viernes, 27 de febrero de 2015

Volviendo a casa

Play y a leer:


I´m coming home - Skylar Grey


Sola, desnuda, la lluvia mojando cada trozo de mi piel, el pelo mojado pegado a mi cara, el asfalto arañando mis pies, la naturaleza limpiando mi suciedad. Pienso en ese tiempo oscuro, perdida, buscando a tientas por las calles de mis miserias. Desorientada, las dudas atormentando mi cerebro, los fantasmas del pasado asustando a esa niña que tiembla en un rincón, sintiéndose una mísera gotita sucia en el océano. Mareada, vomitando mis angustias, pellizcando mi piel, tirándome del pelo para sentir algo, aunque sea dolor y pena, pero sentir. Mi alma adormecida, atrapada en una maleta que nadie quiere llevar, como un tesoro maldito que nadie quiere cargar. Y si sonrío, y si una tímida sonrisa asoma es por poder seguir adelante, por luchar vagamente contra una enfermedad que me vuelve loca poco a poco, una enfermedad que marchita el cuerpo y el espíritu.
Sola, desnuda, ante la puerta de una casa, la lluvia mojando cada trozo de mi piel, limpiando el sudor pegajoso y maloliente de un camino lleno de problemas inventados, imaginaciones de mi mente retorcida… Miro al cielo, grito hasta agotar el aire de mis pulmones, hasta que no son más que dos globos desinflados dentro de ese cuerpo que tanto he rechazado. Grito de rabia, de fuerza, de impotencia, implorando ayuda, grito agradecida a esa lluvia que se lleva la porquería con la que cargaba. Absorta, poseída con vehemencia, en trance por la falta de oxígeno y las ganas de que todo cambie, llenándome de lluvia, de naturaleza… Un sonido me trae de vuelta a esa calle, a ese asfalto clavado en mis pies. El ruido de la cerradura, la puerta se abre y ante mí aparece un hombre, un hombre de pequeños y profundo ojos negros, que me miran fijamente. El hombre se acerca, me abraza con fuerza, una mano aprieta mi cabeza contra su fuerte pecho, y lloro. Lloro de alivio y desahogo, sé que todo ha pasado. Me rodea con el brazo y me lleva dentro… “Pasa, el camino seguirá siendo duro, el cuerpo y el alma te dolerán a ratos, pero ya nunca más estarás sola ni perdida. Te lo prometo” Entro, la lluvia está cesando, las gotas grandes e intensas ya no son más que pequeñas chispillas casi imperceptibles. Me detengo, lo miro, me devuelve la mirada y muestra una sonrisa limpia, fresca y sincera “Ven”.
Sonrío, lo entiendo todo, donde esté Él está mi hogar. Decidle a todos, no, mejor gritadle al mundo que he vuelto a casa, a Su casa.

miércoles, 25 de febrero de 2015

50 luces de Pelusilla o cómo desmontar falsos mitos sobre BDSM

Si estás leyendo esto es que, o ya conoces el BDSM o tienes algún interés por este mundo. A muchos la curiosidad os habrá surgido leyendo 50 sombras de Grey. Si es así, te recomiendo que lo almacenes en tu mente con cariño, como esa casualidad, esa señal que hizo que tu chispa saltara, esa chispa que te dice que necesitas algo más para ser feliz. Pero a parte de eso, hazme caso, y olvida lo que has aprendido sobre BDSM en él, porque no coincide con la realidad en muchos aspectos. En esta entrada voy a desmontar varios falsos mitos que rondan al BDSM utilizando mi propia vivencia dentro de él. Espero que os ayude:
1. Las personas que forman parte del BDSM (Amos, Amas, sumisas, sumisos) son personas trastornadas y atormentadas: Nos pondré a mi Amo y a mí como ejemplo. Los dos hemos tenido una infancia feliz, hemos tenido problemas normales, como todo el mundo. No estamos traumatizados y dormimos muy bien por las noches. Desde fuera somos un matrimonio normal y corriente, una pareja joven que disfruta saliendo con sus amigos, que vemos series en el sofá, decimos tonterías y nos reímos mucho.
2. Un Amo es un maltratador: cuando conocí a mi Amo, era un chico alegre y bueno de 20 años. Estuvimos 4 años en una relación vainilla, fuimos una pareja normal, con sus buenos momentos y sus malos. Me gustaría decir que fui la novia ideal, pero no es así, a veces era insoportable y no lo trataba bien. Lo llevaba al límite de su paciencia, él era el que calmaba esas situaciones. Nunca me prohibió salir con mis amigas, ni me controlaba o acosaba, y sobretodo JAMÁS me puso una mano encima. Haré hincapié en que fui yo la que le confesé mi condición de sumisa, le mostré el BDSM cuando él no sabía ni que existía. Al principio le costó mucho azotarme, su mente y condicionamientos le impedían causar cualquier tipo de dolor a la mujer a la que amaba. Pero, precisamente movido por ese amor, comprendió que yo lo necesitaba.
3. El BDSM puede hacer mal a la sumisa, anularla como persona: Como os he dicho antes, a veces era una persona difícil de llevar, egoísta, posesiva y con la autoestima baja ( aclaro que dentro de los límites normales, no estaba loca jaja), todos tenemos nuestros defectos, no lo vamos a negar. Desde que nuestra relación tornó de vainilla a D/s he crecido mucho como persona, gracias a mi Amo. Con Su ayuda me he vuelto una persona más constante, organizada, tranquila, respetuosa, generosa… mi autoestima, antes casi inexistente, ahora se ha multiplicado por 1000. Me siento valiosa, hermosa y competente. En este punto aclararé que esto no significa que sea la solución para todo el mundo, solo digo que no me ha anulado, sino al contrario.
4. Ser Amo es fácil porque es tener a alguien a tu servicio: Esta es una definición muy simplista. Cuando le dije que quería que fuese mi Amo, creerás que pensó que vaya chollo, pues no. Fue un proceso muy lento y difícil para Él. Ser Amo no es sentarse en el sillón a esperar que te traigan una cerveza, te pongan las zapatillas y te hagan una mamada porque sí. Quizá esa situación se dé, pero porque previamente has demostrado que eres una persona que lo merece, es recíproco. En mi caso, Él me da protección, cariño, me mima, me quiere, me ayuda, está a mi lado, es paciente, comprensivo, detallista, responsable, comprometido... y yo a cambio me entrego.
5. Las sumisas son mujeres sin carácter: Hace unos tres meses le confesé a mi madre mi condición, sus primeras palabras fueron: ¿Sumisa?¿Tú?. Y es que soy mujer de mucho carácter y personalidad. Desde pequeña he tenido muy claro lo que quiero y he peleado por ello. Siempre fui tremendamente orgullosa y no he soportado que nadie quedase por encima de mí. Y eso sigue siendo así, excepto con Él. Las sumisas nos entregamos a una persona, no al mundo entero. Al revés, creo que hay que ser tremendamente fuerte y tener el suficiente carácter como para asumir lo que eres y dejarte llevar por un Amo.


Bueno, creo que por esta vez es suficiente, aunque hay muchos más mitos que desmontar en cuanto al BDSM, los descubriremos más adelante.

lunes, 23 de febrero de 2015

Un regalo para un gran amigo

Hoy no tenía programado subir ninguna entrada, pero acabo de caer en que es el cumpleaños de un amigo y me gustaría hacerle un pequeño regalo en forma de post. Vosotros no lo conocéis, pero tiene mucho que ver con este blog ya que es el que me ha ayudado a montarlo. Él es amigo de toda la vida de mi Amo, y yo lo conocí cuando empecé a salir con Él. Poco a poco ha pasado a ser amigo mío también, y le hablé de nuestro tipo de relación, y de mis sentimientos más profundos antes incluso que a mis amigas, vale que estaba un poco borracha jaja, pero siempre he confiado mucho en él. Es un hombre inteligente, con el que me encanta debatir o filosofar. Como siempre le digo es mi crítico personal, allí donde los demás ven que lo he hecho bien, él sabe ver lo perfeccionista que soy y es capaz de decir ese algo que siempre se puede mejorar y además con buen criterio. Como ya he comentado varias veces, nuestros amigos saben más o menos cómo es nuestra relación, mis amigas intentan disimular su espanto, y Sus amigos bromean sin profundizar mucho. De todos, a parte de mi mejor amiga, es el único que creo que nos comprende, siempre he notado su respeto y ha sabido ver que hay mucho más que unos azotes de vez en cuando. Es por ello que me decidí a pedirle ayuda aún sabiendo que, al hacerlo, iba a poder ver nuestra parte más íntima, esa parte que solo veis vosotros. Es gracioso que sea más fácil mostrar todo esto a gente desconocida que a tus amigos con los que llevas toda la vida.


Bueno, pues me gustaría contaros de él, que es un chico muy sensible, que sabe captar la profundidad de la vida, aunque aún no sabe gestionar su don y eso le hace sufrir. Es de esas personas con las que gusta mucho estar porque te hace reír y sonreír todo el rato. Es un hombre muy valioso, que se merece muchas cosas pero que aún no es capaz de verlo. Hay personas que te duelen, que ves lo lejos que podrían llegar, lo felices que podrían ser, lo mucho que podrían disfrutar de la vida, pero no puedes hacer nada, ya te puede doler la boca de decírselo que hasta que ellos no den el paso, no hay nada que hacer. Es muy curioso, justo él ha sido de las personas, que en mis momentos más bajos, han intentado hacerme ver lo mucho que yo valía, de los que más me han repetido que no entendían mi baja autoestima, de los que más me han animado a cambiar mi forma de percibirme, pero él que está en la misma situación, no sea capaz de verlo.


Sé que me vas a leer, así que sólo decirte que espero que este año nuevo que empiezas te traiga ese algo que buscas, que saques fuerzas, seas valiente y al fin seas feliz. No hay nada a tu alrededor que te lo impida, solo gente que te quiere, nosotros mismos somos nuestro mayor obstáculo. Yo por mi parte, prometo repetirte lo valioso que eres una y otra vez, por si oyéndolo como un mantra consigo ayudarte. Y prometo también callarme y escucharte, si así lo prefieres.


Muchísimas felicidades M. me alegro de que seas mi amigo, que formes parte de nuestras vidas. Como persona y como amigo tienes un gran valor.

jueves, 19 de febrero de 2015

Jugando a videojuegos

Ya sabéis que me encanta poner una canción y escribir automaticamente ¡Dadle al play y a leer!


Lana del Rey – Video Games
Lo miro jugando a video juegos, bebiendo cerveza y riendo con sus amigos, parece un tipo normal, nadie imagina el temblor que recorre su cuerpo cuando hago algo que no le gusta. “ ES QUE NO SABES QUE ERES MÍA, ES QUE NO SABES QUE ESO ME MOLESTA, MIRA LO QUE CONSIGUES, MIRA LO QUE ME OBLIGAS A HACER” me dice mientras me azota esposada a la cama. Estoy atada a Él, a Su amor y Su dolor. Da igual las cosas que imaginé, ahora está aquí, tras de mí con una fusta en la mano, el dolor es real e intenso. Sus caricias me enamoran, necesito acurrucarme en Él, sentir el olor y el calor que emana su piel, veo la ternura en sus ojos. Pero ahora me mira frío y distante, la decepción y el enfado se reflejan en su gesto. Por qué, por qué, por qué… me repito una y otra vez, por qué nací con la sumisión en la sangre y la insatisfacción en la mente. Me mira al otro lado de la cama, las lágrimas, la saliva y el rimmel manchan mi cara, me duelen los brazos y las nalgas, pero ya todo me da igual, solo quiero que me desate y correr a acurrucarme a su lado.
Me siento tan dolorida y tan viva, las emociones me erizan la piel. Cuántas mujeres estarán en esa situación esta noche en esta ciudad, me siento triste y afortunada. Es un Amo fuerte y orgulloso, las esposas en mis muñecas me recuerdan que he de ser cuidadosa, cautelosa. Es Su casa y respondo ante Su ley.


Estoy agotada y dolorida pero veo la belleza de la imagen: Él desnudo, medio tumbado sobre la almohada mirándome fijamente, yo con las manos esposadas a los pies de la cama, desnuda de rodillas, el pelo alborotado y la cara sucia, incapaz de mirarlo directamente. Es tarde, mañana hay que madrugar, pero da igual, el tiempo se detiene en la habitación, la entrega me desborda y la devoción me inunda ¿Todo esto es por mí o por Él? Perdí el control hace mucho.
Lo miro jugando a video juegos, bebiendo cerveza y riendo con sus amigos, parece un tipo normal pero anoche me dejó el culo, las muñecas y el vientre doloridos. Lo noté, lo sentí, la impotencia me lo gritó, eso no se finge, parece un tipo normal, pero no lo es.

lunes, 16 de febrero de 2015

¿Qué me pasa?¿Soy sumisa?

Para empezar, hablo desde el punto de vista de las mujeres porque yo lo soy, pero se puede aplicar a los hombres también. Entended que es para mí más fácil hablar desde mi papel como sumisa. Me ha surgido este post pensando en las personas que han leído 50 sombras de Grey, que han sentido algo y no saben muy bien cómo llamarlo, pero al igual que antes, se aplica a cualquier persona que me lea. Es imposible ignorar el tema de moda jaja.


¿Te imaginas sometida, atada y azotada? ¿Imaginas a tu pareja con una fusta en la mano y te excitas? ¿Durante el sexo te gusta la violencia, tal como una bofetada, insultos o inmovilización? y analizando lo que sientes te surge una duda ¿Soy sumisa? Yo no tengo la respuesta, sólo puedo darte mi visión de este tema, pero sí creo que es importante saber qué somos. No hay nada que atormente más que intentar ser lo que no eres o negar lo que sí.


Creo que hay tres conceptos que pueden ayudarnos a definirnos:

- Las fantasías: Desde que tengo uso de razón las fantasías han formado parte de mí. He fantaseado con todo tipo de cosas, en mi caso, relacionadas con la sumisión. Pero creo que es algo que todas tenemos, y si no es así, es bueno intentar buscarlas, son importantes para conocernos y disfrutar. Que nos guste fantasear con algo no significa que queramos vivirlo en la realidad, yo he fantaseado con violaciones, pero no quiero que me violen. Sin embargo es divertido y satisfactorio jugar a reproducir esas fantasías. Si fantaseáis con ser sometidas no significa que seáis sumisas, quizá sólo os guste jugar un rato a servir. Una mujer me contó que fantaseaba con que su marido era un rudo leñador que volvía a casa sudado y con ganas de sexo, ella no quería un marido leñador, quería que él lo fuese durante un rato. El juego es muy importante en una pareja, despersonalizarse un rato, ser un personaje que no tiene que ver con nosotros es liberador y divertido. Mi Amo y yo, cuando éramos una pareja vainilla, jugamos a todo tipo de cosas. Recuerdo un cumpleaños que, por sorpresa, aparecí disfrazada de sirvienta, con uniforme y cofia. Él me lo devolvió con una bata de médico. O también recuerdo con especial cariño cuando jugamos a que nos conocíamos desde niños y que, ya creciditos, investigábamos el sexo juntos. Fantasear y jugar, en mi opinión, son indispensables en la vida sexual de uno mismo y de una pareja.


- Sexo duro: Estás follando, te gusta pero quieres más, qué raro esto que siento, necesito intensidad, sorpresa... necesito violencia. ¿Pero esto es normal?¿Soy rara?¿Qué me dirá si se lo pido? Así me he sentido en muchas ocasiones. El placer y el dolor son sensaciones muy parecidas, las separa una línea muy fina. En lo que lo veo más palpable es en un orgasmo, después de un rato de gran placer, tengo un orgasmo intenso que me mata de gusto, me muevo alargando el momento lo máximo posible y de repente, el placer es tanto que se convierte en una hipersensibilidad dolorosa. Pues al revés igual, el dolor puede excitarnos, la violencia, los insultos... ¿Significa eso que queremos que nos traten así siempre? No, puede que ni siquiera queramos ese tipo de sexo siempre, sólo en determinados momentos, buscando sensaciones intensas, liberarnos un rato a través del sexo duro. Este tipo de sexualidad no está ligado a la sumisión, que te guste sentirte dominada, dolorida o humillada en determinados momentos no significa que quieras llevarlo más allá de un rato en la cama.


- La sumisión: La sumisión, para mí, es una condición. ¿Qué quiero decir con eso? Yo siempre me he sentido identificada con las personas homsexuales. Hace poco mi prima me confesó que era lesbiana, me lo dijo entre lágrimas, creyendo que la rechazaría por ser así. En ese momento supe que a mí me pasaba lo mismo, mi condición sexual y de vida me creaban miedo al rechazo, esa sensación de que la sociedad e incluso tu familia no te comprenderán. La sumisión atañe a muchos aspectos de tu vida, no sólo al sexual. Ssiguiendo con la comparación, a mí me puede gustar tener sexo con una mujer, pero no soy lesbiana, no quiero a otra mujer como pareja, ir al cine juntas, tener momentos románticos, sentimientos de amor, comprometerme con ella, vivir juntas... no me gusta lo que conlleva ser lesbiana, ya que no es sólo sexo. Pues igual pasa con la sumisión, no me gusta someterme en exclusiva en la cama, quiero llevar esa entrega a mi vida en pareja, adoro esa confianza depositada en Él, esa seguridad de saber que está ahí para protegerme y cuidarme. En cuanto a mi parte como sumisa, evidentemente tengo que hacer sacrificios, puede incluso parecer que no soy libre, y es cierto que a nivel práctico tengo que obedecer, pedir permiso para cosas que los demás no tienen que hacerlo, pero no me importa, a otro nivel más alto, decidí libremente perder esa autonomía, porque es lo que me hace feliz. De qué me serviría hacer siempre lo que me de la gana si eso no me satisface. Es cierto que hay muchos tipos de sumisión, tantos como personas o parejas, ya que cada uno es libre de vivirlo a su manera, pero explicar esos tipos no es el objetivo de este post. Lo único que es cierto y que es común a todos los tipos de sumisión, es el sacrificio. Si no estás dispuesta a hacer sacrificios la sumisión no es para ti. Y no pasa nada, no tiene nada de malo fantasear con serlo, disfrutar del sexo duro y no ser sumisa, es perfectamente aceptable.


Espero haber diferenciado un poco estos conceptos, quería hacerlo con el fin de que seáis capaces de ir matizando vuestros gustos y sexualidad. Y no olvidéis que el objetivo siempre es ser felices. Si haces algo que no acaba de gustarte déjalo, si crees que algo se te queda corto, lucha por esa situación que te daría la felicidad. Puede que este camino de autodescubrimiento sea duro, pero las recompensas son increíbles.


 

martes, 4 de marzo de 2014

El amor y el sexo, mi salvación

Es curioso cómo tus perspectivas van cambiando, cómo descubres que los deseos no son tan sencillos, están llenos de matices. Siempre me gustó la sumisión, siempre la deseé. Cuando la tuve, en un principio todo era maravilloso, andar un camino lleno de fantasías a realizar... pero el tiempo pasó y me volví exigente y automática, pedía y pedía pues notaba que el deseo se iba apagando, las situaciones no me resultaban tan excitantes, Él seguía mojándome, así que lo que sentía hacia Él no era el problema, el problema estaba en mí. Sentía angustia e impotencia, no podía vivir sin sumisión ni con ella... Pero llegó el terremoto, la vida es tan bondadosa que cuando algo no va bien remueve los cimientos para que, aunque a veces duela, encuentres la pieza que falta. Y entonces el Amo y la sumisa desaparecieron, descubrí que obedecía para ser la mejor sumisa dentro de un mundo, no porque realmente quisiera obedecer. En esos roles hay elección, si eres una sumisa has de obedecer, sino es una contradicción... ese pensamiento se repetía en mi cabeza, volviéndome en una mujer que sigue protocolos no pasiones...


Los tres primeros días sin nuestros "títulos" fueron duros para mí, aunque me encantan los cambios me cuesta adaptarme. No sabía qué tenía que hacer, estaba perdida, qué eramos ahora, un matrimonio normal no, un Amo y sumisa convencionales tampoco... pero una tarde, cuando creía que el mundo me iba a aplastar, cuando no tenía claro qué iba a ser de mi vida, Él dormía a mi lado, las circunstancias nos estaban agotando, me pregunté si ya había dejado de ser su princesa por la que darlo todo, si ya me había convertido en una mujer de carne y hueso, exigente, intransigente y que lo estaba destrozando poco a poco... que quizá yo había dado por hecho que todo lo que yo ofrezco compensaba todos mis fantasmas, y que había llegado el momento en que ya no le merecía la pena, que el amor no lo es todo, me planteé que el quererse no puede con el desgaste. Pero lo veía durmiendo a mi lado, y mi mente me gritó que no podía vivir sin Él, que si con todo lo que nos queremos no es suficiente para que una relación funcione, no creo que haya nada que lo haga, sería el gran fracaso de mi vida, y no creo que tuviera éxito con nadie más. Me di cuenta de que toda la situación era un error, que lo único que fallaba era mi cabeza, mi comodidad, mi manía de poner palabras donde son mejores los silencios. Y lo tuve claro, ya no había nada más de lo que hablar, las palabras no demuestran, se tergiversan, duelen y se las lleva el viento. Así que decidí usar un lenguaje que llega mucho más... siempre he defendido que el sexo en una pareja es la materialización de una relación, si el sexo no funciona es un fracaso seguro, aunque luego se digan bonitas palabras de amor. Le agarré la cara, comencé a besarlo con todas las ganas que pude, con la desesperación del miedo a perder lo que más quieres, lo demás vino sólo, los cuerpos se pegaban, las carnes se mordían y pellizcaban y, lo más importante, los sentimientos se ajustaban. Desde entonces todo ha vuelto a tener sentido, vuelvo a estar emocionada y vuelvo a sentir mi sumisión, he descubierto mis matices. No soy sumisa, sólo me gusta estar sometida, no me gusta tener elección, me excita el sentirme atrapada y obligada, no me gusta tener un Amo al que elegí obedecer, me gusta estar dominada por un marido al que tengo la obligación de satisfacer, sin opción. Quien quiera que diga que no son los principios del BDSM, que eso no es sumisión, que no está bien... creo que cualquier cosa que me haga feliz, sin que afecte a terceros, está bien. Ahora a veces obedezco por verlo sonreír, y otras por miedo, sí por miedo, y es que el miedo me hace sentir viva, provoca una reacción en mi cuerpo sin la que no puedo vivir. Pero hay otras veces en las que me rebelo, porque simplemente no me apetece obedecer, o me despisto, pero ya no me hace sentir mal, admito mi castigo y punto, no tiene más transcendencia, no significa que sea peor sumisa, sencillamente porque ya no lo soy, sólo vivimos el 24/7 a nuestra manera.


En mi opinión, creo que toda la información que hay sobre D/s perjudica, yo era más feliz cuando sólo tenía Historia de O y mi imaginación, tenía mucho más claro qué quería y cómo lo quería. Creo que crear comunidades está bien para conocer gente, no para sentar las bases de cómo se tienen que hacer las cosas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Mi padre ¿Mi origen?

Entre dos aguas - Paco De Lucía


Hoy me he levantado, y he visto la noticia de que Paco de Lucía ha muerto, no voy a hablar de él desde la admiración, ya que toda la vida he renegado de lo que significaba, ahora entenderéis por qué.
En cuanto lo he sabido me he acordado de mi padre, él es un gran guitarrista, desde muy joven iba a las cuevas del Sacromonte a aprender del arte gitano. Mi padre es un admirador de Paco de Lucía, y si hay alguna canción que va con él es Entre dos aguas, por un lado porque recuerdo esas mañanas de Domingo, cuando aún vivía con nosotras, el sol entrando en el salón, incidiendo sobre unos cuarzos que teníamos colgados en la pared que proyectaban el arcoiris en la habitación, y mi padre sacando su guitarra, esa guitarra a la que tanto coraje le tenía yo, y ponerse a tocar esta canción. Veo su cara, su gesto, y su sonrisa cuando terminaba de tocar. De pequeña tenía autentica devoción por mi padre, siempre ha sido un hombre guapo, interesante, inteligente, apasionado y con un gran carisma, un espíritu triunfador, que traía a más de una loquita. Para mí mi padre lo podía todo, me encantaba ir de su mano, siempre con su traje y oliendo a Adolfo Dominguez. Pero poco a poco vas creciendo y la inocencia infantil se transforma en realidad, y empiezas a darte cuenta de que tu padre te quiere, al igual que quiere a sus ambiciones o deseos, notas que no traduce lo mucho que le importas como a ti te gustaría, no quiero confundir, yo siempre he sido su niñita, me ha sobreprotegido lo que ha podido y más, me ha protegido de todo menos de la idolatría que le tenía. Si lo pienso, creo que siempre he odiado tanto las cosas que le gustaban porque sentía que lo alejaban de mí, les tenía celos. Con once años llegó la época oscura en nuestra relación, cuando mis padres se separaron, lo culpaba una y otra vez, sentía que me había engañado, estaba traicionada y dolida, dónde estaba ese sentimiento que tenía por él, dónde estaba el dios al que adoraba.
Pero esos tiempos pasaron, ahora soy adulta, y desde hace varios años tenemos un relación maravillosa, cada uno tiene sus cosas, pero sabemos que estamos ahí, y sinceramente puedo decir que quiero a mi padre más que nadie, lo quiero con sus defectos y virtudes, sin intentar cambiarlo, he entendido que ese dios era un hombre, y por tanto lo comprendo sin juzgarlo. Él acude a mí para contarme lo que a nadie más se atreve, sabe que yo le daré mi mejor consejo y mi mejor sonrisa.
Sé que esta es su canción, porque creo que representa muy bien el transcurso de su vida, siempre entre dos aguas, el agua de sus pasiones, de lo que le hubiera gustado ser, un guitarrista viajero, dar tumbos por el mundo sólo siendo fiel a su guitarra, manteniendo relaciones intensas y esporádicas con mujeres llenas de placer y aventura, y el agua de lo que le dijeron que tenía que ser, un hombre de negocios inteligente, con una bonita familia perfecta y triunfador.
A mi padre le tengo que agradecer y reprochar lo que soy, he heredado aspectos de él que son mi virtud y mi cruz, aunque a diferencia de él he sabido determinar lo que soy, y defenderlo, no conformarme con otra cosa. Y digo esto hablando entre otras cosas sobre el BDSM, creo que mi padre siempre ha tenido un dominante dentro, pero no ha sabido sacarlo, o quizá sí, y es por eso que mis padres se separaron, son cosas que a una hija no se le cuentan. Quizá esa veneración que le tenía era la propia que se le tiene a un Amo, sin nada sexual de por medio por supuesto. En mi eterna búsqueda del por qué soy sumisa, quizá mi padre sea un pieza clave. Mientras escribo recuerdo mi relación con él, sólo quería agradarle y obedecerle, nunca me puso una mano encima, y jamás me regañó con más de tres frases, pero para mí eran más que suficientes para sentir que lo había decepcionado y sentirme avergonzada. Recuerdo que una vez, estando en una casita que teníamos en la playa con toda mi familia, salté una valla, me caí y me rompí la tibia y el peroné, todos corrieron a ver, estaban muy nerviosos, mi padre el primero, quería cogerme y apartarme de la masa de abuelas y tías histéricas. Yo me agarré con todas mis fuerzas a mi madre, no sentía ni el dolor en la pierna, lo único que me dolía era haber decepcionado a mi padre, para mí había hecho algo tan grave que no quería quedarme a solas con él, no quería encontrarme con su cara de enfado... ahora que soy sumisa, puedo compararlo con la sensación que me invade cuando mi Amo se enfada conmigo, cuando lo decepciono... al final consiguió meterme dentro de casa, me sentó en el sillón, se puso frente a mí, examinó mi pierna tranquilamente, aunque muy preocupado, me miró a la cara y secándome las lágrimas con la mano, me dijo: "¿Chiqui, por qué lo has hecho?". Ningún regaño, nada, sólo preocupación y protección, yo me sentí la peor hija del mundo.


Sí, cada vez tengo más claro que mi padre nació para ser Amo, recuerdo cuando se enfadaba que le decía a mi madre "Cuando me enfade dame la razón, aunque no la tenga, cuando se me pase ese momento te pediré perdón, pero no me contradigas por favor" todo esto igual que conmigo, sin violencia ninguna, a mi madre también la veneraba. Y aún hoy, mi Amo tiene el mejor suegro del mundo, puesto que de vez en cuando me suelta uno de sus consejos del tipo "Tú a él dale lo que te pida (refiriéndose al sexo entre otras cosas)"

Pues bueno, todo este rollo, que no tenía pensado soltar, era para decir que me he sentido triste por mi padre, le he mandado un whatsapp y un vídeo de Paco de Lucía.
Me gusta hacerlo sonreír.