Puedes elegir, puedes elegir, una y otra vez hay frases que me recuerdan que puedo elegir, que puedo marcharme cuando quiera. Pero yo no quiero, no quiero vivir ese tipo de relación, quiero pertenecer a mi Amo igual que las esclavas en la antigüedad pertenecían, sin elección.
Me duele pensar que en el fondo muy fondo, tengo elección, me duele pensar que algún día algo no me guste y pueda dejarlo e irme. Aunque lo que más me duele es que sea Él el que crea que eso puede pasar. Para mí la situación ideal sería ser una esclava, sin poder decidir si irme o quedarme, tener que acatar cómo es mi Amo aunque algo no me guste. Las esclavas no elegían a sus Amos, no elegían si eran guapos o feos, si eran cariñosos o fríos… supongo que hablo así porque estoy enamorada de Él, porque es bueno conmigo, pero tenemos nuestras diferencias, diferencias que a veces me cuesta aceptar, que a veces se me hacen muy difíciles, sobretodo porque es complicado saber que eres tú la que, si no se llega a un acuerdo, tendrá que ceder.
Somos personas muy distintas, a veces nuestras personalidades llegan a una encrucijada, no es que alguno esté haciendo nada malo, no es que alguno de los dos esté siendo egoísta, simplemente son aspectos de nuestra personalidad que no son compatibles… y llega el dilema ¿Qué hacemos? Ese es el dilema aparentemente, pero en mí es un estallido de dudas y angustias. Si esto no se soluciona ¿Podré renunciar a esa parte de mí?¿Podré vivir sin esas situaciones en las que me siento bien? Y llega la elección, esa que odio, ese pensamiento de que si no me gusta puedo abandonar, puedo marcharme y hacer lo que me dé la gana. Es una charla conmigo misma, Él no está enfadado, solo me mira esperando a que mi conversación interior acabe y tome una decisión Y no quiero, no quiero poder decidir, quiero acatar, quiero sentir que me entregué sin condiciones porque eso es lo que realmente me hace feliz, quiero esa realidad, dura, pero realidad. De pequeña no me sacrifiqué por nada, si algo no me gustaba lo dejaba a la primera, si algo me incomodaba abandonaba sin más, y ahora anhelo ese sacrificio, esa sensación de esfuerzo de entrega a algo, en este caso a alguien. El comportamiento que tenía no me llevó a nada, me gusta bailar pero por no sacrificarme no sé bailar, es esa sensación del sufrimiento por el bien mayor lo que busco en mi vida. Ahora cuando mi Amo me prohíbe hacer algo que me apetece mucho siento un poco de pena, pero una emoción se me coge en el estómago, me siento orgullosa de controlar mis demonios, de aguantar un momento malo por sentirme muy bien siempre, por sentirme Suya.
Quizá pueda parecer una loca, un zombie que acata sin más, que sigue al Amo sin cuestionar nada, pero no, cuestiono cada paso que doy, uso la razón, pero es que mi razón siempre llega a la conclusión del corazón. Puedo soportar las tempestades de la mente pero soy incapaz de sobrellevar la angustia del corazón. Y mi corazón sólo quiere pertenecer, es un corazón esclavo, por mucho que la mente dé vueltas a lo politicamente correcto. Ojo, no hablo del sentimiento hacia Él, no es que esté tan ciega de amor que no puede alejarme de Él. No, mi corazón siempre ha sido sumiso y esclavo, antes de Él, antes de todo, y ahora simplemente ha encontrado a una persona maravillosa a la que pertenecer.
Todo esto no es BDSM, no me cansaré de repetir que no me hagáis caso, lo que en este blog escribo es sólo una apreciación y un sentimiento muy personal, es sólo mi camino... si de mí queréis aprender algo, hacedlo de mi lucha incansable por ser la mejor versión de mí misma, mirando a la cara a mis demonios y diciendo alto y claro lo que siento, por muy locura que sea, por muy mal que os parezca. No tener elección es una barbaridad alejada de cualquier consenso, pero si es como me siento lo contaré ¿Acaso ocultándolo desaparecería?