Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de julio de 2017

La entrevista

https://youtu.be/_N6GmGG_1Ck

 

Ahora que ya han pasado dos semanas desde que se publicó este vídeo creo que es momento de hacer balance de esta experiencia. Como ya sabía hubo muchas partes que tuvieron que ser eliminadas, había que resumir tres horas en media. Por ello he decidido contestar algunas de esas preguntas por aquí para poder profundizar un poco más, lo iré haciendo en distintas entradas. Por otro lado yo tenía miedo a los comentarios, me puse en lo peor, creí que una horda de personas irrespetuosas me escribirían de todo. Pero cuál fue mi sorpresa cuando esa horda nunca apareció. La mayoría de esos comentarios eran muy positivos, e incluso los que no estaban de acuerdo o no entendían mi forma de vida lo manifestaron de forma respetuosa y pude mantener pequeños debates con algunos, debates de los buenos, de los que te nutren. Aún estoy digiriendo esa tolerancia, me doy cuenta que en esta vida hay de todo, pero de lo bueno hay mucho, solo que lo malo hace más ruido. Sigo creyendo que la vida me mima mucho, en todos los años que llevo “exponiéndome” en redes sociales, blog y demás… nunca he sido el objetivo de personas cerradas, ni de insultos o acoso de ningún tipo. Quizá alguna cosa no me haya gustado o me haya enfadado, pero no lo recuerdo porque han sido hechos aislados que tampoco me han hecho daño. Por supuesto que he leído cosas que no me han gustado, pero dirigidas a un colectivo con el que me haya sentido identificada pero hacia mí concretamente no lo he vivido nunca. Así que esta experiencia me ha confirmado que hay más tolerancia de la que a veces creemos.


Por otro lado no puedo estar más agradecida a todas esas personas que me han escrito al correo, que me han contado cosas que no han contado a nadie. Es todo un honor que hayan tenido esa confianza en mí. Esta parte quizá sea la más “exigente” para mí, porque he intentado poner en cada contestación lo mejor que tenía para cada persona, he sentido la responsabilidad de responder a esa confianza que han depositado en mí. Hay muchas personas que me han dicho lo aliviados que se han sentido al ver el vídeo… y ese era mi objetivo desde el principio, así que más feliz no puedo estar por haberlo logrado.


En mi círculo cercano no he tenido más que buenas palabras, mi madre, mi padre, el marido de mi madre, mi tía, mis amigas, las madres del cole… todos me dijeron cosas preciosas tras ver el vídeo, y supongo que os haréis una idea de  lo importante que es eso para mí. Antes de grabarlo ya sabía que contaría con su apoyo, pero sentirlo a la hora de la verdad emociona.


¿Y a nivel personal? Esto es más complejo, ese vídeo para mí ha sido y es una experiencia que me ha aportado varias sensaciones y conclusiones. Me ha hecho ver que soy muy exigente conmigo misma, me ha hecho ver que la imagen que tengo de mí no es igual a la que transmito. Eso ha sido una gran lección, me ha hecho relajarme un poco, aceptarme y valorarme un poquito más. Por otro lado cuando lo grabé sentí que cerraba un círculo, que quizá esa sería la última vez que hablase de BDSM, pero aquí llega lo complejo, para ti es un círculo que se cierra, pero para otros eres un círculo que se abre. Evidentemente de lo que me preguntan es sobre BDSM, habrá nuevos lectores, nuevos seguidores en Twitter que me han buscado por ese tema y yo siento que merecen respuesta. Tengo que ser realista, sabía que eso sucedería, que yo ya no tendría la necesidad de hablar de ello pero otras personas sí tendrían necesidad de que lo hiciese. Así que ahora tengo que llegar a un punto intermedio, tengo que llegar a esa capacidad para transmitir todas las partes que me componen. Es fácil decir: voy a hablar solo de sumisión, pero es que mi concepto y sensaciones respecto a esta han mutado, han crecido y han llegado a otro nivel. Quizá por eso sentí que era un círculo que se cerraba, porque resumí todos estos años en los que viví el BDSM a un nivel profundo pero más superficial. Pero ahora he trascendido esos sentimientos, he descubierto que mi sumisión va ligada a una parte mucho más profunda, que está relacionada con esa parte “espiritual” que siempre he tenido. En esta entrada mostré que en mí había dos Ángelas, y ahora os digo que cada vez hay menos de esa división, que cada vez existe más unidad dentro de mí. Quizá eso sea el resultado de este duro trabajo que es conocerse de verdad. Cada vez compruebo que nada es casual, que las partes que nos componen están estrechamente relacionadas por muy distintas u opuestas que nos parezcan. Y aquí estoy, intentando encontrar la forma de transmitir todo lo que siento sin miedo, intentando establecer los límites sobre qué contar y qué no.


Llevo tres días intentando escribir algo, me salen mil cosas, cada una totalmente distinta a la anterior, y ninguna me convence. Esa es la prueba de que necesito unas vacaciones para poner en orden todo esto, para poder alejarme, coger perspectiva y establecer un lugar desde el que transmitir. El lunes nos vamos de vacaciones, estoy deseando entrar en el mar, meditar al atardecer en la orilla, estoy deseando empaparme de momentos de paz, de chiringuitos y risas en familia. Estoy segura que este descanso me traerá grandes cosas, que me sacará las palabras adecuadas para plasmar aquí.


Para terminar esta entrada tengo que darle las gracias a la vida por cada señal que me manda, por cada persona que aparece en mi camino, por cada oportunidad de encontrarme. Le doy gracias por haberme impulsado a escribir aquella primera entrada, sin ella todo hubiese sido más difícil y no os tendría a vosotros, los que me leéis. No tendría esta sensación de cariño que me transmitís. Tengo que dar gracias a la vida por hacerme sentir tan querida de formas tan distintas y maravillosas.

miércoles, 21 de junio de 2017

Viaje a Barcelona

Salimos a las doce de la noche destino Barcelona, pero ese viaje comenzó mucho antes, varios meses antes.


Un día me crucé con un vídeo en Youtube, unos chicos entrevistaron a una chica que se dedicaba a la prostitución por voluntad propia, me pareció un video genial, la trataban con respeto pero a la vez con cercanía, pensé que si alguna vez hablaba de mi forma de vida en público sería con alguien como ellos. Me fui a la bañera y no paré de fantasear con cómo sería, qué cosas diría, era solo una película, no tenía ninguna fe en que eso pasara, no es algo raro en mí montarme ese tipo de teatros en la cabeza. Cuando me secaba estaba ya en el punto de sentirme mal por saber que solo era una película mía, que eso jamás sucedería, sobretodo porque no sería capaz de dar ni un solo paso hacia ello. Le escribí a mi Amo, le dije que estaba tristona, le conté el porqué. Tras hablar con Él me senté frente al ordenador a escribirles un mail, al menos por proponerles el tema, aunque decidiesen coger a otra persona para hablar sobre ello. Ese mail se quedó en borradores durante meses. Un día volví a ponerme gris, a enfadarme conmigo misma por saber que tengo la capacidad de hacer muchas cosas, de conseguir muchas cosas pero estar paralizada, no dar nunca el primer paso para llegar a ellas. Para solucionarlo decidí hacer ese día un pequeño gesto, algo que me calmara la decepción conmigo misma que me amargaba el día. Y recordé el mail, estaba escrito, solo tenía que darle al botón de enviar. Ya no era por aquella película en la ducha, como hablé con algunas personas de mi entorno, no creí que fuesen ni a leerlo, seguro se perdería entre los miles de mails de propuestas de trabajo y fans. Y debo reconocer que estar tan segura de ello me aliviaba, dar a enviar me calmaría pero no supondría mucho más, no me enfrentaría a nada. Qué puta es la vida, cómo no nos deja hacer las cosas a medias. Le di a enviar por la mañana y esa tarde tenía su respuesta, querían que fuese a grabar con ellos. Corriendo se lo dije a Él: ¿Y ahora qué hago? “Pues qué vas a hacer, ser valiente del todo”. Dos meses después estaba viajando hacia Barcelona, a desnudarme.


En eso dos meses he sentido de todo, valor, inseguridad, fuerza, miedo, incredulidad… De todo, el miedo a que mi vida cambie en algo era lo más duro.

Ha sido una aventura, creo que de las experiencias más extrañas de mi vida, el rodaje fue largo e intenso, por problemas ajenos a los que lo estábamos haciendo hubo muchos cortes, tuve que retomar muchas respuestas por las interrupciones... Me sentía fuera de la pecera, fuera de mi mundo y mi seguridad, pero a la vez me sentía bien, rodeada de personas que valoraban lo que estaba haciendo, hablando de algo tan íntimo y personal como es tu vida y cómo la vives. Y tenerlo a Él sentado frente a mí me aportaba esa seguridad que necesitaba. Y su “Qué orgulloso estoy de ti, eres una valiente” al final de todo fue muy importante para mí. Cuando acabamos de grabar fuimos a ver la ciudad los dos solos, Barcelona es bonita pero reconozco que ese día no podía fijarme en ello. La cabeza me hervía: “¿He dicho esto?¿He dicho lo otro?¿Me habré expresado bien?¿Y si se saca de contexto?¿Qué pensarán los que me leen?¿Qué pensarán mis amigos?¿Y si dejo de gustarles?¿Y si dejan de leerme porque no soy como esperaban?¿Saldré fea?¿Me dará vergüenza verme?¿Seré capaz de verme y escucharme?¿Irán mucho a por mí?¿Me criticarán de forma dañina mucho?¿Seré capaz de soportarlo? Etc…” y mil cosas más, os estoy siendo muy sincera, fue una tarde horrible, en la que el Ego estaba privándome de disfrutar de la ciudad, de Él y mi gran paso. Ahora lo veo, ahora me diría en ese momento que dijese lo que dijese, pase lo que pase, el hito para mí ya está hecho, he sido capaz de dar un gran paso, de conseguir algo que me he propuesto, di ese primer paso y los que le siguieron, eso no puede arrebatármelo nada.


Pero poco a poco el resto del viaje me ha ido llevando a nuevos aprendizajes, nuevas conclusiones. A veces planeamos las cosas creyendo que son aleatorias pero no lo son en absoluto y resulta ser lo que necesitabas. El segundo y último día en Barcelona fue mil veces mejor, estaba tan nerviosa los días previos que no planeé qué quería ver, dónde ir, comer… pero Él sí, así que me dejé llevar. Ahora tengo esos momentos “tontos” esos que son los que me gustan, la coca cola que te tomas en el sitio más insospechado, el ratito que te sientas en esas escaleras antiguas a la sombra, tengo los lugares a los que Él me llevó, tengo esa riquísima comida al borde del mar, esa infusión en el Bosque de las Hadas, ese mojito de Frambuesa con vistas a la Rambla…


A la vuelta decidimos parar en algún pueblecito y hacer noche para no hacer el viaje del tirón, perdíamos un día de Barcelona pero volver a viajar diez horas seguidas me parecía una locura. Sé que en la era de las comunicaciones, de los transportes, viajar en coche parece raro, pero nos gusta lo clásico del coche, la música sonando, cantar esas canciones con los paisajes a nuestro alrededor, viajar a nuestro aire, a nuestro ritmo... Pues ese pueblecito fue de esas cosas “casuales” que luego descubres que no lo son. Cuando llegamos a Bocairent mi energía cambió por completo, entre montañas, rocas enormes, casas antiguas, me sentí como en un retiro, necesario, un nexo entre lo extraño de Barcelona y la rutina de mi hogar. Fue como si el universo me sacara del mundo para dejarme coger fuerzas. Allí los nervios y miedos de Barcelona desaparecieron por completo, mi mente dejó de estar aturdida. No olvidaré esa placita con su frescor nocturno, esas patatas bravas, la horchata, el mojito, el licor de arroz… esa sensación de estar sentados sin más, dejándote envolver por el encanto del lugar. No olvidaré esa ruta mágica con ese hueco en la roca, ese en el que me pidió que me quitase las bragas. No olvidaré esa casa que olía a historia, con sus preciosas escaleras, esa sensación de que algo o alguien nos rondaba, esa noche con las manos al cabecero de barrotes, con las campanas dando las en punto, sonando una vez para las y cuarto, dos para las y media, tres para las menos cuarto, y Su voz entre bocados, azotes, pellizcos, pinzas etc… “Uy las campanas, a ver si te acuerdas de lo que te he enseñado ¿Qué hora es?”.


Y no me olvido tampoco del viaje de vuelta, con esa tormenta de verano que me regaló ese olor que tanto adoro a tierra mojada. Ese batido de Matcha y ese crep recién hecho que sabía a gloria.


Este viaje ha sido una aventura, una que me ha hecho pasar ratos extraños, pero que me ha dado también grandes cosas y momentos. Y una vez me ha hecho confirmar que elegir bien la compañía en las aventuras es casi más importante que la aventura en sí.


Gracias Amo por conducir toda la noche para llevarme a mi destino, gracias por hacer bonitos los días que mi mente quiere sabotear, gracias por darme esos detalles que marcan tanto la diferencia, gracias por dejarme mirarlo embobada mientras tararea y conduce. Gracias por guiarme siempre.

viernes, 29 de mayo de 2015

Entrevistando a Pelusilla II

Continúo con las preguntas que me hizo una lectora por mail, y que empecé a responder en este post:

¿Aceptas que tu Amo esté con otras sumisas?
Bueno, este es un tema complejo, que justo el otro día estuve dándole vueltas… Yo soy una esclava, en teoría acepto cualquier cosa que quiera hacer mi Amo. Pero vamos a ser sinceros, somos personas, somos un matrimonio y una no es de piedra. Así, en general, mi Amo puede estar con la mujer que quiera, la única condición que pongo es que me lo cuente, creo que es poco pedir. Como he dicho soy humana y los celos pueden aparecer, pero son unos celos controlados que, más que hacerme sentir mal, me excitan. Pero me propusieron que matizara más, que distinguiera entre cómo me sentiría si tiene sexo con una chica vainilla y una sumisa. Le he dado vueltas y cada cosa tiene sus pros y sus contras. El sexo con una chica vainilla en principio tiene la ventaja de que, de alguna manera, me hace sentir más segura, sé que ella no le va a dar algo que necesita, es decir, me voy a sentir por encima de ella para Él. Pero hay algo que no me gustaría, y es que imaginarlo teniendo sexo vainilla me confundiría, o me enturbiaría un pelín la imagen que tengo de Él, quizá sea porque a mí el sexo vainilla me aburre, así que no entendería muy bien qué buscaría en el sexo sin dominar. Bueno, quizá solo sea que le atrae esa chica y se la quiere follar, pero no sé, yo pienso en follar con un hombre que no quiera dominarme y no me atrae nada de nada, quizá por eso no lo comprendería. Y qué pasa si es con una sumisa, quizá me sentiría más insegura o más celosa. Ella le puede dar, teóricamente, lo mismo que yo. Una sesión es algo muy íntimo, e imaginarme a otra viéndolo de la misma forma que lo veo yo me da más cosquillitas en el estómago de lo normal, pero reconozco que me excita mucho más que la situación anterior. Veo más natural que un Amo tenga sexo con una sumisa que con alguien vainilla. Así que si tengo que escoger prefiero que sea con una sumisa, y si puedo estar delante para verlo... ¡Mucho mejor!
Creo que en nuestro caso la confianza es fundamental, sé que esté con una chica vainilla o una sumisa, siempre estaré por encima para Él, ya que le doy más que sexo, incluso más que entrega, nos queremos y eso no lo puede cambar nadie, y si cambia, es que ya no nos queremos lo suficiente y si es así prefiero descubrirlo, aunque duela.


¿Has estado con hombres delante de Él? ¿O con mujeres?
Sí y sí. He estado con hombres delante de Él, curiosamente con más hombres que con mujeres, que son más reacias a jugar. Me ha cedido a hombres, sin que entre ellos hubiese juego, y hemos jugado con mujeres teniendo sexo entre los tres, no sé si me explico. Pero aún no estoy satisfecha a este respecto, ni con ellos ni con ellas, porque no eran dominantes y sumisas. Y, en contra de lo que siempre pensé, los mejores tríos han sido con una mujer. Con los hombres en mi cabeza es más excitante pero, a la hora de la verdad, me siento extraña y no consigo excitarme del todo, me pongo muy nerviosa, me da vergüenza y noto mucho que no es Él. Además, los hombres a los que me ha cedido me tratan demasiado bien, y eso hace que pierda toda la magia jaja. Lo que me excita de que me ceda es sentirme un objeto, que debo obedecer y punto, sin ue importe lo que yo quiera. Si empiezan con regommellos en plan "Quizá no quiera""¿Te importa que te toque?""A ver si le va a doler"... la situación pierde todo el morbo. Con las mujeres es distinto, hay más complicidad, aunque físicamente me guste menos, mentalmente estoy más tranquila, y que toda la atención no esté puesta en mí me relaja bastante.
Delante de mí no ha estado con otras mujeres, en el sentido de yo en un rincón mirando, que por cierto es otra fantasía sin cumplir, pero en esos juegos sí lo he visto interactuar con ellas mientras yo estaba fuera de la situación. En una ocasión que estábamos otra mujer y nosotros, me quedé apartada un poco, lo ví masturbándola entre Sus brazos, susurrándole al oido. Otra noche jugamos con una pareja, mientras yo estaba con el hombre lo vi teniendo sexo con ella, vi cómo ella se la comía, algún día contaré esta experiencia que comenzó un poco regular y acabó de una forma que aún me excito mucho cuando recuerdo cómo la sometió… En estas ocasiones no sentí nada extraño, al revés, son de las escenas que más me excita recordar.


¿Tienes alguna fantasía que no se haya cumplido?
Tengo muchas, ese es el problema de tener una mente como la mía, que he imaginado cientos y cientos de fantasías. Pero bueno, por decir alguna concretamente y que tengo más presente, es la de tener amigos y amigas que practiquen BDSM, que lo vivan con la misma seriedad que nosotros y de vez en cuando jugar con ellos. Me refiero tanto a parejas como a un Amo o a una sumisa. Aunque mi fanatsía suprema sería que existiera una comunidad como la de Historia de O, llena de Amos, Amas, sumisas y sumisos. Que fuese todo protocolario, que Él tuviese todos esos amigos Doms, que de vez en cuando se hicieran sesiones conjuntas, cenas, actividades sexuales... pero desde la seriedad.


Y aquí concluyo por hoy, pero no creáis que esto acaba aquí, continuará...

martes, 12 de mayo de 2015

Entrevistando a Pelusilla

Las entrevistas es algo que siempre me ha gustado, cuando las leo me gustaría que me las hicieran a mí, estás expuesto a que te hagan preguntas que nunca te has hecho o que nunca te has parado a contestarte a ti misma. Hace poco os pedí que os pusiérais en contacto conmigo para sugerirme temas, o decirme cualquier cosas que os apreteciera. Me ha dado mucha alegría ver que algunas lo hayáis hecho, y podéis dar fe de que contesto, que es algo que os ha sorprendido a casi todas, antes o después lo haré siempre :). Bueno, pues una de las lectoras me hacía una serie de preguntas, me sentí como en una entrevista y me gustó, así que con su permiso las iré contestanto por aquí, y así introduzco otro tipo de post. A los que estéis dudosos de escribirme ¡Animaos! ¡Qué no muerdo! Siempre que seáis respetuosos claro... pero que sé que lo sois.


Pues empezamos estos post que tan pomposamente he titulado "Entrevistando a Pelusilla", pero es que me hacía mucha ilusión:


¿Qué es lo que más te gusta?
Hay muchas cosas que me gustan, muchas sensaciones que me llenan de emoción, pero como tiendo a ser demasiado empírica, voy a intentar buscar cosas concretas. Desde pequeña hay dos cosas que me han fascinado. Como os conté en el primer post, mi vecina y yo jugábamos a BDSM sin saberlo, ella me dominaba y yo me sometía. En casi todos los juegos, aunque cambiaba la situación, las cosas que pasaban eran casi siempre las mismas. Pero imaginar estas dos cosas me daba más cosquillitas de la cuenta. Nuestros juegos nunca eran reales, es decir, juagaba a que me pegaba pero no me pegaba, a médicos me ponía una inyección pero, por supuesto, no me pinchaba. Respecto a esto recuerdo que sí había algo que me hacía de verdad, cogía un lápiz con punta, me lo ponía en un cachete y me subía las braguitas para que se me clavara. No me hacía mucho daño, pero me daba una sensación real que me gustaba. Pero bueno, no me voy más por las ramas, las dos cosas que me han fascinado siempre son que me azoten en las rodillas y el sexo anal. Respecto a las rodillas tengo poco que añadir o contar, lo único que es algo que me excita más pensado que realizado, a ver, verlo sentado dándose en la rodilla para que me ponga en ellas sí me excita, pero una vez puesta, y ya sintiendo los azotes, esa magia infantil se me pasa un poco…
El sexo anal siempre ha sido mi pasión, creo que es el punto perfecto entre mi masoquismo y su sadismo. Me fascina lo mucho que le gusta a los hombres, no digo Doms, si no hombres, es la forma más básica de dominar. Tienen nuestros chochitos húmedos, calientes, que se abrirán sin problemas, pero ellos quieren ese agujero estrecho y que nos duele horrores abrir. Cuando era adolescente jugaba un poco con mi culito, una vez me puse un supositorio mientras me masturbaba, pero me escoció (sensación que odio por encima de todas) así que fue un fracaso absoluto. Pero en mi mente sí lo imaginaba, sí inventaba mil situaciones, aparatos y torturas, todas por el culo. Cuando lo conocí a Él nuestro sexo era alucinante, pero jamás pensé decirle nada de eso. Recuerdo una noche, habíamos alquilado una casa rural con unos amigos un fin de semana. Llevábamos unos pocos meses juntos, tres a lo máximo… nos pasamos el fin de semana follando como perros, no durábamos ni dos horas sin sexo, nuestros amigos hacían bromas, pero yo estaba en el paraíso. La noche del sábado la pasamos despiertos, solo sacaba la polla para cambiar de posición, fue una noche maravillosa. Ya casi al final, cuando el sol empezaba a entrar por la ventana, yo estaba subida encima Suya, cuando su mano poco a poco se dirigió hacia mi culito, como quien no quiere la cosa. Os juro que aluciné, no había nada que me pudiera apetecer más, no dije nada, los dos seguimos como si ese dedo no estuviera acariciando lo que estaba acariciando… hasta un tiempo después no lo comentamos. En los 4 años que estuvimos de novios vainilla, pocas veces intentamos tener sexo anal, y la verdad fueron un poco fracaso, ahora sé que el sexo anal sin una dominación más evidente no me funciona. Cuando le confesé lo que quería, cuando decidió intentar dominarme, lo primero que hizo fue follarme el culo, creo que estaba deseándolo… se subió encima de mí, comenzó a metérmela mientras yo me quejaba, “No voy a parar, lo siento pero no voy a parar, no voy a parar, lo siento” no paró de repetir aquello, y esa mirada apareció por primera vez ante mí. Hasta mucho tiempo después no conseguí correrme con la penetración anal y, según que posturas, aún hoy no lo consigo, por muy cachonda que esté. Que me folle el culo para mí es extraño, es un dolor prácticamente insoportable, unos días más que otros, sufro y sufro, hasta que un mecanismo en mi cabeza salta y aparece un placer muy intenso, mi teoría es que mi cabeza no puede soportar tanto dolor y manda un estímulo positivo para calmarme. Pero ese es el momento en el que tengo que tener cuidado, porque no controlo el orgasmo, y como tenga la desdicha de correrme mucho antes que Él… ahí ya no me queda más que soportarlo como pueda. Lo bueno, es que follarme el culo lo vuelve loco, y eso unido a mi cara mientras me corro hace que se vaya sin remedio. Y eso es otra cosa que adoro del sexo anal, Sus gemidos, esos gemidos diferentes a todos, ese sonido que hace que parezca que le duele de tanto placer…
Lo único que me da miedo es que mi culo se acostumbre, no quiero que se abra, quiero que siga apretadito… menos mal que de eso Él se preocupa mucho, me deja bastantes días entre una penetración y otra y a veces me pone un poco de hielo después de follarme.


¿Podrías actuar como switch o Ama?
En esto no tengo dudas, no, no podría ser switch, rotundamente no. Tengo una mente compleja que necesita mucha concreción, tener las ideas claras es para mí fundamental, no podría vivir sin saber cuál es mi sitio. Claro que esto está muy relacionado con mi forma de vivir la sumisión. SI no me vale ser sumisa solo un rato, no puedo ser switch o Ama. ¿Por qué Ama no lo he negado rotundamente? Pues porque hace un tiempo me planteé que quizá me había equivocado, que quizá había interpretado mal las señales. Me excitaban las escenas de sumisión, me excitaba ver a la mujer sufrir, tengo una mezcla rara entre sumisión y sadismo, no me excita que me azoten, pero me excita ver cómo azotan a otra. Voy a especificar que no me gusta que me azoten en el momento, pero el antes y sobretodo el después me encanta, me paso los días recordando cómo me azotó, o pensando en que Él se excitó con ello. Por ello, pensé que quizá me había confundido, siempre he pensado que con la imaginación tan perversa que tengo hubiera sido un Ama muy muy cabrona. Pero un día, jugando con una amiga, Él le dijo que me azotara, y ella lo hizo, lo hizo fuerte y sin dudar. Luego puso el flogger en mi mano, me ordenó que la azotara, me pareció la orden menos excitante del mundo, no quería, es más, era incapaz. Me aterraba dañarla, me daba miedo, y no me mojó ni un poco. En mi mente algo se esclareció, no me había equivocado, por muchas perversiones que invente, siempre quiero ser yo la que las sienta. Él tampoco podría cambiar de bando, en el 24/7 no se actúa por roles, sino por personalidades o condicionamientos, yo soy sumisa no tomo el rol de sumisa. Creo que esas dos maneras de vivir el BDSM están condenadas a no entenderse, OJO, no a no respetarse, es sólo que cuando uno tiene una mentalidad nunca podrá saber cómo piensa el que es distinto a él. Algunos no comprenderéis cómo puedo someterme en todos los aspectos de mi vida y siempre, igual que yo no entiendo como algunos pueden vivirla solo a ratos. Y no pasa nada, es normal, mientras nos respetemos todo vale.


Y hasta aquí la entrevista por hoy ;). Por favor, recordad que es mi opinión y mi manera de ver las cosas, ni vosotros ni yo tenemos la verdad sobre nada.