martes, 24 de noviembre de 2015

No necesito ser salvada

Walking in my shoes - Depeche Mode (Subtitulada)


No se puede obviar, el debate está servido. Últimamente veo a mucha feminista atacando el BDSM, sinceramente nunca he entendido el defender una causa atacando otra. No voy a volver a hacer una lista del porqué mi relación no se basa en el maltrato, en este post ya lo expliqué, ni porqué el BDSM no tiene nada que ver tampoco… creo que, desgraciadamente, sólo me leeréis los que ya lo sabéis. Pero es que he escuchado esta canción, he leído su letra y no he podido evitar hacer un intento de abrirles la mente a los que intentan imponer su causa, sí, me van los imposibles. Jamás oiréis a una sumisa decir que todas las mujeres deberían serlo, aquí sólo cuenta la persona, lo que ella sienta. El BDSM no es una causa social, no es un movimiento que defienda nada, simplemente es una forma de vivir o de sentir individualmente. Cuando leo cosas como que el BDSM es resultado del patriarcado me pregunto: ¿Y qué más da?. Pongamos que los hombres sumisos sí tienen ese sentimiento de entrega alejado de los patrones de dominación masculina, es una tontería pero imaginemos que ellos sienten distinto a las mujeres sumisas, y pensemos que las mujeres que se sienten sumisas es por el resultado de una sociedad patriarcal… Me pondré yo como ejemplo, si yo necesito entregarme a un hombre por la influencia machista de la sociedad y con ello soy feliz… ¡¿Qué cojones importa?! Una vez una amiga psicóloga me dijo que algo es un problema cuando nos afecta negativamente al desarrollo de nuestra vida. Hasta ahora entregarme a mi Amo sólo me ha traído consecuencias positivas, antes de ser Suya estaba encerrada en casa sin hacer nada, llorando y con ganas de morir. Ahora adoro mi vida, tengo motivaciones y sueños, el día a día es genial y maravilloso ¿Y ahora viene una mujer a decirme que eso está muy bien pero que como es resultado de una sociedad patriarcal tengo que volver al hoyo del que salí negando todas mis necesidades emocionales y sexuales?¿En serio? Me parece una auténtica chorrada desperdiciar energía en reconvertir a las pobres sumisas del maldito BDSM, en vez de ayudar a las mujeres que de verdad piden ayuda, a las que sí son víctimas de algo que NO HAN ELEGIDO. No estoy dándoles la razón, todo esto es un supuesto, no creo que las mujeres queramos ser sumisas por un machismo arraigado, quizá alguna sí, ni lo sé ni me importa. Sólo digo que antes de intentar salvar a alguien pregúntale si quiere ser “salvado”. Esa superioridad, esa falsa compasión solo demuestran que repetís como papagayos que las mujeres son fuertes pero no lo pensáis en absoluto.
Y ahora viene mi parte favorita, esa en la que les digo que yo con 6 o 7 años ya jugaba con mi vecinA a que me dominaba, tengo la necesidad de pertenecer desde que tengo uso de razón y de una manera muy pronunciada, no con detalles, no, era una niña y quería someterme, quizá elegí a hombres porque quería que fuese dentro de una relación y soy heterosexual pero recuerdo fantasear igualmente con mujeres, necesitaba una figura autoritaria independientemente de su sexo. ¿Sabéis cuánto he llorado por sentirme un bicho raro?¿Por creer que jamás encontraría lo que necesitaba?¿Sabéis lo que es fantasear una y otra vez con un “dulce prohibido”? ¿Sabéis lo que es follar con chicos por intentar sentir esa entrega y no consegirlo?¿Sentirte sucia y asqueada porque esos hombres no querían poseerte solo querían meter sus pollas en caliente?¿Sabéis lo que es gritar sola en tu cuarto tirándote del pelo y golpeando almohadas por necesitar lo que necesitas y creer que está mal y que encima no lo encontrarás? No, no lo sabéis. Por qué no os intentáis poner en mis zapatos ahora que me siento protegida, cuidada y dominada. Ahora que ese sufrimiento se ha ido, ahora que por fin no muerdo almohadas de rabia e impotencia, por qué no os ponéis en mis zapatos para ver que yo solo quiero hacer con mi vida lo que me da la gana, me da igual el origen de lo que siento, me dan igual vuestras cancioncillas manidas y llenas de prejuicios. Invito a toda aquella que crea que soy una mujer maltratada a que pase con nosotros unos días, los que quiera y, tras ver la situación, tras conocerme y charlar con una café en la mano que diga qué opina.
No podéis intentar “liberarme” con armas llenas de represión, no podéis juzgarme sin conocerme, sin conocernos… Queréis salvarme de lo que creéis que es una prisión para llevarme a otra peor en la que me obligaréis a negar lo que soy y lo que necesito.
Os contaré un secreto, algo muy valioso: Lo más importante que tiene la sociedad en general son los individuos en particular. Si hay una mujer maltratada ayudádla, pero si hay otra que desea ser sometida y no sufre con ello dejadla vivir tranquila.
Soy una persona muy empática, puedo sufrir por personas que ni conozco, es decir, entiendo los movimientos que defienden a los que necesitan ayuda, PERO una cosa tengo muy clara, que yo sepa, tengo solo una vida y voy a vivirla a mi manera, no pienso sacrificarla por hacer más feliz a una sociedad que ha decidido que mi felicidad no es importante.

martes, 17 de noviembre de 2015

Adiós BDSM

Lana del Rey - Summertime Sadness


Últimamente tengo una especie de tristeza alegre. Estoy contenta porque empiezo a entender muchas cosas de mí, empiezo a ver qué soy y qué no, pero por otro lado me siento triste porque me alejo cada vez más de un mundo que me ha dado refugio en momentos en los que necesitaba algo a lo que agarrarme por no sentirme una loca a la deriva. Esa sensación que te invade cuando has vivido un gran verano, cuando has estado enamorada de un chico unos días pero sabes que era solo un amor de vacaciones. Estás alegre y triste a la vez, piensas que ha sido bonito pero que llegó su final. Así me siento yo con el BDSM, ya ha llegado el momento de alejarme de él, ahora que lo pienso desde que leí la primera vez sobre este tema supe que algún día acabaría, creí que sería en forma de ruptura con mi pareja, pero hoy veo claro que con quién rompería sería con las siglas. Nos empeñamos en encajar en un mundo, cuando no hay que encajar en nada, simplemente tienes que encontrar tu manera de ser feliz. Yo para serlo tengo que soltar los títulos y las normas del BDSM. No soy una sumisa, ni soy una esclava, solo soy una puta a la que han sometido. Quizá vosotros desde fuera penséis que aunque diga esto cumplo los requisitos, que aunque lo niegue pertenezco al BDSM, y es cierto que nuestra relación se parece bastante a una relación BDSM, pero luego hay puntos que son contrarios, puntos en los que no siento que encajemos, ni por prácticas ni por carácter. No veo justo que defienda una y otra vez que soy sumisa cuando no lo soy. Llamo Amo a mi Amo porque le pertenezco pero no es un Dom, solo es un hombre con una mujer en propiedad. No se rige por normas ni está interesado en aprenderlas. Sinceramente no sé lo que somos, ayer le decía a una amiga que deberíamos crear otra forma de vida, porque no nos sentimos como debería sentirse una sumisa. Y no hablo de dolor ni nada de eso… quiero pertenecer con naturalidad, sí como si fuese natural pertenecer a una persona, sin consenso ni dogmas. Estoy cansada de analizar todo. Que si consenso, que si aftercare… me gusta que me humille, me azote, me folle el culo sin piedad y que después me dé un beso y me diga: “Apaga la luz”, sin más historias, esa sensación de que ese es mi papel, de que no tiene por qué darme el beso siquiera, que podría darse la vuelta y ni abrazarme para dormir. Habrá quienes penséis que eso es maltrato, pero es que yo no soy débil, tras una humillación, tras sentirme la puta más sucia de la ciudad no me siento mal, no me quedo devastada. Toda la vida he creído que era débil, que necesitaba que alguien me cuidase, pero poco a poco he ido sacando una fuerza increíble, pocas cosas me hacen daño auténtico a estas alturas. Me siento lo suficientemente fuerte como para entregarme sin condiciones ni límites, sin caricias después de una humillación. Soy fuerte mirándolo desde mi sitio, a Sus pies. Me siento feliz cuando lo veo disfrutar sin preocupaciones, sin que por Su cabeza pase ni una vez: ¿Esto está bien?¿Lo hago bien?
Veo que soy referente para algunas sumisas y no me parece bien, yo no hago las cosas ni me rijo por los estatutos bedesemeros, por lo que no veo bien seguir engañando diciendo que soy parte de este mundo. No soy una sumisa, no soy una esclava, solo soy una pertenencia. El otro día me dijo: “Te jodes, es la vida que has elegido, mejor dicho, es la vida que te ha tocado”. Y es cierto, es la que me ha tocado, me da igual si está bien o mal, si esto es BDSM o maltrato, es la única forma que tengo de ser feliz. Ojalá fuese sumisa, ojalá fuese tan fácil que mi cerebro aceptara esa definición… pero hay cosas que no me encajan, a veces en twitter tengo la sensación de ir contracorriente, como si fuese el loco del chiste, sí ese que anuncian por radio que un camicace va en dirección contraria por la autovía, el loco mira por la ventanilla y dice: ¿Uno? Y otro y otro y otro… Ha llegado el momento de admitir que el camicace soy yo, que la que interfiere y va al revés soy yo. Que no puedo dar lecciones de un mundo al que no pertenezco. Quería encajar, no sé por qué tenía esa necesidad, como si no estar dominada bajo el manto de BDSM no fuese estar dominada. Buscaba un mundo en el que existir cuando donde existo es en nuestro mundo. Quizá creáis que esto son desvaríos, que estoy loca, o simplemente confusa, pero cada vez tengo más lucidez, cada vez veo más claro que hay que huir de las casillas y la norma.
Soy fuerte, no necesito protección aunque me dejo proteger, puede hacerme lo que quiera que nada me romperá. Por esto es tan importante construirse a una misma, porque así puedes estar tranquila de que nada te destruirá. Él no tiene que estar preocupado de pasarse o no llegar, Él solo debe de preocuparse de hacer lo que quiera. Si creéis que esto que digo es una locura, pensad que el resto de mundo no te quiere como te quiere tu dueño, que el resto del mundo no va a darte caricias y mimos después de putearte. Estoy harta de sufrir con cordón de seguridad. Tengo claro que mi Amo me quiere, y que jamás cruzará límites muy extremos, pero a mí eso me da igual, si quiere hacerlo que lo haga, estoy harta de sentir que en mi vida hay sentimientos y sensaciones que nunca aparecerán. Quizá de verdad no tenga que pasar por ciertos sufrimientos, pero quiero dejar de sentirme inmune. Como si antes de nacer me hubieran vacunado contra el dolor real. Cuando mi abuelo murió, el dolor fue horrible, porque nunca pensé que tuviera que enfrentarme a eso, como si en mi mundo de fantasía las personas a las que quiero nunca fuesen a morir. No voy a vivir asustada, pero tampoco voy a vivir como si nada fuese a cambiar, como si no fuese a sufrir más de lo que he sufrido hasta ahora.
Bueno, que me enrollo. Entiendo que esta entrada os provoque opiniones contrarias, que creáis que esto no está bien y bla bla bla… la libertad de expresión existe y podéis ejercerla pero ya os aviso que no necesito que me abráis los ojos, ni me protejáis… esto es mi vida y la vivo como me da la gana.
Y ya lo sé, aquí hay cosas que no son BDSM, por si no ha quedado claro, de eso iba la entrada.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Qué hemos hecho bien

La letra de esta canción es perfecta para esta entrada. Si vais a amar a una persona, amad todo de ella, sino dejádla ir...


John Legend - All of Me


Parece mentira cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando empezamos este proceso, cuando empezamos a ser verdaderamente nosotros. Pero ya hace 7 años de aquello y ahora me parece un sueño lo que vivo, esto ha superado con creces mis expectativas y parece que cuando estamos en esta ensoñación olvidamos que no siempre fue así, que muchas cosas pasaron por el camino, muchas lágrimas derramadas, muchas angustias, muchos momentos en los que creía que todo se iba a la mierda. Pero aquí estamos, con una relación sólida y con futuro, por pasarnos nos ha pasado de todo, a estas alturas creo que lo único que puede acabar con lo nuestro es que se canse de mí. Analizo cómo hemos llegado hasta aquí, habrá muchos pasos mal dados, pero también aciertos. Qué es lo que nos ha funcionado, cuál es nuestro secreto… hay varias cosas que creo hemos hecho bien, por un lado creo que siempre hemos estado unidos, hasta en las discusiones, si en cuanto surge agún problema nos individualizamos, apartamos al otro, no lo dejamos participar de nuestras angustias, si cuando nos peleamos vemos al otro como enemigo estamos perdidos… Este fue mi error durante mucho tiempo, cuando surgía una discusión o estábamos en desacuerdo en algo creía que era posible que acabara en ruptura. Pero Él me enseñó que no, que las discusiones son discusiones, son situaciones que todos vivimos, que no le pareciera algo bien no significaba que quería acabar conmigo, que los momentos malos también existen dentro de la felicidad. Creo que es importante que también nos hemos dejado ser personas. En general somos muy conscientes de la debilidad humana, de las carencias, sabemos que nadie es perfecto, pero a la hora de la verdad es lo que le exigimos a los demás, sobretodo a nuestras parejas, no nos permitimos ni una sola debilidad. Sería algo así: "Sí, yo sé que los humanos podemos ser orgullosos pero tú no puedes serlo, porque tienes que hacerme feliz y feliz me haces cuando dejas de ser humano y eres perfecto". Hablo de las personas en general, pero en las relaciones D/s creo que está aún más marcado. Queremos una relación D/s en nuestras vidas, pero obviamos que en esa frase está la palabra “relación”. Veo sumisas y Amos buscando a la sumisa y al Amo perfecto. Una absurda fantasía. Creo que por eso las sumisas suelen preferir a Amos mayores y con muchos años de experiencia, como si esos años lo hubiesen convertido en EL AMO sin carencias ni defectos, en ningún sentido. No toleramos la “debilidad” dominante. Si no aceptamos que esto va a ser un camino juntos, que ninguno de los dos es perfecto, que surgirán discrepancias, momentos duros, si no nos permitimos equivocarnos no habrá camino juntos, o no será muy largo. La unión y la confianza entre un Amo y una sumisa ha de ser lo más intensa posible, lo que implica sinceridad absoluta, el Amo debe confíar tanto en ti como para sentirse igual de cómodo enseñándote sus fortalezas como sus debilidades, porque las tienen, todos las tenemos. Pertenecer es duro, pero me imagino a un Amo manteniendo el tipo, guardándose sus angustias para sí mismo, creyendo que tiene que ser un personaje perfecto siempre y realmente me da pena, eso no es vida. Mucho hablamos las sumisas de lo que nos gusta que nos protejan, de que nos abracen y nos digan que todo irá bien ¿De verdad creéis que eso no es una necesidad que tiene todo el mundo, sea cuál sea su raza, su sexualidad, su posición…? Es cierto que mi Amo ha necesitado muchas menos veces que yo ese consuelo, pero lo he amado igual o más cuando lo he acurrucado en mi pecho y le he asegurado que nada va a pasar. Si después de eso vuestra mirada hacia el Amo cambia, si lo creéis más débil por tener una necesidad humana de cariño y protección, entonces os pediría que dejaseis de buscar Amo, nunca vais a entender el significado de estar unidos, puede que destrocéis a quien se os acerque. Suelo ser condescendiente con muchas cosas, pero con esto no. Yo veo y siento a mi Amo como un dios, pero soy muy consciente de que no lo es.
Y por último hablaré del poco a poco, de los pasos del camino. Cuando le confesé lo que era y Él aceptó intentar este tipo de relación, fui tan idiota de pensar que al día siguiente todo sería como en mis sueños, protocolos, perversiones… pues no, todo fue muy lento porque así es Su ritmo , le gusta asentar bien antes de avanzar más. Mi impaciencia me volvía loca, pero Él tiraba de mi correa “Quieta perrita, despacito” así me he sentido estos años. Ahora Su dominio lo inunda todo, pero no fue así desde el principio. Los protocolos han ido apareciendo muy lentamente. Creo que hasta que no llevamos cuatro o cinco años de relación D/s el “Usted” no apareció. ¿Y siempre fuimos a mejor, a más? No, también tuvimos que dar pasos atrás. Hace poco esto mismo lo decía una pareja en twitter y sinceramente me alegré por ellos, si eres capaz de ver que ante un muro no hay que estrellarse y acabar con todo, sino que hay que dar unos pasitos atrás, analizar bien el muro para saber cómo pasarlo juntos, si eres capaz de eso, es que vas por muy buen camino, es que estás en una relación real en la que, más que los protocolos y los nombres, valen las personas, sabéis que queréis estar juntos y que juntos encontraréis la manera. Pero voy a otra pregunta ¿Por qué tenemos tanto miedo a equivocarnos?¿Por qué queremos un seguro de que todo saldrá bien para dar cualquier paso?¿Es que la vida nos arrea con una espada y en cuanto echamos marcha atrás nos la clavamos? No, no pasa nada, el conocimiento real no está en los libros, está en el ensayo y error. Aunque tengo una buena noticia para todos aquellos valientes que quieren atreverse y vivir sin miedo a tener que recular en algún momento: los pasos atrás no existen, no existen porque los que vuelven a la casilla anterior no son los mismos, ni sus circunstancias tampoco. Imaginemos a un investigador médico buscando una cura para una enfermedad. Sabe que parte de la fórmula está bien y le añade un nuevo ingrediente que cree funcionará. Pincha a la rata enferma y la rata muere. Tiene que volver a la fórmula inicial, pero ya sabe qué ingrediente no funciona, ya ha experimentado el error, ya sabe qué razonamientos equivocados lo llevaron a él. Conclusión: en la vida nunca se dan pasos atrás, sólo hay dos opciones, quedarte atascado o seguir adelante. Imaginemos al mismo investigador rompiendo probetas lamentándose de haberse equivocado, lamentándose de la rata muerta, jurando que no volverá a intentarlo por miedo a volver a errar... si elige esta opción es suguro que jamás encontrará la fórmula correcta.
Nosotros dimos “pasos atrás”, hubo un momento en que me dijo que no le llamase Amo, que no le hablara de Usted ¿Sabéis lo que me dolió? No dejó de dominarme del todo, pero quiso quitarme de la cabeza mis tontos patrones. Lo pasé muy mal, creí que todo había acabado, que volvíamos al principio, la misma sensación que cuando en la oca caes en la muerte y vuelves a la casilla de salida pero con una desilusión y desaliento reales. Ahora con la perspectiva del tiempo sé que no sólo no fue un paso atrás, sino que fue un gran paso hacia delante.
La moraleja de todo esto (y la digo sabiendo que también me la tendré que repetir a mí misma de vez en cuando): Dejad de imaginar la vida perfecta, sin sufrimientos, desilusiones, obstáculos, con el Amo perfecto que te guía sin vacilar, que jamás decae, que no sufre, que no se angustia, dejad de imaginar la vida que creéis os hará felices… y vivid.

martes, 3 de noviembre de 2015

La comunidad

No me gustan las comunidades, me parecen grupos sectarios
Quien me conoce sabe que soy una persona muy social, me gusta hablar, relacionarme, conocer gente nueva… pero no me gustan las comunidades, no me gusta que me digan que si formo parte de un grupo no puedo ir con otros o pensar de manera distinta. Por eso odio la comunidad BDSM, por separado esas personas pueden ser maravillosas, pero juntas crean un grupo lleno de doctrinas, de frases y comportamientos hechos para sentirnos especiales, para mirar a los que nosotros llamamos “vainillas” por encima del hombro: vosotros no tenéis estas sensaciones, vosotros sois aburridos, vosotros no disfrutáis como nosotros. La comunidad BDSM es una comunidad prepotente y entiendo perfectamente el porqué, es una defensa, te sientes raro, extraño, distinto al resto y,antes de que te juzguen, los juzgas tú a ellos. Y ahí está el problema, dividimos en grupos simplistas: los bedesemeros y los vainillas, los raros y los normales, los pijos y los hippies, los tontos y los listos. Siento deciros que ojalá fuese tan sencillo. Una persona no es solo una cosa, yo no soy solo sumisa, yo no soy solo pija, yo no soy solo espiritual, yo no soy solo rara… todos tenemos muchos componentes, tú llamas raro a uno porque le gusta ir vestido de negro y quizá tú lleves el pelo rosa. No hay grupos, sé que en ellos nos sentimos seguros y protegidos, pero no hay grupos que valgan, estamos solos y no hay nadie más especial que otro, ya que todos lo somos.
Me gusta ir a fiestas BDSM, en ellas actúo según los protocolos, trato con respeto a los Doms, pero no me siento parte de ese grupo, al final solo estamos mi Amo y yo en una fiesta, relacionándonos de manera positiva, jugando y riendo… pero no nos integramos del todo. En mis fantasías siempre he soñado con esa comunidad, como la de O, todos sabiendo cuál es su sitio, todos bajo unas mismas directrices y siguiendo los mismos protocolos. Pero eso es una utopía. La realidad es que mi Amo jamás me dejaría sola en un castillo lleno de dominantes porque no puede estar seguro de que ellos estén a la altura de esa responsabilidad.
Cuando conocí el BDSM, mucho más tarde de lo que conocí mi sumisión, tuve la esperanza de haber encontrado mi sitio y me estoy dando cuenta del daño que me hizo eso, cuando quieres pertenecer a un grupo renuncias o cambias partes de ti para encajar. Olvidé quién soy, que soy algo más que una sumisa dentro de una comunidad, olvidé que aunque esa comunidad me rechazara no dejaría de ser sumisa. ¿Cómo ha de ser un Amo?¿Cómo una sumisa? Da igual, aquí no te tienen que dar un título para vivir lo que te salga de las narices.
Qué malo es querer que nos acepten, que malo es que te digan que lo bueno es que te acepten. Hoy había un debate en twitter sobre si se considera Amos a los más serios o a los cachondos. Yo pensaba en mi Amo, Él a veces es serio, a veces divertido… ¿Cómo lo considerarán las sumisas que lo conocen? Pues os voy a decir una cosa, importa una mierda como te consideren las sumisas en general. Da igual si eres la mejor sumisa del mundo o el mejor Amo, si no es tuya, ni él te domina no sois nada el uno para el otro. He visto muchas veces cómo se critica la actitud de algunos dominantes de ir dándole órdenes a todas, pero también he visto como esperamos que un dominante tenga una actitud concreta en general, fría, distante y controladora. Buscamos Amos para nuestra comunidad, no a nuestro Amo. Qué más da si consideráis a un hombre Amo o no, si su sumisa se siente dominada vuestra opinión es humo. Entiendo el querer crear una comunidad, sentirnos unidos, pero no os confundáis, no somos sumisas y Amos, somos personas, cada una de su padre y su madre, unos con mentes más abiertas y otros con las mentes más cerradas… es imposible hacer piña, amistades sí, pero piña no.
Las personas que he conocido en este ambiente me han parecido geniales, me gusta hablar y sentirme comprendida, pero de ahí a necesitar la aprobación de la comunidad va un paso my largo. Hubo una época en que me sentía muy aceptada en la comunidad BDSM, se me consideraba una buena sumisa e importaba lo que yo decía. Pero cuando estaba a solas con mi Amo no me sentía así, no me consideraba una buena sumisa, porque no lo era. Entonces… ¿Para qué me servía ser una sumisa en la comunidad si no lo era con mi Amo? Veis a lo que me refiero, ser algo en la comunidad no sirve para nada, esforcémonos más en ser lo que queremos ser en nuestra vida, cuando estamos a solas con nosotros mismos.


Soy de mi Amo, me da igual ser sumisa, esclava, perra... soy lo que Él quiera que sea. Y si yo me he entregado es Amo. No hay más opiniones que importen.

viernes, 30 de octubre de 2015

El miedo

Ya que estas fechas son las del miedo por excelencia haré lo propio y hablaré de él.
El miedo es un sentimiento curioso, por un lado lo consideramos una de las peores sensaciones pero por otro lo buscamos. Como en todo hay niveles que nuestro simple vocabulario se encarga de ignorar. Yo puedo decir “Mi Amo no me da miedo” y “Mi Amo me da miedo” y estar diciendo dos verdades. Una de las cosas que más me sorprendió cuando descubrí la comunidad BDSM es el rechazo que se le tenía al miedo, eso me confundió bastante ya que para mí era una de las mejores partes. Cuando leo a sumisas diciendo que sus Amos no le dan miedo, que en cuanto se lo diesen todo acabaría me quedo con los ojos como platos. O son muy valientes o no son conscientes de a lo que se están exponiendo. Mi Amo es una de las tres personas en las que confío ciegamente. No es una cosa de ahora, viene ya de cuando éramos novios… pero por mucho que confíe en Él y sepa que sabe hasta dónde llegar, cuando estoy en la cama atada, veo a un hombre más grande que yo, mucho más fuerte que yo, con un montón de elementos diseñados para causar dolor a su alcance, es más, tú sabes que no es que cabe la posibilidad de que algo te duela, es que sabes seguro que eso ocurrirá y tú estás atada, inmovilizada, sin posibilidad de huir. En esas circunstancias siento algo tremendamente humano y natural llamado miedo. Tiene gracia que desde fuera me puedan juzgar por exponerme a algo así, pero hay personas que se tiran de un puente y es totalmente normal… Tenemos muy asumido que hay personas que practican deportes de riesgo por el subidón de adrenalina que les supone exponerse. La adrenalina la provoca el miedo, antes de tirarte de un avión a no se cuántos kilómetros de altura te da miedo, te tiras, pero te da miedo. Pero en BDSM no se puede tener miedo, no, te expones a torturas y humillaciones y debes de hacerlo desde un estado sobrehumano de paz y tranquilidad provocado por la supermegaconfianza en tu Amo todopoderoso… Pues os voy a contar un secreto: sólo somos humanos y tener miedo forma parte de ello.



Me resulta muy curioso que en términos generales se hable tanto del “no tener miedo” en BDSM, pero con todas las sumisas que he hablado un poco más largo y tendido, todas han contado situaciones, elementos, etc… que le daban terror. Soy una pesada recordándoos que no soy masoquista, el dolor no me gusta, lo odio, pero justo es el miedo que le tengo lo que hace que lo busque y me "guste". Las noches que sé que me va a castigar subo las escaleras hacia el dormitorio llena de miedo, llena de adrenalina por lo que sé que ocurrirá, me excita. Durante el castigo todo eso desaparece por el propio dolor y cuando termina vuelvo a disfrutar por lo que simboliza haber sido castigada. Si de mi vida quito ese miedo, el dolor dejaría de interesarme.
Como digo hay niveles de miedo, entiendo que lo que se defiende es que no se debe de temer al Amo como una esposa maltratada teme a su marido. Pero si tenemos asumido que el BDSM es todo lo contrario al maltrato, deberíamos dejar que las emociones fluyesen. Yo temo a mi Amo, a la vez que sé que es la persona que más me protege. Es una contrariedad deliciosa, adoro estar en el sillón justo antes de subir al castigo, entre sus brazos, sintiéndome más segura que en ningún sitio y que me pregunte: “¿Tienes miedo?” No, Amo “Pues deberías”.



A veces parece que nos olvidamos de qué va esto, va de estar en inferioridad de condiciones ante una persona que tiene poder sobre ti, y le temes, pues claro que le temes, al igual que temes a tu jefe en el trabajo, al regaño de tus padres cuando eres niño. ¿Estoy diciendo que el Amo es un ser que te aterroriza? NO, estoy diciendo que si entre muchas de las sensaciones que un Amo provoca (protección, cariño, placer, dolor, orgasmos, felicidad…) está el miedo, no pasa nada. Ahora, si es lo único que nos provoca, ahí sí hay un problema.
Hay que aceptar el miedo como parte de la vida, lo que sí hay que evitar SIEMPRE, en BDSM y en general, es hacer las cosas o tomar las decisiones por miedo.

miércoles, 28 de octubre de 2015

El día que azotar otro culo le gustó más

Siempre digo que no soy celosa, bueno, alto ahí, no voy a ir de doña perfecta, sí lo soy pero no en el sexo.


Ver cómo mi Amo está con otra mujer, aunque sea sumisa, no me pone celosa, entiendo que el sexo no es exclusivo para mí. Pero ¿Y en lo cotidiano?
Tiendo a pensar que ya lo sé todo ¡Vaya engreída! pero simplemente es que cuando resuelvo todos mis conflictos internos y me siento en calma, soy tan tonta que no pienso que lo que he hecho es resolver cuestiones que me han surgido hasta ahora pero, que no vea otras, no significa que no existan. Me creía con la vida resuelta, el Amo perfecto que me quiere con locura, que además es mi marido, con el que vivo, es el padre de mis hijas… todo esto me da una sensación de seguridad impresionante, me siento especial para Él, única. Un día tras azotar otro culo le regunté: ¿Le ha gustado más azotar su culo, Amo? "Sí, tiene un culo mejor que el tuyo para azotar". Esa frase no me dolió, ni me puso celosa, soy consciente de que cada uno tiene unas características y sería como enfadarme porque una chica tiene los ojos azules y yo marrones. Simplemente es que esa frase resuena en tu cabeza y, más tarde, de alguna manera extraña, se relaciona con otra conversación y ya tienes nuevos sentimientos que aceptar.
Por la noche conversábamos, hablábamos de ilusiones comunes, de fantasías que probablemente nunca se cumplan… decíamos cómo sería convivir un tiempo con otra sumisa, hablábamos de lo divertido que sería, de las situaciones comunes, lo mucho que nos querríamos los tres… ese hablar por hablar. Al imaginar esa situación comprendí que a lo que me aferro es a la cotidianidad. Él puede tener sexo con otra, pero el beso al llegar del trabajo es mío. Lo imaginé teniendo esos gestos con otra y aparecieron los celos. Esos celos me llevaron a otro sentimiento: el sentimiento de que puede que lo que siente por mí algún día termine, o que algún día yo deje de ser la especial. Qué duro ¿Verdad? Yo le dije que estaría bien un tiempo, sabiendo que ella después se iría, que tendría que vivir su vida, pero Él dijo la frase que me hizo ampliar un poco más mi visión: “Para mí sería muy duro, es algo así como dejar marchar a un hijo” Esa frase me hizo quererlo un poco más, me corroboró que ve esto con la misma profundidad que yo, que distingue muy bien entre jugar y ser Amo, pero también me imaginé viviendo con otra sumisa. Al principio yo sería la especial, la veterana, pero poco a poco puede que el sentimiento hacía ella aumentara, lógicamente: la convivencia, el roce, el cariño… llegaría un momento que los sentimientos hacia las dos se igualaran, yo ya no tendría ventaja. Puede que los tres juntos fuésemos felices, pero puede que yo echara de menos ser la única, y entonces qué ¿Y si dándole a elegir, el sentimiento por la otra fuese más fuerte? Todo habría acabado para mí. Es fácil decirle, echarle en cara que eso no es lo que acordamos, que la deje porque yo estaba primero, que el pacto fue conmigo… pero los sentimientos no se pactan, no se acuerdan, no se pueden preveer.
Evidentemente todo esto es elucubrar, puede parecer una tortura gratuita, pero no. No me siento mal hacia estas nuevas sensaciones que he tenido, al revés, he comprendido un poco más lo importante que es trabajarse y madurar. No se pueden hacer las cosas a la ligera, no se pueden tomar las decisiones sin meditar, simplemente por “lo divertido que será” tienes que tomar las decisiones siendo muy consciente de las posibles consecuencias, sabiendo que algunas pueden no gustarte o cambiarte la vida para siempre. Eso no quiere decir que no las tomes, es solo que evalúes si estarías preparada para asumirlas, si es así, adelante, disfruta. Si no, espera a estar preparada o no lo hagas, luego no valen las recriminaciones, no vale hacer culpables a los demás de las decisiones que tú tomaste, de cómo se desarrolla la vida.
También me gusta la sensación de "miedo" ante la posibilidad de perderlo. El miedo, bien llevado, no es algo negativo, es una sensación que nos mantiene alerta, que nos prepara para que suframos lo menos posible. No voy a pasarlo mal por pensar que esto puede acabar, pero sí, si algún día ocurre, estaré algo más preparada, o al menos no me pillará por sorpresa. Disfrutaré el momento, sin asustarme por el futuro, pero lo disfrutaré con consciencia y con la mayor madurez posible.


Todo esto son cosas que me planteo yo, en mi relación. Es cierto que soy una esclava y debería acatar lo que mi Amo dijese, y en general lo hago, pero nuestra relación tampoco es la de un Amo y una esclava normal. Es mi marido, convivo con Él, tenemos hijas... así que en este punto los dos tenemos claro que introducir a una tercera persona ha de ser una decisión conjunta, ya que no sólo afectaría a nuestra pareja, afectaría a nuestro mundo.

lunes, 19 de octubre de 2015

La sumisión es una putada

La vida es bonita pero dura, ser feliz es sencillo y a la vez tremendamente difícil. Me encanta mi vida, adoro la relación que tengo, pero no es fácil. Y no, no hablo de la dureza de los azotes, de las lágrimas por esa pinza que no sale por más fustazos que dé, hablo de que, de los siete años que llevamos como Amo y sumisa, cinco nos los pasamos hablando, asentando las bases de una relación bastante compleja y delicada. Y aún así aún salen angustias y conversaciones complicadas, aún hay ajustes que hacer, cosas en las que terminar de encajar. Ha sido duro para los dos, cada uno ha tenido y tiene sus miedos y tristezas. Cuando hablo con alguien que me dice que le gustaría tener una relación como la nuestra yo siempre le advierto que será muy complicado y que a veces lo pasará mal, al margen del dolor, siempre hablo al margen del dolor. En ese momento, cuando están idealizando mi relación relativizan ese sufrimiento, no será tan malo cuando a ella le gusta. Pero un día esa angustia se les manifiesta y les parece algo espantoso. Tú les dices, a eso me refería, no pasa nada, es parte del proceso, estos eran los momentos duros de los que hablaba… esto no va de aguantar 100 azotes y no aguantar ni una sola hostia a nuestro ego.



Digamos que en mis 28 años de vida he vivido mi sumisión desde los 7 años hasta los 15 y de los 21 a los 28. En esos años he tenido momentos muy duros, no es algo que vaya con tener Amo, es algo que forma parte de mi tipo de sumisión, una sumisión de alma, pero en los años en que la ignoré no había momentos de tanta dureza porque la tristeza era suave y constante, era una depresión. ¿Tan importante es la sumisión como para deprimirte por no sentirla? No, lo que sí es importante es ignorar quién eres. Confesaré que las personas que creen que esto es un juego me enfadan, no es algo personal, no es juzgarlos, simplemente es que me enfada que no valoren que hay otros que no tenemos más remedio, que llevamos esto dentro como si fuese uno de nuestros brazos. Puedes dejar de usar tu brazo, puedes incluso amputártelo pero siempre lo notarás, por mucho que aprendas a vivir sin él, la pena de que ya no está te acompañará siempre. Siempre me ha gustado compararme con los homosexuales, son lo que son, no es un juego, no es un teatro, es un sentimiento. Yo no puedo dejar de sentir mi sumisión, aunque realmente creo que si algún día lo nuestro acabase no querría volver a ser sumisa. Sería demasiado duro, demasiado difícil volver a pasar por todo lo que hemos pasado para conseguir la magia que tenemos. Creo que preferiría estar sola. En la vida hay opciones, siempre hay opciones y somos totalmente libres de escoger la que queramos, no hay opciones correctas o incorrectas, solo opciones. Si esto terminase creo que mi opción sería no entregarme a nadie más, mi opción sería cortarme el brazo y sentir su triste presencia invisible.



No, no empecé en el BDSM porque fuese divertido, porque hiciera mi vida más emocionante… entré obligada por mi condición, me entregué porque escogí la opción de ser feliz. Y ser feliz no es vivir dentro de un anuncio de galletas, todos sonrientes y contentos todo el día, ser feliz es ser consecuente, es crecer, es disfrutar de lo bueno y también de lo malo.
Siempre he defendido que en términos, el BDSM se ha quedado obsoleto, no me identifico con el BDSM que ahora se practica, no creo que represente el sentimiento que hay en mí, no es una comunidad que valore lo que eres. Aquí valen las agujas que te claves, los azotes que soportes, las agujas que claves, los azotes que des, da igual si al día siguiente puedes acabar con todo y seguir tu vida como si nada hubiese pasado. No hay comparación, lo siento, pero no la hay. Esto es mi vida, no permitiré que se me compare con otras, no permitiré que se nos compare con los estereotipos que hay de un Amo y una sumisa. Me da igual todo, no es lo mismo, y estoy harta de hacer como si nada me afectase, de ver como aquí se cambia de sumisa como el que se cambia de calzoncillos, como se cambia de Amo como de bragas. No lo entiendo, lo intento, pero no lo entiendo. Queráis verlo o no, el BDSM se basa en compromiso, puntualizo, en un compromiso muy exigente. Esto no es que a la primera que os tocan el ego os replanteéis todo. Esto va de sentimientos, los rollos de discoteca aquí no valen. Y no lo juzgo, entiendo las necesidades físicas, pero sabiendo lo que haces, si tienes un “rollo de discoteca” tenlo consciente de lo que es, no lo disfraces de sentimientos, no vendas la moto de que es entrega o auténtica dominación, es saciar superficialmente una necesidad interna.
Estoy harta del todo vale, pues no, lo siento pero todo no vale. Me vale todo menos la falta de compromiso, si no hay sentimiento no me vale. ¿No lo entendéis? Esto es lo que soy y estoy cansada de que gente que no lo entiende cree escuela. Muchos estáis haciendo el papelón de vuestra vida cuando, si dejaseis de pertenecer a algo simplemente por sentiros especiales, todo sería más sencillo. ¿Os sentís especiales por ser un Amo o una sumisa? Pues enhorabuena, porque la sensación que suelo tener es que es una putada como un demonio, y no lo digo por los castigos, el dolor… eso es lo superficial, a nivel interno es una putada. Ver la vida de otra manera, querer vivirla a tu manera, encontrar a la persona adecuada para ello, ser consciente de que muchos no te comprenderán, que tienes sentimientos que jamás podrás explicar es una putada como un castillo. Así que estoy harta de frases que hacen que esto parezca el país de la piruleta, estoy cansada de leer prácticas que ignoran sentimientos, estoy harta de que se mida tu sumisión por lo lejos que hayas llegado soportando el dolor… estoy harta de frases y debates intelectuales, os perdéis en el ego y la palabrería y os olvidáis de sentir, de ser sinceros con vosotros mismos. Quien quiera vivir una preciosa escena de novela, adelante, pero la vida es más sencilla, dura pero sencilla.
Somos especiales por lo que realmente somos, no por lo que queremos ser… Yo sé lo que soy ¿Alguien más?