yo estaba triste, las hormonas a veces me juegan malas pasadas y Él, que no soporta guardarme secretos y mucho menos verme triste, me ha puesto una canción suya y me ha desvelado Su regalo de aniversario: “No estés triste, vamos a ir al concierto”. Las emociones me han desbordado, me he bloqueado y hasta que no he llorado un rato de agobio no he podido llorar de alegría.


¿Juan Luis Guerra? Os preguntaréis… me gustan muchas canciones y tipos de música, pero sólo tengo unos cuantos grupos o cantantes en la lista de "Indispensable ver en directo": Mecano, Depeche Mode, Muse, Revolver y Juan Luis Guerra. Mecano evidentemente está difícil, pero Él me llevó al musical y al concierto conmemorativo de Ana Torroja, Depeche Mode fue increíble y ya solo me quedaban tres… Lo que hace que Juan Luis Guerra sea el más especial es que me ha acompañado a lo largo de mis 30 años de vida. Sus “Burbujas de amor” me transportan a mis 7 años, a los veranos en el cortijo de la playa, a los apartamentos de los amigos de mis padres, a las cabañas que me hacía mi abuelo con esterillas... la Bilirrubina me lleva al asiento trasero del Ford Orión de mi padre, al tacto de su tapicería, el color y el olor…  era la banda sonora de cada viaje a la playa, no sonaba otra cosa, y justo eso fue otra de esas señales que me dijeron que encajábamos a la perfección. El primer verano juntos, una tarde, el coche de Su padre, Él conduciendo de camino a la playa, la música empieza a sonar y ahí estaba, como si fuese lo natural, como si un camino a la playa no pudiese tener otra voz que la de Juan Luis Guerra “¿Te gusta? Es la música que mis padres me ponían cuando íbamos a la playa” no podía creerlo. Esa noche me dijo el primer “Te quiero”, hicimos el amor también por primera vez al lado del mar, bajo la Luna… y Juan Luis Guerra pasó de ser algo mío a algo nuestro. Años después mis hijas canturrean divertidas “Ojalá llueva café en el campo” cada verano, porque ahora los padres somos nosotros y hemos seguido con la tradición.


“Te regalo una rosa” ay, esta es realmente especial. Desde que nacieron a mis hijas les canto nanas antes de dormir, pero una noche le pidieron a su padre que lo hiciera. Conforme me acercaba por el pasillo escuchaba el susurro de Su voz cantándosela, desde entonces adoran esa canción y yo más, la ternura que me provoca que la quieran en sus mp3 “Es que es la canción que nos canta papá” como si yo no lo supiese, como si yo no la guardase como un tesoro justo por eso, como si las lágrimas no se me saltaran cuando las imagino de adultas en alguna celebración importante bailándola con su padre como algo solo de ellos. Con sus cabecitas echadas en Su pecho lleno de orgullo...


Podría decir mil canciones más, “Bachata en Fukuoka”, “Frío frío”, “Cuando me enamoro”… mil canciones que me traen mil sensaciones y recuerdos. Pero hay una que es especialmente importante porque representa perfectamente lo que siento por Él, y que se reafirma cada día un poco más: “Solo tengo ojos para ti” y es que cómo no tenerlos cuando tiene detalles como el de hoy, cuando está siempre pendiente de verme sonreír, cómo no tenerlos si Sus brazos son mi refugio, cuando Sus bocados son mi placer. Si Él cada día me muestra lo increíble que es, si Él me sube la bilirrubina, si Él me canta que quisiera ser un pez para pasarse el día mojado en mí, si Él… si Él es un sueño.


Quería publicar algo más salvaje, llevo tiempo con ganas de escribir sobre sexo sucio y duro pero al ponerme ante el folio en blanco con Él y Juan Luis Guerra de fondo me he enternecido. Las palomitas revolotean en mi estómago, no solo pensando en ese día, sino en el mes que queda hasta que llegue… adoro Su forma metódica de preparar todo.

viernes, 3 de marzo de 2017

Elegí mi camino, da igual el destino

Hoy ha sonado esta canción y me he acordado de esta entrada que escribí en mi antiguo blog allá por Octubre del 2013. Creí que la había pasado a este, cuando voy a buscarla y... ¡No lo había hecho! Aquí la tenéis, es cortita pero es una de mis favoritas, dadle al play y... ¡A pecar!


Highway to hell - AC/DC


No os fiéis de mi cara de niña, de mi pequeño cuerpo de adolescente, ni siquiera de mi nombre angelical, no os imagináis la de pecados que he cometido, no os imagináis la de cosas que dejo que me haga un hombre por placer, por lujuria. Las monjas repetían una y otra vez lo mal que estaba pecar, me repetían dónde iban las personas que lo hacían, y me da igual... quiero follar con Usted una y otra vez, quiero que me azote y me sodomice entre improperios. Quiero llorar de puro éxtasis, quiero gritar Su nombre con veneración, sólo Usted es mi dios, sólo por Usted me arrodillo, no para rezar, me arrodillo para obedecer, para demostrar mi inferioridad ante Su nombre, para comerle la polla dejándome la vida en ello.


Quíteme la cara de niña buena a bofetadas, a insultos, quítemela con Sus dedos entre mis piernas, saque la cara de zorra que sabe que oculto, esa zorra con la cara ardiendo, la boca entreabierta y la mirada apasionada.


No follemos entre música clásica, entre sábanas de seda, ponga Su música a todo volúmen, esta canción sonando en los altavoces. Esto es sexo sucio y obsceno, dejémonos de cursilerías y hágame Suya entre sábanas empapadas. Muérdame el cuello, márqueme el cuerpo con Sus dientes, sabe que es Su carne, cómala. Tire de mi pelo, lama cada rincón, embriáguese con el olor de mi piel, no huele a rosas, ni a empalagoserías de poetas, huele a lujuria, huele a posesión y entrega.


Sabe que le pertenezco, que algo dentro de mí dice que haga lo que haga, pase lo que pase seré Suya.


Diga un camino, un destino, diga la forma de llegar a él, yo lo seguiré ciegamente, sea mi guía, con los ojos vendados sentiré la aspereza del asfalto en mis pies desnudos, y paso a paso, pecado a pecado le seguiré a las puertas del mismísimo infierno.

viernes, 26 de junio de 2015

Un corazón que late

Fever Ray - If I had a heart


El cavernícola arrastrándome del pelo hasta la cueva para follar a perro por instinto. El vikingo que vuelve a casa de la batalla, sudoroso, sangriento y lleno de deseo en los ojos. El caballero feudal que se cree con el derecho de desvirgar a la doncella. El marido machista de antaño, que quiere su brandy y las zapatillas listas cuando llega a casa… mi sumisión es historia. ¿ Y si fui cada una de esas mujeres y si Él fue cada uno de esos hombres y nos gustó?.
Y si somos producto de lo que fuimos, y si en vez de fantasías son recuerdos. Y si yo quería ser doncella o vikinga, y si yo me dejaba arrastrar a la caverna, Él tiraba por instinto, yo me sometía por naturaleza. Y ahora no puedo llamarle de Usted por la calle, ahora la gente me mira mal cuando le sirvo, y si fuimos un corazón que ahora nos quieren arrancar, un corazón que, nos dicen, late mal.
Pero estos latidos me llenan de sangre y vida, estos latidos son los que marcan mis días.


Cuando llegue la noche latamos juntos, Usted con Su correa, yo con mi llanto. ¿Acaso no se trata de vivir, de mantenerse vivo como sea? Pero la mierda inunda el mundo, la naturalidad está penada, nosotros señalados.
El dolor físico es una aberración, aún cuando es consensuado, pero el dolor emocional está a la orden del día, sin castigo alguno. La libertad se esconde en locales clandestinos, sale de noche a hurtadillas, visita algunas camas, llena de aire algunos pulmones. Pero llega el día y tiene que volver a huir. Nadie quiere saber tu verdad, nadie quiere ver que sometida eres feliz. Oh! Dioses! ¿De verdad hay otro infierno peor que este, peor que este mundo que señala al libre, que impone leyes, peor que este que decide sobre tu cuerpo y tu vida?.
Dicen que si enseñas tu cuerpo está mal o está bien, dicen que ser sumisa es una cosa, definen que ser Amo otra, y tú no encajas, tú solo quieres pertenecer, quieres traer al presente ese corazón sumiso del pasado. Tú solo quieres servir sin lógica, quieres ser Suya sin importar cómo. Cada minuto, cada segundo, cada latido.
Cada día soporto menos ir por la calle, gente que vive vidas infelices me rodea, gente que sacrificó su única vida por condicionamientos absurdos, gente que no va más allá… y nos miran, nos señalan, miran nuestro comportamiento, tachan los castigos de algo aberrante, sin importar que mis lágrimas salgan de unos ojos brillantes y colmados de dicha.
Dime tú que me miras, dime tú que me señalas, por qué lo haces, qué más te da si soy buena sumisa o no, qué más da si te parece bien o mal lo que hacemos. No juzguéis y no seréis juzgados, dijo una vez un pobre sabio, no un dios. Dejamos que elijan por lo que tenemos que luchar, dejamos que transformen la sabiduría en dogmas ilógicos, en fachadas en las que ocultar la verdadera maldad. Dime tú, dime tú que siembras dogmas para recoger justificaciones. Yo no necesito sentenciar para justificarme. Soy como soy, no voy a buscar más explicación, me gusta que me someta, sentirme inferior a Él, satisfacer Sus deseos, también soy una princesita, caprichosa, presumida y miedica, una niña tonta que desea cosas que luego no puede soportar, ¿Y ahora qué? Con qué me vas a atacar si ya me he desarmado.
Quizá me desnudo mucho, quizás me abro demasiado, pero la mejor coraza es la desnudez. No tengo nada que ocultar, la mejor defensa es no tener secretos. Me llamas puta, sí lo soy. Me llamas sumisa, si lo soy. Me llamas pervertida, sí lo soy, me llamas… qué, ya se han acabado tus insultos y ataques, ya no te queda nada, ya estás agotado, y yo sin embargo aquí sigo sonriendo, latiendo...

viernes, 15 de mayo de 2015

Dioses y monstruos

Play y a disfrutar de esta canción. Follar con ella de fondo es maravilloso...

Gods and monster - Lana del Rey

Tengo los ojos cerrados, los músculos de todo el cuerpo apretados, no quiero que el golpe me pille desprevenida, no quiero la sorpresa del dolor. Me contengo, no quiero gritar, no quiero llorar, yo pedí esto, es mi obligación ahora contenerme. Yo decidí ser esclava, tengo que acallar esa horrible voz que me dice que esto no me gusta. Y es que en este mundo de entrega, dolor y marcas me siento una niña delicada a la que no se le puede tocar. Y aquí eso no vale, eso no es ninguna virtud, aquí eso es motivo de ser señalada, es motivo para que no reconozcan que eres sumisa. Y yo lo soy, no puedo vivir sin pertenecerle, pero… calla estúpida, los dioses leen el pensamiento, no querrás que oiga que odias estar en pompa esperando el azote… calla estúpida, sabes que si lloras, que si reconoces que no te gusta el dolor puedes hacerle dudar, sabes que te quiere demasiado, que es un Amo más protector que sádico, que es un Amo que prefiere dominar con gestos que con golpes, que si lloras puede que lo hagas sentir mal, aguanta, no seas esa puta caprichosa que eres siempre, calla y no llores. En estos años nunca había llorado por los azotes, y me extraña, siempre he sido débil físicamente, una llorona que con 28 años hipa por cualquier coscorrón, pero en los castigos y en las sesiones nunca. Sí he llorado por decepcionarle, sí he llorado por sentirme una sumisa horrible, he llorado por creer que no soy suficiente, que no estoy a la altura, pero ningún azote ha arrancado un llanto sincero de mi garganta.


Una mañana se lo dije, una mañana me planteé que no puedo controlarlo todo, que no puedo reprimirme más, es lo que he hecho siempre, intentar que las emociones no me pillen desprevenida. Pero con ello les quito intensidad, quizá era el momento de relajar los músculos, de dejar de apretar los ojos y probar el sabor de un azote de improviso, a qué sabe una situación cuando dejas de controlarla. Me ató, me prometí dejarme llevar, dejarme reaccionar como me saliese. Y me adentré en la tierra de los monstruos, arrastrándome, llorando y gritando que no podía más, pero no eran súplicas, era mi voz real, era la verdad saliendo de mi boca, quería que lo supiera, que viera las lágrimas rodar por mis mejillas, sabiendo que no podía más pero que poco importa eso, que se dice basta cuando Él dice basta. Me retorcí, lloré y me aparté, esa noche fui la peor sumisa del mundo, si no hubiese estado atada quizá hubiese salido corriendo. En mi mente me grité lo que nunca me había gritado, que eso no me gusta, que no me gusta el dolor y los azotes, que no me gusta, que no quise ser sumisa para eso, aunque asumo que forman parte de ello, pero que te guste una película, no significa que te guste cada segundo de la misma, me gusta la sumisión pero no los azotes. Me quitaba y lo miraba, veía la furia en sus ojos, tenía ganas de apalearme allá dónde cayera el golpe, odia que me quite, enciende la ira dentro de Él, esa mirada sólo sale en algunas ocasiones, y me asusta… Pero esa mirada es la que da sentido a todo, me hace evidente por qué hago las cosas, no me estoy quieta y callada por mí, si no por Él, yo no quiero estar ahí pero estoy.
A veces necesitamos no controlar, sé que no me porté bien, pero lo necesitaba, necesitaba llorar por los golpes, necesitaba encontrar mi posición, necesitaba liberarme de esa carga que me decía que si eres sumisa tiene que gustarte que te azoten. Soy Su esclava, haré lo que desee, asumiré Sus decisiones. Sé que no es perfecto, ninguno lo somos, pero ya lo sabía cuando me entregué. Estoy dispuesta a servir al dios y al monstruo, a veces lloraré y suplicaré, pero eso no significará que desee otra cosa, no significa que no quiera estar allí sufriendo para Él.
Quiero encontrar la paz, quiero llegar a sentir que hago todo lo que puedo, quiero que se sienta orgulloso de mí, que me pasee por esta tierra de dioses y monstruos triunfante, como el que sometió a la niñata que no sabía en qué se metía. Tenemos que dejar de intentar ser perfectos, yo no soporto el dolor y a Él le gusta azotarme, tiene que aceptar que lloraré y no me gustará, pero que debe seguir haciéndolo, es el Amo, por mucho que yo llore jamás dudaré de que me entregué a la mejor persona que conozco, que por mucho daño que me haga no es nada comparado con todo lo bueno que me da. Y lo deseo, Sus ojos de ira y ternura, deseo ser un ángel en Sus manos de monstruo, en Sus manos de dios… Deme de beber de su ambrosía, haga que nunca pase esto, que el tiempo no lo consuma, quiero llorar por Sus azotes para siempre. Había una roca tapando el río y Usted la quitó y ahora quiero llorar en Sus brazos atemorizada por los miedos de este mundo de dioses y monstruos, ya sé que tenerlos no me apartarán de Él, ya sé que tenerlos y admitirlos es humildad, es reconocer que aún tengo mucho que aprender.
Lloré en mitad de este bosque oscuro en el país de los dioses y los monstruos, lloré porque no soy fuerte, porque no tengo que serlo, los golpes me duelen, las humillaciones me humillan, cuando la saliva corre por mi cara me angustio, y no pasa nada, es lo que se espera de mí cuando me escupe en la cara, ya está bien de hacerme la digna, eso aquí no vale. El monstruo me dice que me rebaje y lama el suelo, el dios me abraza y me dice lo maravillosa que soy por hacerlo. Quiero vivir eternamente en esta espiral de deseo, vergüenza, humillación y amor. Jódame una y otra vez en este bosque, jódame, jódame cómo cojones quiera, quiero vivir este infierno, y llorar, quiero llorar al fin. Hágame llorar por favor, convierta a esta niña caprichosa en un ángel, enséñeme mis debilidades, enséñeme que las niñas tontas en este mundo no valen, y yo no valgo para otro mundo.
En la tierra de los dioses y los monstruos yo era un ángel de alas caídas, Él un dios y un monstruo duro y hermoso.

viernes, 1 de mayo de 2015

Relato de amor y sexo

¡Hola! Hoy os traigo una canción que ultimamente me tiene loquita. Los azotes con ella de fondo duelen un poco menos, y cuando lo veo cantándola en el coche me estremezco...


Undisclosed desires - Muse


Quiero besarla, amarla entre el sonar de la correa, quiero tenerla en mi cama, venerar su cuerpo de diosa, morder su carne tibia, apretar sus diminutos pezones entre mis dientes afilados. Quiero que se sienta sucia y pura.
Sabe que la quiero, no he parado de acompañarla en el camino, pero eso tiene un precio. Sabe que me tendrá siempre, pero habrá dolores que tendrá que soportar, perversiones que conceder. Sé que los sufrirá y los disfrutará a la par. Sé que quiere ser mía, sé que no hay otra cosa que desee más, y yo... yo no quiero una vida sin ella.
Miro su cuerpo retorcerse a cada azote, no le veo la cara, pero sé que la aprieta para no soltar ni un solo quejido. Cómo no quererla, cómo no amar a una mujer que se ha entregado, que depende de mis manos, que las besa tras azotarla, que relaja su garganta para que mi polla entre más fuerte.
No llores tesoro, solo usaré la correa una vez, solo lo necesito una vez más. Después te haré el amor al ritmo de esta canción, haré bailar tu cuerpo al ritmo del deseo y el placer. Primero te penetraré a cuatro patas, deseo follarte viendo el color de tus nalgas. No quiero ver tus ojos aún llorosos, me recordarán que te dolió, me recordarán lo duro que me puse al ver que te dolía. Pero te amo, eres el deseo hecho mujer, eres el sueño hecho carne, eres un ángel atado a la tierra, atado por mis cuerdas, atado a mí.
Luego me tumbaré en la cama, te acurrucarás bajo mi brazo como un animalillo buscando cobijo, agarraré tu barbilla para que me mires, quiero ver la profundidad de tus ojos castaños, quiero ver esa boquita entreabierta. Te sonreiré suave y me devolverás la sonrisa. Sabes lo que hacer, sabes que deseo que te subas encima de mí, estás deseando complacerme. Esa cara de pena se va transformando, se transforma en una cara llena de lujuria y presente, qué más da que sea lunes, martes o el maldito día que sea, hoy queremos follar hasta que nos dé el alba, hasta caer agotados de sexo y amor.
Te miro sobre mí, contorneándote como un auténtico demonio, buscando verme estremecer, estás incorporada, veo tu cuerpo, tu mirada pendiente de mí. Sé que has sufrido, los dos lo hemos hecho, sé que estuviste perdida, que andabas mendigando amor porque creías que no lo merecías, yo solo quise mostrarte lo mágica que eres, sólo quise desvelarte una verdad que clamabas en silencio. Sólo quise mostrarte que podías ser libre, que no tenías que ocultar lo que creías que era el pecado anidado en ti. ¿Ves qué feliz eres ahora? No hace falta que me lo digas, estás llena de inocencia y entusiasmo, creo que nunca te he visto así. Ahora follas como una perra, follas como una diosa libre de ella misma, una diosa que decidió entregarse a mí, que decidió aceptar que no quería ser libre nunca más. No te defraudaré, atenderé tus deseos de ser sometida por mucho que ello te duela. No te decepcionaré, te usaré a mi antojo, haré que te arrodilles y lamas mis pies, pellizcaré tu carne como si fueses un juguete, sí, te haré sentir una linda muñequita en manos de un niño perverso. Lo hago por ti, así es como te muestras en todo tu esplendor, lo hago por mí, eres la única con la que puedo ser yo.
No quiero correrme, no te muevas así por favor, aún no. De un movimiento brusco y rápido te pondré bocabajo en la cama, me subiré encima de ti. “Estate quieta, no te muevas” poco a poco penetraré tu pequeño culo, ese culo estrecho que me aprieta la polla a cada movimiento. “No te muevas tesoro, no te muevas, no me prives del placer que es sodomizarte así”. Te oigo lloriquear, echo mi peso en ti, quiero abrazarte, que me sientas cerca, no soy un monstruo, o sí, o quizás lo seamos los dos, qué coño importa, vamos a estallar de placer. Meto mi mano bajo tu vientre, quiero acariciar tu clítoris a la vez que me muevo, quiero oírte gemir de ese placer doloroso que te vuelve loca. Tus fluidos chorrean entre mis dedos, huelo tu pelo y no aguanto más, te lleno de mí, noto tus espasmos bajo mi cuerpo, la melodía de tus gemidos inunda la habitación.
Nos tumbamos exhaustos en la cama, esa cama que es testigo de tanto amor y sexo. Te miro, me sonríes, te sonrío. Así, desnudos, nos tapamos. Te das la vuelta, yo me acoplo a ti, no hay encaje mejor que el de tu cuerpo y el mío. Me siento el hombre más afortunado del planeta, giras un poco la cabeza “Lo quiero mucho, Amo”, al ratito te susurro al oído “Yo también te quiero”. Nos dormimos con el calor de nuestros cuerpos como nana de cuna. Eres tan pequeña y grande a la vez, soy tan pequeño y grande a la vez. Me siento el hombre más afortunado del mundo…

miércoles, 22 de enero de 2014

La música dolía

Él ponía la misma canción cada vez que la castigaba, sonaba fuerte mientras los azotes irritaban sus nalgas, era la banda sonora de sus ratos de cara a la pared. Esa canción ocultaba su llanto cuando la correa la golpeaba. Poco a poco se convirtió en un símbolo, si cometía una falta durante el día, Él no le decía nada, y por la noche mientras ella terminaba de lavarse los dientes, se desnudaba para ponerse el pijama o subía las escaleras para irse a la cama, la ponía, ponía esa canción, y ella se encaminaba lenta e inevitablemente hacia su castigo.
Un día, en una cafetería, mientras charlaba alegremente con sus amigas, una melodía familiar llegó a su oído. Todo dejó de importar, las voces de las personas que allí estaban se volvieron casi imperceptibles, no contestaba a sus amigas que le preguntaban qué le pasaba, todo daba igual. El sonido de la radio se alzó sobre todo lo demás, la letra le erizaba la piel, las notas musicales le golpeaban el cuerpo, la canción le hizo sentir su entrega, le recordó a quién pertenecía. Y es que, en aquel sitio, en aquel momento, incluso lejos de Su Amo y de la correa... la música dolía.