Mostrando entradas con la etiqueta fantasías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantasías. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de julio de 2015

24/7

Miro atrás, me veo con 7 años imaginándome de mayor, deseando sentir todo aquello que no entendía. Me veo ya con 10 años fantaseando antes de dormir, los príncipes no eran para mí, yo quería hombres malos que me esclavizaran, que me retuvieran para obedecerles, para dar rienda suelta a sus fantasías perversas. Con 14 años encerrada en el baño, tocándome, pellizcándome, rezando para que el hombre de mis fantasías abriera la puerta y me dominara. Miro atrás y veo que siempre quise pertenecer cada segundo de mi vida, y aunque ahora tengo eso, aunque ahora vivo aquello que siempre deseé no ha sido fácil, ni lo es.
El 24/7 me ha dado llanto y angustia, puede que ahora sea mi felicidad, pero sigue atormentándome, condiciona muchos de mis pensamientos, condiciona muchas de mis sensaciones y muchas de mis decisiones. He llorado mucho por desearlo y lloro mucho por el miedo que me da a que no sea real, a que todo sea producto de mi mente fantasiosa.
Llevo toda la vida en 24/7, aunque fuesen Amos inventados, estaban presentes en cada uno de mis pensamientos, no sé ser de otra manera. El 24/7 no es algo nuevo, es algo que traigo aprendido no sé de dónde.
Y me he sentido rara, muy rara, me he sentido enferma, loca… y aún no tengo muy claro que realmente no tenga un problema mental, no por ser sumisa, no me malentendáis, sino por esa fantasía que inunda mi mente, por esa habilidad de ver el mundo a través del prisma de mis sueños. ¿Y si creo que se hacen realidad y no es más que una imaginación?¿Y si es producto de mi mente? A ver, las cosas son como son, pero y si esa felicidad que siento es un aliño fantasioso de la realidad.



El 24/7 para mí ha sido anhelar y desear dolores y tormentos que ahora no puedo soportar, es desear que Él sea un sádico a pesar de yo no ser masoquista, es violar todas las leyes de la igualdad y la razón. Es luchar por ser una esclava, por sentir lo que te dicen que no se debe sentir. Es hacer sacrificios por otra persona, renunciar a momentos tuyos, a vivencias, es tener que morderte la lengua en más de una ocasión. Me he sentido un bicho raro, un monstruo, una loca, pero sabía que sin eso no podía vivir, que renunciar a esa parte de mí sólo me traería problemas.
Sé que hoy es el 24/7 que es un día en el que celebrar que lo vivo, que tendría que decir sólo cosas buenas, y es cierto que el 24/7 tiene una parte maravillosa, pero de ella ya os he hablado, esa parte ya la conocéis y seguro que la imagináis, es una parte que lo compensa todo, pero hoy quiero enseñaros que también me ha hecho y me hace sufrir, que tiene una parte dura y difícil, que no es un cuento de hadas y azotes. Hay que estar muy seguro de que es lo tuyo, muy seguro de que quieres formar parte de ello, muy seguro de que eso te hará feliz.


Sé que son divagaciones, pero soy así. Las bofetadas de realidad son las que más daño me hacen, un daño profundo que hace temblar los cimientos de todo en lo que creo. Y es que mi historia es tan bonita que me atormenta.
No sé que es el 24/7 para otros, para mí son unos números que odio y amo a partes iguales, unos números que forman parte de mí, que llevo en cada recuerdo de mi infancia, en cada poro de la piel, en cada lágrima y cada gemido, son unos números que le dan sentido a todo, pero que, a veces, también lo enturbian todo.
El 24/7 es un amasijo de anhelos, deseos, orgasmos, locuras, pensamientos, necesidades, lágrimas, es un amasijo de carne, huesos y sangre que lleva mi nombre.

martes, 9 de junio de 2015

Era, soy y seré una puta

“Qué puta eres” ”¿Por qué eres tan puta?” ”Cómo me gusta que seas así de puta” son frases que en lo que va de año se han vuelto muy constantes en mi vida. Creeréis que para mí es ofensivo o que es un insulto que tolero porque es mi Amo, pero no, es mucho más que eso, me siento liberada y aceptada. Soy una puta, siempre lo he sido, sólo que ahora no tengo por qué ocultarlo.
Puff… vaya presentación. A ver, para tratar de explicar a qué me refiero primero habría que definir un poco el término “puta” ya que si nos ceñimos a su significado es una mujer que cobra por sus servicios sexuales. No, no me refiero a esto, no soy ese tipo de puta, aunque haya fantaseado mucho con ello. Hace un tiempo hubo un debate en twitter sobre si eso era aceptable o no, que no era legal, pero si miramos el BDSM desde el prisma de la legalidad apaga y vámonos. Mi Amo no me prostituye, no porque no sea legal, ni porque sea denigrante para mí ni historias de esas, no lo hace porque perdería el control, el dinero crea en la mente de las personas la ilusión de que tienen derecho a algo, a eso es a lo que no quiere enfrentarse. Bueno, hecho este inciso continúo, la sociedad le ha atribuido a la palabra muchos significados que se entremezclan unos con otros hasta tal punto que dos personas pueden estar diciendo “Soy una puta” y cada una referirse a cosas completamente distintas. Puta puede ser una mujer que ha estado con muchos hombres (sí, lo que en versión masculina es un triunfador, follador, vividor). También puede referirse a una mujer que le gusta el sexo, atractiva y provocadora… aunque esta definición me guste, y pueda sentirme un poco así, no es a esto a lo que me refiero cuando digo que soy una puta. La definición que voy a dar de puta, es mía personal, puede que nadie lo vea así, simplemente le atribuyo esa palabra por poner una, y porque siento que me encaja bien. Me considero una puta porque deseo y he deseado toda la vida satisfacer a los hombres, ese ha sido y es mi fuente de placer.
Desde pequeña me he sentido atraída por los hombres, la sexualidad y la sumisión, pero una sumisión general. Siempre me he sentido inferior a los hombres y a algunas mujeres, decidme que eso está fatal que os diré que lleváis razón, pero es lo que sentía. Eso es algo que no he vivido de manera negativa, me sentía inferior a ellos y me encantaba. Lo que me gusta es saber que estoy satisfaciendo sus deseos, aunque no obtenga placer físico con ello. No me excita hacer una mamada, no me excita nada de nada, pero me gusta porque sé que estoy haciendo disfrutar. Siempre he tenido la imaginación muy activa, recuerdo ser niña, ir andando por la calle e ir imaginando lo que esos hombres que me cruzaba querían hacerme, he llegado a desear que me violaran de verdad, solo quería satisfacer. Esto que cuento es duro, siempre he pensado que estaba un poco loca, y puede que sea cierto. Si pienso en mi adolescencia y recuerdo las situaciones con los chicos, creo que muchos abusaron de mí, yo no sabía decir no, no sé si quería decirlo, me gustaba sentirme así en el momento, aunque después me quedaba muy mal emocionalmente y no sabía por qué. Recuerdo uno concretamente que sí dije que no quería, pero él insistió, me presionó, y cedí, cedí porque en el fondo yo pensaba que llevaba razón, que mi obligación era satisfacerlo. Poco a poco me fui creando una imagen ante mí misma muy oscura, quería eso, pero no lo quería así… Cuando llegó Él fue un soplo de aire fresco, sentí que quería estar con un único hombre. Mis “amigos” me dijeron que no duraríamos, que yo no servía para tener novio. Yo estaba segura de que se equivocaban, que simplemente nadie me había dado la oportunidad de ver que podía satisfacer no sólo un rato, sino toda la vida a un hombre.
Esto que estoy contando es algo que me avergonzaba y me avergüenza aún, pero al fin puedo aceptarlo, Él me ha ayudado a hacerlo. Tanto me avergonzaba que nunca se lo dije, incluso cuando le dije que deseaba someterme, no dije que sentía esa necesidad de satisfacer a los hombres en general, que aún seguía imaginando lo que los hombres querían hacer conmigo. Pero es un hombre inteligente y me conoce más que yo misma. A principios de este año todo cambió. Se había dado cuenta de que no había entregado todo de mí, que no era sincera del todo con Él, y quería tenerme entera: O te entregas de verdad o se acabó todo, en eso se resume lo que me planteó. Fue duro, todos esos años sentía que lo traicionaba, pero tenía mucho miedo, cómo contarle lo puta que era, lo mala persona que me consideraba, no me entendería ¡¿Quién entendería una cosa así?!... Para no variar me equivocaba. Se lo dije, se lo confesé todo, le dije el tipo de mente que tenía, cómo me sentía, me quité el mayor peso que me he quitado nunca, me quedé abatida, no sabía qué iba a pasar, quizá me dejaría para siempre, me repudiaría y no volvería a ser Suya… pero me dio otra opción, entregarme del todo, ser su esclava física, mental y emocional. Todo estaría bajo Su control, mi mente y mis pensamientos lo primero. Por eso llevo mi libreta, para apuntar cualquier pensamiento que tenga, si veo a un hombre y me siento inferior, o si me viene a la cabeza qué me haría, o si tengo un deseo… todo tiene que saberlo. Cuando eso pasa me castiga, me dice que soy una puta, pero a mí esa palabra no me suena a insulto, me suena a aceptación. Es algo que no me gusta de mí pero que está ahí, lo he puesto en Sus manos, para que Él haga conmigo lo que quiera. Que me castigue cuando lo crea necesario, que me abofetee mientras me dice que yo valgo más que todos con los que me he sentido inferior juntos. Él es la cura a mi enfermedad. Sabe que soy Suya, que Él me ha domado, que jamás obedeceré a otro hombre, que aunque las situaciones me pongan cachonda, nunca las realizaré si no es por orden Suya.
Es curioso, porque yo aún no lo he superado, aún no me siento bien con esa parte de mí, no me gusta tener esos pensamientos o sensaciones, pero Él sí, quizá porque es el motivo perfecto para castigarme, o quizá por la satisfacción que le produce haber sometido a la bestia, o porque sabe que, al ser así, podrá hacer conmigo lo que desee, pero solo Él y quien Él ordene.
Como siempre digo, no intentéis verme a través del BDSM, quizá lo que aquí he descrito no tiene nada que ver con lo que es una sumisa en BDSM, pero ya dije que nunca busqué pertenecer a este mundo, simplemente tengo un sentimiento parecido. Pero no soy sumisa, cuando descubrí el BDSM sí lo creí, ahora no, ahora soy Suya, simplemente. Quizá no entendáis por qué, pero por mucho que cuente hay cosas que callo. Mi vida le pertenece a Él, no a un Amo, no a un dominante que quería una sumisa, mi vida le pertenece exclusivamente a Él, es Suya porque se la ha ganado.