Mostrando entradas con la etiqueta comunidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de abril de 2016

La Iglesia del BDSM

Es algo que me planteo constantemente: ¿Por qué el BDSM me da tanto coraje? ¿Por qué no puedo dejar de sentir que es una comunidad, por mucho que me repita que esa comunidad no existe? Pero es que sí existe, ya que todos hablamos como si fuese real, para bien o para mal. El BDSM es una serie de definiciones y conceptos, el BDSM es un conjunto de personas que asumen eso como real, como cierto y prácticamente inamovible. El otro día andaba indignada, a mis amigas les hace mucha gracia escucharme así, y a mi me desahoga mucho soltar uno de mis monólogos indignados. Así que les mandé un audio expresando mi malestar. Me dijeron muchas cosas, cosas que me calmaban superficialmente pero no llegaban a responder mi eterna pregunta. Una de ellas hizo una asociación entre el BDSM y la Iglesia y entonces todo encajó, al fin pude definir por qué me sentía así ante el BDSM.
Entré en un colegio religioso con 2 años y salí con 14. Salí por mi propia decisión, necesitaba hacerlo ya que empezaba a ahogarme. Uno de los motivos más importantes fue porque mi forma de entender la vida, de entender la espiritualidad, chocaba demasiado con la Iglesia y lo que allí me enseñaron. Yo tengo mi fe, creo en algo a lo que a veces llamo Universo, otras veces Vida, podría llamarlo la Diosa Madre, o Dios… da igual cómo lo nombre. Creo en una energía, algo invisible e intangible de lo que formamos parte, no es algo ajeno a nosotros, no es como una persona superior que nos crea, nos maneja o nos castiga. Pero bueno, eso es otro tema, a donde quiero llegar es que siempre he estado en conflicto con la Iglesia y no por ser atea, he chocado con la Iglesia por querer unificar un sentimiento, por querer llenarlo de ritos obligatorios para llegar a esa espiritualidad. Entiendo a las personas a las que esos ritos las acercan a ese sentimiento, ya sea rezando un rosario, como orando en la iglesia… pero lo que me da coraje es que haya la sensación de que sin la Iglesia ese sentimiento espiritual no existe o no puede ser vivido y alcanzado. Es como si quisieran unificar esa espiritualidad que cada uno siente de su manera, en una sola forma de vivirlo, de verlo, y encima añadir dogmas, prohibiciones, castigos… frases del tipo “Eres bueno porque vas a misa””Eres malo porque has tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio” pero qué tonterías son esas, que yo sepa los humanos nacimos desnudos, sin ritos ni dogmas, los humanos nacimos animales e instintivos, y una cosa es evolucionar y otra muy distinta dejarnos controlar por interpretaciones absurdas de hombres y perder con ello nuestra naturalidad. Cuando era niña y le decía a las monjas mis conflictos con la Iglesia y mi fe, les hacía preguntas “tontas” que no me terminaban de cuadrar del tipo: "Si existe el infierno y las personas que no son buenas y no siguen las normas que, según la Iglesia, dictó Dios “el único y verdadero” ¿Todos los hombres y mujeres de la prehistoria están allí por no haberse casado pero sí haber tenido hijos?” Ay, qué tiempos aquellos, las volvía locas y sus caras eran un cuadro, pobres…


Pero volviendo al tema que nos ocupa, me he dado cuenta de que el BDSM me provoca la misma sensación que la Iglesia, intenta hacer tangible lo intangible. Intenta definir un sentimiento abstracto, intenta atraparlo en prácticas y dogmas, en normas y prohibiciones… intenta monopolizar sentimientos parecidos pero a la vez muy distintos. Al igual que pasa con la espiritualidad, la entrega se puede alcanzar de mil maneras distintas, aguantando el dolor de los azotes, de las agujas, callándote cuando te lo ordenan, obedeciendo sin chistar, siendo un apoyo incondicional, dejando que te sodomicen… da igual, es un sentimiento, algo que no se ve y que cada uno lleva a su manera, las prácticas ayudan a hacerlo más presente e intenso en algunas ocasiones, pero sin ellas sigue existiendo.
Me habréis oído decir muchas veces que no formo parte del BDSM y muchas personas me han insistido en lo contrario, pero ahora tengo más claro que nunca que por estar dominada y vivir una D/s, por querer entregarme, no formo parte del BDSM, no con lo lleno de normas, rituales “obligatorios”, definiciones, patrones y clichés que hay en él, de la misma manera que creer en Dios no te hace automáticamente miembro de la Iglesia.
Voy a seguir viviendo mi espiritualidad a mi manera y usaré palabras como Universo, Dios, Vida, Fe… cuando sea necesario, pero por mera comunicación, al igual que usaré D/s, Amo, sumisa, esclava… Y es que al final siempre llego a la misma conclusión: no sé hasta qué punto las palabras fueron evolución, sólo consiguen encasillarnos y delimitar lo que no debe ser limitado, intentan unificar algo tan subjetivo como son los sentimientos. Las palabras son el verdadero problema de comunicación entre personas. Pero voy a ser justa, no atribuiré a las pobres palabras la culpa de la manía humana de intentar atrapar todo con ellas, de controlarlo todo, aún sabiendo que pierde muchos matices y sensaciones increíbles con ello.

martes, 3 de noviembre de 2015

La comunidad

No me gustan las comunidades, me parecen grupos sectarios
Quien me conoce sabe que soy una persona muy social, me gusta hablar, relacionarme, conocer gente nueva… pero no me gustan las comunidades, no me gusta que me digan que si formo parte de un grupo no puedo ir con otros o pensar de manera distinta. Por eso odio la comunidad BDSM, por separado esas personas pueden ser maravillosas, pero juntas crean un grupo lleno de doctrinas, de frases y comportamientos hechos para sentirnos especiales, para mirar a los que nosotros llamamos “vainillas” por encima del hombro: vosotros no tenéis estas sensaciones, vosotros sois aburridos, vosotros no disfrutáis como nosotros. La comunidad BDSM es una comunidad prepotente y entiendo perfectamente el porqué, es una defensa, te sientes raro, extraño, distinto al resto y,antes de que te juzguen, los juzgas tú a ellos. Y ahí está el problema, dividimos en grupos simplistas: los bedesemeros y los vainillas, los raros y los normales, los pijos y los hippies, los tontos y los listos. Siento deciros que ojalá fuese tan sencillo. Una persona no es solo una cosa, yo no soy solo sumisa, yo no soy solo pija, yo no soy solo espiritual, yo no soy solo rara… todos tenemos muchos componentes, tú llamas raro a uno porque le gusta ir vestido de negro y quizá tú lleves el pelo rosa. No hay grupos, sé que en ellos nos sentimos seguros y protegidos, pero no hay grupos que valgan, estamos solos y no hay nadie más especial que otro, ya que todos lo somos.
Me gusta ir a fiestas BDSM, en ellas actúo según los protocolos, trato con respeto a los Doms, pero no me siento parte de ese grupo, al final solo estamos mi Amo y yo en una fiesta, relacionándonos de manera positiva, jugando y riendo… pero no nos integramos del todo. En mis fantasías siempre he soñado con esa comunidad, como la de O, todos sabiendo cuál es su sitio, todos bajo unas mismas directrices y siguiendo los mismos protocolos. Pero eso es una utopía. La realidad es que mi Amo jamás me dejaría sola en un castillo lleno de dominantes porque no puede estar seguro de que ellos estén a la altura de esa responsabilidad.
Cuando conocí el BDSM, mucho más tarde de lo que conocí mi sumisión, tuve la esperanza de haber encontrado mi sitio y me estoy dando cuenta del daño que me hizo eso, cuando quieres pertenecer a un grupo renuncias o cambias partes de ti para encajar. Olvidé quién soy, que soy algo más que una sumisa dentro de una comunidad, olvidé que aunque esa comunidad me rechazara no dejaría de ser sumisa. ¿Cómo ha de ser un Amo?¿Cómo una sumisa? Da igual, aquí no te tienen que dar un título para vivir lo que te salga de las narices.
Qué malo es querer que nos acepten, que malo es que te digan que lo bueno es que te acepten. Hoy había un debate en twitter sobre si se considera Amos a los más serios o a los cachondos. Yo pensaba en mi Amo, Él a veces es serio, a veces divertido… ¿Cómo lo considerarán las sumisas que lo conocen? Pues os voy a decir una cosa, importa una mierda como te consideren las sumisas en general. Da igual si eres la mejor sumisa del mundo o el mejor Amo, si no es tuya, ni él te domina no sois nada el uno para el otro. He visto muchas veces cómo se critica la actitud de algunos dominantes de ir dándole órdenes a todas, pero también he visto como esperamos que un dominante tenga una actitud concreta en general, fría, distante y controladora. Buscamos Amos para nuestra comunidad, no a nuestro Amo. Qué más da si consideráis a un hombre Amo o no, si su sumisa se siente dominada vuestra opinión es humo. Entiendo el querer crear una comunidad, sentirnos unidos, pero no os confundáis, no somos sumisas y Amos, somos personas, cada una de su padre y su madre, unos con mentes más abiertas y otros con las mentes más cerradas… es imposible hacer piña, amistades sí, pero piña no.
Las personas que he conocido en este ambiente me han parecido geniales, me gusta hablar y sentirme comprendida, pero de ahí a necesitar la aprobación de la comunidad va un paso my largo. Hubo una época en que me sentía muy aceptada en la comunidad BDSM, se me consideraba una buena sumisa e importaba lo que yo decía. Pero cuando estaba a solas con mi Amo no me sentía así, no me consideraba una buena sumisa, porque no lo era. Entonces… ¿Para qué me servía ser una sumisa en la comunidad si no lo era con mi Amo? Veis a lo que me refiero, ser algo en la comunidad no sirve para nada, esforcémonos más en ser lo que queremos ser en nuestra vida, cuando estamos a solas con nosotros mismos.


Soy de mi Amo, me da igual ser sumisa, esclava, perra... soy lo que Él quiera que sea. Y si yo me he entregado es Amo. No hay más opiniones que importen.