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lunes, 21 de noviembre de 2016

El libro

"Mamá ¿Cuándo y cómo decidiste escribir un libro? ¿Por qué?"


En unos años imagino a mis hijas, ya mayores, haciéndome esas preguntas, quizá nunca lo hagan, pero no puedo evitar pensarlo. Por si acaso esto es lo que dejo escrito para ellas:


Un día decidí seguir lo que mi alma me marcaba, decidí escribir. Tenía un blog, cada semana me propuse publicar una entrada. Me costó mucho aceptar cuál era mi vocación, así que cuando lo hice me propuse hacer de ello parte fundamental en mi vida, darle el lugar que siempre le correspondió ¿Y sabéis qué pasa cuando decides escuchar a tu alma con todo lo que conlleva? Que obtienes recompensas. Un día estaba sentada frente a mi ordenador, sonó una canción y de repente mis dedos se pusieron a teclear, eso no era raro, pero lo que escribía sí, salía de un sitio distinto, las lágrimas brotaban sin entender el motivo. Cuando terminé ese texto lo leí como unas diez veces, qué era eso, me parecía realmente triste y hermoso, pero lo que me llamaba la atención es que no me servía como entrada de blog y no quería dejarlo olvidado en mi ordenador. Entonces comprendí que acababa de escribir el primer capítulo de un libro que yo no sabía que iba a escribir. Ese día empecé un camino extraño, de textos que salían aleatorios, textos en lo que me reconocía, no era mi vida, yo no era la protagonista pero ponía un poquito de esa Ángela, que era en ese momento, en cada palabra. Escribir ese libro fue una terapia, fue algo que necesitaba más que algo que quería hacer. Y un día lo terminé, porque toda historia tiene que tener un final y, cuando llega, te enfrenta al siguiente paso, te enfrenta a la certeza de que debes tomar una decisión, que sentarte frente a la chimenea a escribir sola, es fácil, sólo tú lees, solo tú te lees. Y tuve miedo, vuestra madre tuvo mucho miedo, aquello era una etapa, era algo que cuando leyese al tiempo ya no me diría tanto, ya no me resultaría tan sanador, porque escribir ese libro ya había sanado lo que tenía que sanar en mí. Solo por eso le debía sacarlo a la luz, no podía dejarlo morir en el olvido. Decidí publicarlo. Sabía que sería difícil, ese libro mostraba partes de mí que muchas personas no conocían, tenía miedo a mostrarme, tenía miedo a que me juzgaran. Tenía miedo pero siempre fui valiente por narices, no puedo hacer algo distinto a lo que tengo la determinación de hacer. Para superarlo di el libro a las dos personas ante las que más me preocupaba sincerarme y a la vez más necesitaba que me apoyasen: se lo di a mi madre y se lo di a mi padre… cuando ambos me llamaron llorando, emocionados, me sentí fuerte y afortunada, supe que cuando eres valiente y sigues tu camino todo se pone de tu parte.


Y el día llegó, ojalá pudiera decir que fui rápida, que lo hice sin inseguridades, pero no. Queridas hijas, si algún día leéis esto quiero que sepáis que pensé mucho en vosotras, en si había alguna posibilidad de que publicarlo os afectase pero, a pesar de esa angustia, quise dar ejemplo, quise predicar con mis actos. Pensé en vosotras de mayores, persiguiendo vuestros sueños, pensé en la de veces que os repetiría que lo hicieseis fuera el que fuese…


Queridas hijas, la historia de aquel libro fue la historia de una deuda con unas palabras, la historia de un sueño que no sabía que tenía, de un deseo que apareció y estaba obligada a cumplir. Y es que creemos que sabemos cuáles son nuestros sueños, creemos que lo sabemos todo de nosotros, y la realidad es que somos una auténtica sorpresa para nosotros mismos. Los sueños hay que dejarlos salir, no hay que buscarlos, si fluimos salen solos.


Estuve llena de incertidumbre ¿Qué pasaría después? ¿Quién lo leería? ¿Me criticarían? ¿Me juzgarían? ¿Sería positivo o negativo? ¿Escribiría después alguno más? Queridas hijas, si algún día leéis esto ya sabréis la respuesta a esas preguntas, yo aún no. El 13 de diciembre empezaré a salir de dudas…

martes, 19 de mayo de 2015

Albaraka

Hoy os traigo una serie de sensaciones que me provocó hace poco un libro. No es un libro sobre BDSM, nada sexual, pero este blog va también de esa búsqueda que tenemos muchos, ese querer ser feliz. En mi búsqueda han habido y hay muchos elementos que la favorecen: películas, canciones, conversaciones, libros... cosas que han llegado en el mejor momento, cuando más lo necesitaba. Yo soy resultado de muchos factores, y me gusta mostraros algunos de ellos.


El libro que os quiero enseñar es "Tras la bruma.Albaraka" es el primer libro de una joven escritora, ha llegado a mis manos por una serie de circunstancias y lo leí un poco por compromiso. Me llevé una gran sorpresa, me regaló emociones.

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Estoy sola en mi habitación, me tumbo en la colcha morada hippie que me encanta… La vida ahora mismo es una mierda. Tengo 15 años y mi mundo está patas arriba, tengo los deberes sin hacer, pero me da exactamente igual… Cojo un libro, quiero evadirme de todo, quiero meterme en Macondo y su historia. Paseo por las líneas de García Márquez, parece que estuviese a mi lado contándome la historia. 100 años de soledad me gusta pero menos que el imposible amor de los tiempos del cólera.”Crónica de una muerte anunciada” fue la que me desvirgó, fue cuando conocí un escrito que me transmitía esa melancolía, esa belleza que tienen las historias cotidianas que acaban suavemente mal. Adoro lo que me hace sentir, esa pena, ese saber que nada va bien, las letras me mecen y me arrullan, hay cosas que no entiendo, partes que quizá sea incapaz de comprender, pero me da igual, leo y leo, hipnotizada, no busco entender la historia, quiero ¡No! necesito esas sensaciones que me transmite. Me hace sentir especial, como si fuese la única persona en el mundo capaz de disfrutar de esa obra. Qué más da que sea un éxito, que sea un indispensable para muchos, en ese momento me siento como el que encuentra un tesoro tras seguir las pistas que dejó un temible pirata. Yo tengo el tesoro, yo he sido capaz de desvelar el mapa. Pasé mucho tiempo leyendo ese libro, los estudios no me dejaban tiempo, así que fue mi compañero en muchas situaciones, pero inevitablemente llegué al final. No me preguntéis cómo acaba, ni siquiera recuerdo muchos detalles, solo sé que lloré, me pasé el resto del día triste, dónde encontraría ahora esas sensaciones…
Me planto ante la pantalla del ordenador, odio leer los libros así, me gustaba el olor de las hojas. Compro un libro en Amazon, lo compro por una serie de circunstancias que ignoran las pocas ganas que tengo de leer últimamente. Aquella voracidad lectora desapareció, quizá por las obligaciones, quizá porque simplemente no tengo ganas. Me siento en el sofá, las niñas saltando a mi alrededor, comienzo a leer casi por obligación… Y sin más, despacito, ante mí aparece Albaraka, un lugar que goza de la misma magia que Macondo. Me identifico con la protagonista y su búsqueda, quiere encontrar quién es, yo también, acabo enfadada con ella, pero ese enfado natural, ese enfado que te da cuando descubres cosas de ti misma que no te gustan. Noto la ternura de Lucerina, esa entrega, ese querer que alguien sea feliz porque sabes lo especial que es aunque no lo vea. Y Dario, mi querido Dario, reconozco el amor en él, reconozco los gestos que mi Amo tiene conmigo, un hombre sencillo capaz de amar como pocos… Y vuelve esa melancolía, esas sensaciones a mi corazón. Cómo explicar esto, me pregunto, cómo explicar que hay libros que no cuentan nada y te lo cuentan todo, que hay libros de los que no se harán películas porque son sus letras las que te gustan, las que transmiten. Y mi adorado bigotudo aparece ante mí, le sonrío, cómo no hacerlo con ese hombre que me enseñó lo bien que sonaba decir puta, si se sabe lo que esa palabra esconde.
Ya no es Macondo, Macondo desapareció con la tristeza de mi adolescencia, se esfumó con su escritor y todo lo que me recuerda. Pero ahora sé que puedo ir a Albaraka, un lugar que he descubierto más contenta, en un momento mejor de mi vida, que me ha dado de nuevo esas sensaciones que sí añoraba.
Guardaré este libro, sí, lo pondré al lado de García Marquez en la estantería de mi corazón. Bueno, primero limpiaré el polvo y las telarañas, hacía mucho que no iba por allí.