Mostrando entradas con la etiqueta Protocolos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Protocolos. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2015

La importancia del Usted

Las personas que hemos conocido en BDSM, con las que podemos ser naturales, se sorprenden mucho cuando me oyen hablarle de Usted. Quizá pueda parecer demasiado rimbombante, protocolario, creo que suena demasiado grande en mi pequeña boca. Pero el Usted fue en su momento la clave de todo, la pieza que faltaba en el puzle.
Yo lo llamo de usted siempre, siempre que puedo claro… ¿Por qué? ¿Ha sido así siempre?¿En qué momento surgió? Voy a tratar de explicarlo todo y sobretodo el por qué es tan importante.
Os vuelvo a poner en situación una vez más, cuando nos conocimos yo tenía 17 años y Él 20. Cuando empezamos a intentar ser una pareja D/s ya llevábamos 4 años de complicidad, de tratarnos de tú a tú, de reírnos juntos por cualquier cosa, de poder chincharle siempre que quisiera, de llevarlo al borde de su paciencia cuando me daba la gana. Quiero que entendáis que Él nunca fue un hombre normal, no es que fuese bueno conmigo o que me respetase, es que siempre me trató mejor de la cuenta, me soportó más de la cuenta. Pero no en plan calzonazos, sino en plan voy a aguantarme porque la quiero, porque a las mujeres se las respeta, porque Él siempre ha tenido un sentido de protección muy fuerte, no quería soplarme por no hacerme daño. Os podéis imaginar la visión que yo tenía de Él, lo amaba con locura pero siempre de igual a igual, e incluso confesaré, que a veces me sentía un poco por encima… Y llegó ese día, el día de la confesión, el día que lo cambió todo.
Empezamos este proceso lento y complejo pero que al fin nos hace felices… Al principio todo se redujo al sexo, luego pasamos a los pellizcos cuando tenía faltas de respeto, luego a los castigos con la correa, las bofetadas, las normas… Fuimos evolucionando pero siempre sentía que me faltaba algo, no terminaba de borrarme esa imagen de novio de los primeros años, seguía viéndolo de tú a tú. No sé explicarlo, eran situaciones que me excitaban y me llenaban momentáneamente, pero no era un sentimiento continuo que es lo que siempre busqué. Él se enfadaba conmigo cuando se lo decía, el pobre ya no sabía qué más hacer, no iba a estar todo el día castigándome o humillándome para que lo sintiera por encima de mí.
Recuerdo el día que me recomendaron que leyera 50 sombras de Grey, fue una pareja de amigos, ella me lo contaba en plan: verás como te espabilas. Me molestó un poco, dio por hecho que yo era sosa en la cama. No le guardé rencor, de primeras, más por aquella época, puede parecer que soy sosilla, vergonzosa y un poco pava. El caso es que por curiosidad comencé a leerlo. No tenía expectativas en él, no me habían dicho ni de qué iba, así que cuando ví que se encaminaba un poco al BDSM me alegré y me piqué. Por qué os cuentos esto, pues porque si comencé a llamarlo de usted fue gracias a ese libro, a todo se le puede sacar algo positivo. Ni siquiera recuerdo si es que en el libro decían algo de eso, el caso es que fue a raíz de una conversación sobre 50 sombras. Estábamos cenando una noche en la mesa de la cocina, lo recuerdo perfectamente, uno sentado al lado del otro y me dijo: “Pues a partir de ahora vas a llamarme de usted”. Recuerdo la risa floja que me dio, me hacía ilusión pero me daba muchísima vergüenza. Con la complicidad que tenemos, con lo cercanos que hemos sido siempre ¡¿ Cómo voy a llamarte de usted?! , “Bueno, no lo hagas si no quieres, pero atente a las consecuencias”. Sí, me he ganado muchos castigos por ello. El caso es que un cambio en apariencia tan simple, que para otros no sirve, para nosotros fue lo mejor. Me dí cuenta que el ustearle me alejaba un poco de Él tal y como lo conocía. Borraba todo ese pasado que enturbiaba al Amo y sumisa que somos ahora. Tened en cuenta que un Amo y una sumisa que se conocen ya en esa posición tienen más fácil saber cuál es el sitio de cada uno. Pero cambiar un tipo de relación por otra dentro de una pareja es muy difícil, tienes a la misma persona delante, tienes que cambiar el comportamiento que te sale natural.
El usted es algo que me encanta, al principio me sentía ridícula hablándole así, pero ahora no lo concibo de otra manera. De hecho cuando estamos delante de otras personas intento estructurar las frases para no tener que tutearle. En vez de ¿Quieres pan? Pregunto ¿Pan? Y si me apuráis acabo la pregunta con un Amo silencioso. Y no sólo por mí, sino porque sé que odia oírme tutearle, sabe que tengo que hacerlo pero se le agarra un nudo en el estómago. Ha sido difícil, para variar, ha habido situaciones que me han hecho dudar. Recuerdo una Navidad que su abuela estaba en el hospital y Él pasó unos días duros, yo le hablaba por el móvil y no le hablaba de usted, como si en esos momentos nuestro “teatro” tuviera que cesar por cosas más importantes, yo realmente creía que le hacía bien. Recuerdo lo triste que estaba y recuerdo que dijo que yo lo ponía aún más triste porque veía que esos días no estaba igual, que necesitaba sentir que yo era Suya siempre, no a ratos. Tiene mucha gracia, de verdad, cuando escribo me doy siempre cuenta de que lo que yo siempre he exigido, los comportamientos y pensamientos que siempre me ha dado miedo que Él tuviera, los he tenido yo…
A veces cuando leo cosas, sé que aparentemente infringimos normas o condiciones del BDSM y el Usted es una de ellas, no por el Usted en sí, sino porque fue una manera de indicarme mi sitio, de hacerme sentir inferior a Él. Sí, habéis leído bien, inferior. Sé que muchos defendéis que la sumisa no es inferior al Amo, y probablemente en los demás yo estoy de acuerdo, pero en mi caso no. Yo necesito sentirme inferior a Él, creo que porque necesito sentir la diferencia de nuestra etapa anterior, creo que los dos lo necesitamos. Es curioso que para poder tener una relación D/s sólida hayamos tenido que infringir esas “normas”. Es curioso que para sentirme bien como esclava necesito ignorar el SSC, por supuesto que siempre está presente, pero prefiero creer que no.
Sólo hay una cosa del Usted que no me gusta y es que hace como unos dos años que no le digo “Te quiero”. Por supuesto que digo “lo quiero”, ”lo amo” pero no sé por qué no me suena igual, el “Te quiero” tiene un poder especial. Aunque pensándolo bien prefiero no volver a decirlo, antes lo decía pero no lo demostraba, ahora no lo digo pero estoy entregada al 100%, creo que eso es mucho más importante que dos estúpidas palabras.



Y bueno, entre despistes delante de la gente, entre caras extrañas que me miran cuando le hablo en la calle… me pregunto por qué no puedo llamarle siempre de usted ¿Acaso no se hacía así antes, acaso no es una muestra de respeto y admiración? Un ejemplo más de que la libertad es muy relativa… Puede que ya se lo haya dicho a mis amigos, puede que se lo haya dicho a mi madre, pero sé que no me sentiré completamente libre hasta que no pueda hablarle como quiera donde quiera.



Al principio me sentía ridícula hablándole de Usted porque era sólo una forma de hablar, ahora es otra forma mostrarle mi respeto.

miércoles, 25 de febrero de 2015

50 luces de Pelusilla o cómo desmontar falsos mitos sobre BDSM

Si estás leyendo esto es que, o ya conoces el BDSM o tienes algún interés por este mundo. A muchos la curiosidad os habrá surgido leyendo 50 sombras de Grey. Si es así, te recomiendo que lo almacenes en tu mente con cariño, como esa casualidad, esa señal que hizo que tu chispa saltara, esa chispa que te dice que necesitas algo más para ser feliz. Pero a parte de eso, hazme caso, y olvida lo que has aprendido sobre BDSM en él, porque no coincide con la realidad en muchos aspectos. En esta entrada voy a desmontar varios falsos mitos que rondan al BDSM utilizando mi propia vivencia dentro de él. Espero que os ayude:
1. Las personas que forman parte del BDSM (Amos, Amas, sumisas, sumisos) son personas trastornadas y atormentadas: Nos pondré a mi Amo y a mí como ejemplo. Los dos hemos tenido una infancia feliz, hemos tenido problemas normales, como todo el mundo. No estamos traumatizados y dormimos muy bien por las noches. Desde fuera somos un matrimonio normal y corriente, una pareja joven que disfruta saliendo con sus amigos, que vemos series en el sofá, decimos tonterías y nos reímos mucho.
2. Un Amo es un maltratador: cuando conocí a mi Amo, era un chico alegre y bueno de 20 años. Estuvimos 4 años en una relación vainilla, fuimos una pareja normal, con sus buenos momentos y sus malos. Me gustaría decir que fui la novia ideal, pero no es así, a veces era insoportable y no lo trataba bien. Lo llevaba al límite de su paciencia, él era el que calmaba esas situaciones. Nunca me prohibió salir con mis amigas, ni me controlaba o acosaba, y sobretodo JAMÁS me puso una mano encima. Haré hincapié en que fui yo la que le confesé mi condición de sumisa, le mostré el BDSM cuando él no sabía ni que existía. Al principio le costó mucho azotarme, su mente y condicionamientos le impedían causar cualquier tipo de dolor a la mujer a la que amaba. Pero, precisamente movido por ese amor, comprendió que yo lo necesitaba.
3. El BDSM puede hacer mal a la sumisa, anularla como persona: Como os he dicho antes, a veces era una persona difícil de llevar, egoísta, posesiva y con la autoestima baja ( aclaro que dentro de los límites normales, no estaba loca jaja), todos tenemos nuestros defectos, no lo vamos a negar. Desde que nuestra relación tornó de vainilla a D/s he crecido mucho como persona, gracias a mi Amo. Con Su ayuda me he vuelto una persona más constante, organizada, tranquila, respetuosa, generosa… mi autoestima, antes casi inexistente, ahora se ha multiplicado por 1000. Me siento valiosa, hermosa y competente. En este punto aclararé que esto no significa que sea la solución para todo el mundo, solo digo que no me ha anulado, sino al contrario.
4. Ser Amo es fácil porque es tener a alguien a tu servicio: Esta es una definición muy simplista. Cuando le dije que quería que fuese mi Amo, creerás que pensó que vaya chollo, pues no. Fue un proceso muy lento y difícil para Él. Ser Amo no es sentarse en el sillón a esperar que te traigan una cerveza, te pongan las zapatillas y te hagan una mamada porque sí. Quizá esa situación se dé, pero porque previamente has demostrado que eres una persona que lo merece, es recíproco. En mi caso, Él me da protección, cariño, me mima, me quiere, me ayuda, está a mi lado, es paciente, comprensivo, detallista, responsable, comprometido... y yo a cambio me entrego.
5. Las sumisas son mujeres sin carácter: Hace unos tres meses le confesé a mi madre mi condición, sus primeras palabras fueron: ¿Sumisa?¿Tú?. Y es que soy mujer de mucho carácter y personalidad. Desde pequeña he tenido muy claro lo que quiero y he peleado por ello. Siempre fui tremendamente orgullosa y no he soportado que nadie quedase por encima de mí. Y eso sigue siendo así, excepto con Él. Las sumisas nos entregamos a una persona, no al mundo entero. Al revés, creo que hay que ser tremendamente fuerte y tener el suficiente carácter como para asumir lo que eres y dejarte llevar por un Amo.


Bueno, creo que por esta vez es suficiente, aunque hay muchos más mitos que desmontar en cuanto al BDSM, los descubriremos más adelante.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Cambios que no esperaba

Siempre he creído que si era capaz de hacer ciertas prácticas sexuales, que si era capaz de obedecer, de adoptar posturas... ya sería una buena sumisa. Pero no, hay veces que no me siento una buena sumisa, da igual que desde fuera lo parezca, cada uno sabe lo que siente por dentro, da igual que acabes las preguntas con un "Amo", da igual que lo llame de Usted... todo eso da igual si crees que todo eso es por ti, que el placer va dirigido a ti. Nunca me consideré una mujer "creída" nunca me consideré superior a nadie, nunca pensé que fuese prepotente... pero lo bonito del proceso que estoy viviendo junto a mi Amo, es el autoconocimiento, y he descubierto en mi interior soberbia y egocentrismo. No me importa decirlo, que tire la primera piedra el que sea perfecto, no me importa decir mis defectos porque una vez descubiertos ya solo queda cambiarlos y mejorar. Ha llegado el momento de analizar nuestra relación, cómo empezó, cómo ha cambiado... quizá empezamos con el D/s porque yo lo propuse, porque era mi necesidad, pero ese vacío se llenó, ahora no soy sumisa por mi necesidad, ahora lo soy por la suya. Ahora es cuando me educa en Sus normas, no en mis fantasías.
"Dejemos de ser así", le dije un día gris, lo dije desde el egoismo de creer que todo era por mí, que yo decidí cuando empezar y yo podía decidir cuándo acabar, creyendo que Él sólo actuaba así por mí, pero que le daban igual los protocolos, los castigos, el bdsm, que le daba igual dominarme "Si de verdad no quieres seguir así, se rompe nuestro contrato, pero yo no puedo volver a ser como antes, creo que no podría estar contigo si no eres mía". El corazón se me aceleró, y la realidad apareció ante mis ojos, me dí cuenta de que esto ya no era un juego, que ahora era Él el que me pedía algo, que igual que el decidió se mi Amo, ahora era yo la que debía decidir si quería ser Su sumisa. Lo amo con todas mis fuerzas, ha hecho tanto por mí, me ha dado y me da tanto... que no podía hacer otra cosa, sólo había una opción, entregarme.
Y bueno, ahora pasan así mis días, aprendiendo a ser Suya de verdad, aprendiendo humildad a base de castigos, aprendiendo a satisfacer sin esperar nada para mí, aprendiendo cuál es mi auténtico sitio. Y ¿ Cómo me siento ante todo esto? Tranquila. Por fin se está callando esa vocecita caprichosa que no paraba de reclamar lo que ella necesitaba, la que me ha estado atormentando toda mi vida. Al fin siento serenidad, al fin siento que mi sumisión natural está satisfecha. Al fin se apagaron todos esos deseos que me abrumaban y me creaban vacios, infelicidad, ahora el único que necesito es el Suyo, Su deseo es lo que me hace feliz.

Siento que todo ha cambiado, que nosotros hemos cambiado, y no sé si ya os lo he dicho, pero...
me encantan los cambios.

lunes, 7 de octubre de 2013

Sentirse sumisa

En estos años que llevo intentando materializar mi fantasía de sumisión, he aprendido a diferenciar sentimientos. Por un lado está el deseo desde pequeña, una fantasía que siempre ha estado ahí, por otro lado está mi deseo sexual, el que se satisface con un juego o reproduciendo una situación en un momento concreto pero que acaba y no se extiende a tu vida fuera de la cama. Y por último y más importante está el sentirte sumisa, saber que realmente lo eres, que perteneces a alguien, y se manifiestan esas sensaciones que te llenan por dentro. Por mi propia experiencia, y por lo que a veces veo, las sumisas tendemos a "exigir" a nuestros Amos que nos hagan sentir así, les exigimos ciertos comportamientos que nos recuerden que les pertenecemos, cogemos una postura un tanto cómoda, en la que si no me castigan, si no me recuerdan que siga con el protocolo, el Amo lo hace mal, me frustro porque no me hace sentir sumisa.
Yo sufrí mucho con eso, actuaba mal, esperando ese castigo que me hiciera sentir, no cumplía los protocolos esperando una orden que me recordara mi sumisión... y mi Amo se frustraba, y volvíamos a la rutina de pareja normal. Hasta que me di cuenta de que igual que yo necesito que me hagan sentir sumisa, en algunos momentos, Él necesitaría que lo hicieran sentir Amo, necesitaría ver que tiene autoridad real, que sus castigos tienen efecto, sirven para algo. Supongo que tiene que ser triste ver, que te esfuerzas en educar a una sumisa y que ésta se lo toma a pitorreo, al igual que tiene que ser agotador ver que todo depende de ti, que si no estás constantemente encima de ella, ella no te hace caso, que solo tu soportas el peso de una relación D/s.
Cuando llevábamos épocas sin un atisbo de D/s, me hundía, y llorando hablaba con mi marido y le decía que no quería que esto fuese sólo una fantasía, que no quería que fuese solo un juego ocasional, le echaba en cara que nuestra relación era como una teatro de sumisión y dominación que no terminaba de profundizar, que al final siempre se extinguía. Hasta que llegó un momento en que una bombillita se encendió en mí, abrí los ojos un poco más y comprendí que la que no se tomaba en serio todo aquello era yo, que no paraba de repetir una y otra vez que era sumisa, y mientras yo parloteaba palabras vacías, Él se convertía en un Amo, pero yo no en una sumisa. No cumplía mi palabra, no seguía los protocolos si Él no me lo recordaba, no actuaba si no me lo ordenaba, era un robot, no una sumisa.
Recuerdo el primer gesto que hice como tal. Él se estaba duchando, me senté a esperar a que terminara, cogí el albornoz y se lo puse al salir, "Aquí tiene Amo", Él me besó orgulloso cogiéndome de la barbilla "Muy bien, así me gusta". Mi Amo no me había ordenado nada, no me había castigado, no había interactuado conmigo para nada... pero yo me sentí más sumisa que nunca. Y es ahí donde empecé a entregarme de verdad, cuando Él fue poseyéndome cada vez más, cuando juntos comenzamos a hacer de nuestro matrimonio, de nuestra rutina, una relación D/s real, sin descansos, sin forzar... y es que ahora Él me domina y yo me someto de manera natural.
Ahora sé que "sentirse sumisa" no es lo que siento cuando Él me ordena que le bese los pies, es un deseo intenso e irrefrenable de tirarme al suelo y besárselos.